Existen maneras diferentes de producir y acceder a los alimentos. Le llaman Soberanía Alimentaria. Un modelo alternativo a la industria hegemónica que potencia a los productores familiares, lo orgánico, y un comercio honesto y respetuoso. Un abogado argentino se dedica a documentar estos procesos en su país.

  • Nombre: Viaje por la Soberanía Alimentaria
  • País: Argentina
  • Página de Facebook
  • Una frase: “Procuramos armar un buen mapa de la soberanía alimentaria que permita visualizarnos y conocernos”.
  • Se define como: un proyecto autogestivo y autofinanciado destinado a conocer, en el terreno, cómo se producen, distribuyen y consumen los alimentos en toda la Argentina.

Marcos Ezequiel Filardi ha recorrido países de África, Asia y América Latina para conocer cómo se producen y distribuyen los alimentos. Cómo se alimentan (o no) su gente. Eligió la profesión de abogado, y se especializó en derechos humanos y soberanía alimentaria.

Luego de ese viaje, Filardi fue asignado Coordinador del Seminario Interdisciplinario sobre el Hambre y el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allí “sembramos las primeras semillas de un futuro Museo de El Hambre”, explicó el abogado a Distintas Latitudes.

También integra la Red de Abogadxs de Pueblos Fumigados y la Red de Abogadxs Ambientalistas. Desde enero de 2016, realiza el Viaje por la Soberanía Alimentaria, que pretende extender hasta diciembre. Interrumpió su viaje la semana pasada para volver a la Ciudad de Buenos Aires por un encuentro que nunca olvidará: conocer a la activista y Premio Nobel Alternativo india, Vandana Shiva, y a la escritora y directora de cine francesa (directora de El Mundo según Monstanto), Marie Monique Robin, que estuvieron de visita en la UBA.

Un viaje al interior profundo de Argentina que documenta en su blog:

“En Ayacucho [ciudad del centro-este de la provincia de Buenos Aires] quise conocer el ‘Programa de Seguridad y Soberanía Alimentaria’ que aparecía en la página web del municipio y que, por la descripción, sería el único en su tipo del país. Lamentablemente, al momento de mi visita, el programa había sido discontinuado por el intendente. Sin embargo, pude conocer a tres de sus integrantes, Agustín Manazza, Leandro Sauco y Yanina Souza, quienes estaban en tratativas para armar una cooperativa de bioconstrucción natural. En el municipio me contaron del proyecto municipal de cocina comunitaria en curso y visité la huerta municipal que, tras varios años, volvió a ser trabajada por Antonio Grenci y se espera que pueda abastecer al hospital y al asilo de ancianos”.

Testimonios como este va recabando por toda la Argentina, viendo los esfuerzos de sus habitantes para alimentarse mejor. Pero, también “las violaciones a los derechos de la naturaleza y a los derechos humanos -a la vida, a la salud, a la alimentación adecuada, al agua, a la tierra, a las semillas, al ambiente- que provoca el sistema alimentario hegemónico”, dijo Filardi.

Otro de los objetivos es lograr enlazar en red a los hombres y mujeres que luchan por la soberanía alimentaria, y que han logrado otra forma de producir, distribuir y consumir alimentos. Una tan necesaria.

Según Filardi, “la soberanía alimentaria está siendo actuada a lo largo y ancho del país de forma creciente, en un movimiento de abajo hacia arriba cada vez más organizado”. A su vez, ya comenzó a ser parte de las agendas de las organizaciones medioambientales y derechos humanos, de los municipios y movimientos campesinos, de los partidos políticos y universidades. “Lo que genera expectativas de alianzas de fuerzas mucho más amplias”, agregó.

Un detalle no menor: el abogado advierte una mayor conciencia por parte de la población a la hora de alimentarse, así también, el ejercer la alimentación “como un acto político, a través del cual uno puede incidir a diario en la construcción de un nuevo paradigma alimentario”. Depende de cada uno.

El Viaje por la Soberanía Alimentaria es un proyecto autogestivo y autofinanciado (con los ahorros de Filardi), porque “me parece indispensable no estar condicionado por ningún tipo de financiamiento, así tengo la posibilidad de ver, escribir y publicar lo que pienso y creo”, agregó el abogado. Además, tiene el apoyo de muchos colegas con contactos, referencias y hospitalidad.

En este camino que va construyendo, el abogado no duda en definir como obstáculo el “modelo alimentario dominante que se sostiene por los intereses entrelazados y compactos de la industria química, las grandes cerealeras, el petróleo, las empresas farmacéuticas, el transporte y los supermercados, con sus inevitables ramificaciones políticas en todos los niveles”.

Por eso, para Filardi, “la soberanía alimentaria se constituye como una propuesta revolucionaria que, para hacerse realidad, requerirá de una gran conciencia, movilización y organización colectiva y popular”.