Texto y fotos por: Alejandra Orozco Ardines

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.-Pantalones, faldas, pañoletas y pelucas. Tenis, sandalias, botas y tacones. Era algo trascendente, un acto de unidad para defenderse unas a otras, contra la violencia y el abuso.

Desde las 4 de la tarde, mujeres chiapanecas comenzaron a reunirse para iniciar la marcha del 25 de Noviembre, en el marco del Día Contra la Violencia hacia las Mujeres que se llevó a cabo de manera global y Chiapas, uno de los estados con más altos índices de feminicidios y violencia machista, no se podía quedar atrás.

Quienes acapararon reflectores fueron las mujeres y trabajadoras sexuales trans, que representaron más de la mitad de las asistentes. Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio suman ya siete asesinatos violentos contra mujeres transexuales en Chiapas.

El contingente llegó casi a las 200 personas, una cifra baja comparada con la movilización del 24 de abril en la que más de mil mujeres salieron a marchar con el mismo objetivo. 

La tarde avanzó y la marcha también: carteles, consignas, pero sobre todo mujeres en pie de lucha por sus derechos, exigiendo que las instituciones hagan su trabajo, porque “es importante que el estado reconozca que nos están matando, que den cumplimiento a los mecanismos para protegernos”, dijo la activista Patricia Sánchez.

Lo más gratamente sorprendente fue que durante el trayecto muchas mujeres pasaron de observadoras a participantes, sumándose al colectivo que pasaba frente a ellas. “Aunque no tengas una familiar desaparecida o víctima de violencia debes sumarte, para exigir los derechos que nos han venido quitando y evitar muchos calvarios a las futuras generaciones”.

Hasta el momento suman ya 42 feminicidios en la entidad, según datos del mismo Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. Después de tres años de peticiones y muchas firmas, apenas fue emitida la Alerta de Violencia de Género para las Mujeres (AVGM) para siete de los 122 municipios de la entidad, y esa fue una de las consignas más sonadas de la tarde.

“Reclamamos que la alerta de género se aplique como tal, porque hace unas semanas se emitió para siete municipios –aunque debió ser para todo el estado- pero el gobierno no se ha posicionado al respecto, lo que es contradictorio porque cuelgan lazos naranjas en todos lados, usando este derecho como consigna, pero las instituciones no están siendo consecuentes con sus discursos”, señaló Dianne Padilla, integrante de Iniciativas Feministas.

“Marchamos para que el camino sea más fácil para las futuras generaciones, que no sufran acoso laboral, que decidan libremente sobre su cuerpo, que les paguen igual que a los hombres; los golpes y violaciones no son la única forma de violencia, hay violencia obstétrica, laboral, familiar, psicológica, de instituciones, y sobre todo las mujeres de zonas indígenas, son triplemente violentadas”, opinó Patricia Sánchez.

Ya estaba oscuro, pero eso no las detuvo. Por primera vez no tenían miedo de andar en las calles a esa hora, pues estando acompañadas se sentían seguras. Estando unidas no había lugar para el temor. Al grito de “ante la violencia machista, ¡autodefensa feminista!”.

“Las movilizaciones son un mecanismo que se está agotando en nuestro país, el gobierno parece estar vacunado ante las movilizaciones sociales pero las mujeres no habían hecho esto antes. Sí habían sido parte de otros contingentes, de muchas luchas, pero pocas veces habían tomado las calles como ahora”, señaló Dianne.

El objetivo fue inspirar o generar nuevos sentidos y empatía con otras personas, y vaya que lo lograron, pues distintos sectores se unieron por la misma causa. Incluso hasta atrás marcharon hombres que están contra la violencia y acudieron personas que nunca antes habían participado en una marcha.

Hora y media después, alrededor de las 6:30 de la tarde, las energías se concentraron en un mitin político en el Parque Central de Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca, para denotar el sentido de unión de las mujeres, que estamos organizadas y planteando otras alternativas que deben ser solidificadas, no esporádicas, pues la realidad es que nos están matando, y poco se está haciendo al respecto.