En los últimos años, los países de Centroamérica han dado grandes pasos para aumentar el acceso de la población a la energía eléctrica. Nicaragua, por ejemplo, pasó de una cobertura de apenas 54% en 2006 (de las más bajas de América Latina) a una de cerca de 90% para finales de 2016, según cifras oficiales de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel).

Sin embargo, la mayoría de los países centroamericanos se encuentran por debajo de la media latinoamericana de acceso a la electricidad, la cual es de 96%, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La única excepción es Costa Rica, que tiene una cobertura del 99,5%, una de las más altas de la región.

A pesar de que el rezago en comparación con otros países de la región constituye en sí mismo un reto, el mayor de ellos se esconde detrás. La mayor parte de las poblaciones que no tienen acceso a la electricidad en Centroamérica son comunidades empobrecidas en áreas rurales. Empobrecidas, pero con una enorme riqueza ambiental y cultural que puede verse amenazada por una generación de energía eléctrica que no contemple estos factores.

Estado actual: acceso

Cinco de los seis países contemplados del istmo centroamericano tienen índices de cobertura eléctrica inferiores al promedio de América Latina. Estos son los datos actuales de tenencia de energía eléctrica en los hogares, en la región:

El Salvador presenta el nivel más bajo de cobertura eléctrica en hogares en la región, mientras que Costa Rica lidera ampliamente. En Honduras, la principal alternativa a la iluminación eléctrica, en donde no hay acceso, es candil o la lámpara de gas, usada por el 2,8% de la población.

Estado actual: matriz de generación eléctrica

No fue posible encontrar datos comparables entre el promedio latinoamericano de generación eléctrica a partir de fuentes renovables, en contraste con el centroamericano. No obstante, la información obtenida parece indicar que en general los países centroamericanos generan electricidad de forma más limpia, o similar, que el promedio de América Latina.

De acuerdo con información de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), para 2010, en América Latina la matriz de producción de electricidad era en un 55% de fuentes renovables. Estos son los datos en el caso de los países de Centroamérica:

El caso más excepcional es el de Costa Rica, que desde 2015 a la fecha ha tenidos periodos de hasta 200 días de producción eléctrica 100% renovable, proveniente principalmente de la generación hidroeléctrica. El país con la menor generación eléctrica limpia es Honduras. La fuente renovable más usada en Centroamérica, al igual que en el resto de América Latina, es la hidroeléctrica, la cual también abre el espacio a controversias y a encontronazos entre gobiernos y ambientalistas, quienes muchas veces se oponen a grandes proyectos hidroeléctricos.

¿Dónde están las comunidades sin acceso?

No para todos los países fue posible encontrar datos específicos de cuáles son las regiones o comunidades que aún no cuentan con acceso a energía eléctrica. Sin embargo, sí fue posible identificar que se trata, desde luego, de comunidades o regiones rurales y marginales.

En Guatemala, los departamentos con menor acceso a la electricidad son Alta Verapaz y Petén, ambos al noreste del país. En Alta Verapaz (uno de los departamentos con más población indígena en Guatemala), el 66% de la población no tiene acceso a la electricidad, y en Petén (en donde está el famoso sitio arqueológico de Tikal), este porcentaje es del 43,4% de la población.

De los 22 departamentos de Guatemala, en 7 de ellos más de 10% de la población no tiene cobertura eléctrica. Además de los departamentos ya mencionados, los otros 5 son: Baja Verapaz (17,7%), Izabal (14,7%), Quiché (12,9%), Jalapa (11,8%) y Chiquimula (11,3%). Estos departamentos también tienen en común el tener altos porcentajes de pobreza. En Alta Verapaz, el 83,1% de la población es pobre y en Quiché, el 74,7%, según información del Instituto Nacional de Estadística.

En El Salvador, solo el 74,3% de los hogares en zonas rurales tiene energía eléctrica, frente a un 93,4% en el Área Metropolitana de San Salvador. Según datos de Oxfam de 2012, en la costa Caribe de Nicaragua, solo el 25% de la población tiene acceso a la electricidad.

En el caso de Costa Rica, el 0,5% de la población que no tiene acceso a electricidad, corresponde a un total de 22.653 personas. Las regiones con más personas sin acceso a la electricidad son la Huetar Caribe (1,5% de la población sin acceso, 6.460 personas) y la Huetar Norte (1,5% de la población sin acceso, 5.859 personas). Estas son también las dos regiones más empobrecidas del país, y con mayor población indígena.

Conflictos sociales y ambientales

La meta de alcanzar mayores niveles de generación eléctrica limpia es una realidad mundial. La forma más común de generación de energía eléctrica renovable es la hidroeléctrica, sin embargo, muchas veces viene asociada a otros costos sociales y ambientales, en particular en las comunidades rurales.

En Honduras, Berta Cáceres lideró la lucha contra el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, desarrollado por la empresa DESA, la cual ha sido relacionada por organizaciones hondureñas defensoras de derechos humanos con el asesinato de la activista.

En Costa Rica, se ha dado una fuerte oposición al proyecto hidroeléctrico Diquís, por incluir la inundación de una considerable porción de territorios indígenas, y también existe oposición de grupos ambientalistas al Proyecto Hidroeléctrico San Rafael, que se ubicaría en el sur del país.

La generación, distribución y acceso a la energía eléctrica es una faceta más de las desigualdades de Centroamérica, la cual debe investigarse más a fondo, tanto desde la necesidad de esfuerzos para que toda la población tenga acceso a este servicio básico, como desde la perspectiva de que la energía debe producirse teniendo en cuenta los costos sociales y ambientales asociados.