Ilustración principal realizada en base a fotografías de la modelo Brenda Mato y de Anybody Argentina. 

La violencia machista dentro del hogar, del trabajo, en la calle, en los centros de estudio, en los negocios de ropa. Toda esa violencia corroe el alma, la psique, el cuerpo. La violencia sobre los cuerpos cuando no encuentras el talle que va con tus medidas; cuando en las publicidades te muestran cuerpos que no son como el tuyo; cuando piensas que no encajas; cuando crees que te tienes que adaptar a la industria de la indumentaria, y no que la industria de la indumentaria se tiene que adaptar a ti. Mirarte al espejo y no gustarte es más violencia.

En Argentina existen personas que luchan contra la cultura del odio corporal, como la asociación Anybody Argentina, que parte de Endangered Bodys, un movimiento internacional con presencia en siete países del mundo, que desafía a la cultura tóxica que promueve la imagen negativa de los cuerpos. Anybody comenzó su trabajo en el 2010. Actualmente la integran unas trece personas de diversos ámbitos: psicólogos, periodistas, escritores, del ámbito de la industria textil y modelos de talles grandes, contó a Distintas Latitudes, Camila Papa, quien ingresó a la organización tras “una búsqueda personal de estar en paz con su cuerpo”.

Dentro de sus iniciativas resaltan la campaña por una Ley Nacional de Talles, con un proyecto de ley que presentaron al Congreso en abril. Es que en Argentina existen doce leyes de talle, pero son regionales y aplican para las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Córdoba, San Juan, Mendoza, La Pampa, Río Negro y Santa Cruz. Ninguna legislación que unifique la regulación del mercado textil a nivel nacional, lo que complica a las marcas grandes cuando distribuyen su mercadería por las provincias, cada una con diferentes ítems. Además de que no existe un ente regulador.

Según Papa, actualmente hay solo dos o tres talles en los locales de venta de ropa en Argentina, cuando en el proyecto de ley plantean que haya ocho. A lo que se le suma el “talle único”, que “se usa mucho para las calzas o las remeras pero en realidad no se adapta a todos los cuerpos”. Tras una investigación, Anybody descubrió que los talles de la ropa que se distribuye en Argentina están regidos por la norma Iram, o sea, las medidas están hechas en base a cuerpos europeos de hace décadas, y no en base a los cuerpos argentinos. “Por eso puedes encontrar talles, pero que no concuerden con tu cuerpo”, dijo Papa. Y agregó que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial está realizando un estudio para armar talles acorde a los cuerpos argentinos.

“Hay otros países que no tienen tantos problemas de talles, nos han contado que les faltan talles en algún local, pero no conocen que haya la necesidad de tener una legislación. En Argentina hay una necesidad muy grande de esta ley, hay mucha discriminación a los cuerpos gordos y a los muy flacos. En los medios de comunicación no se ve diversidad de cuerpos ni de talles. Otra cosa que pasa es que la gente que usa talle grande o muy chico y que no consigue ropa se siente que ella está mal, y que tiene que bajar de peso. Por eso no hace el reclamo correspondiente. La gente no sabe que se tiene que vestir tenga el talle que tenga”, agregó Papa.

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Imagen de la página de Facebook de AnyBody.

SIN ROPA

Siete de cada diez argentinos no consiguen su talle cuando salen a comprar ropa, y el 80% de ellos piensa que tiene que adelgazar. Datos que arrojó una encuesta que realizó Anybody en Argentina en el 2016 con 2254 encuestados. El 67% considera que su talle real está uno o más talles por encima del que perciben como ideal.

En febrero de 2017 Brenda Mato, modelo de talles grandes, visitó el Shopping Alto Avellaneda en Buenos Aires en busca de prendas de ropa. La frustración con la que volvió a casa generó un post  de denuncia en las redes sociales con su foto desnuda y un cartel que decía: “no tengo nada que ponerme”.  Mato no encontró ropa que le sirviera.  Ella, también activista en Anybody, unos años antes promovió una campaña para que Facebook elimine los estados emocionales “me siento gorda” y “me siento fea”, porque “gorda no es un sentimiento”, decía.

Mato dijo a Distintas Latitudes por qué cree necesaria una Ley Nacional de Talles en Argentina: la falta de variedad de talles “no es solo un tema de gordos o de talles grandes, es algo que nos sucede a todos. Esto nos habla de una falla de la industria respecto al conocimiento de sus consumidores”.  Más allá de una falta de conocimiento, la modelo mostró el prejuicio y la discriminación que existe en el ambiente:  “hace un tiempo compartí una imagen reclamando la ley y una diseñadora me contestó diciendo que ellos hacían ropa para gente ´normal´ y que si estabas fuera de ese parámetro tenías un problema. ¿Qué es tener un problema? ¿Qué es ser normal?  Las personas venimos en todos los tamaños y no tenemos que adaptarnos nosotros a la ropa, la ropa debe adaptarse a nosotros. Estamos hablando de un derecho a identificarnos con la ropa que usamos, no es un capricho”, remató Mato.

Miguel Espeche, psicólogo argentino, agregó otra arista a la discusión, el componente violento para quien no encuentra ropa adecuada a sus medidas, pero también para quienes la encuentran. “Para las chicas que sí consiguen ropa hay una amenaza latente de que si se salen de cierto marco esteticista se caen al abismo. Si alguna vez cambian sus formas, cambia el nivel de aceptación y prestigio que pueden tener dentro de la sociedad, eso va abrumando psicológicamente y empobreciendo el psiquismo. Cuando alguien está bajo ese tipo de amenazas deja de desplegar otras cualidades. Ese temor a la pérdida de amor social muchas veces se transforma en obsesión y algún tipo de desorden psicológico, como los desordenes alimenticios”.

 

“no es solo un tema de gordos o de talles grandes, es algo que nos sucede a todos. Esto nos habla de una falla de la industria respecto al conocimiento de sus consumidores”

 

PARA TODOS LOS TAMAÑOS

A través de la campaña “El talle único no es el único talle”,  Anybody creó un directorio con las marcas, emprendimientos y empresas locales que se concentran en un tipo de prenda o confeccionan a pedido. Todas coinciden en que producen y comercializan talles para cuerpos diversos, o solo grandes talles; pero algunas van más allá y contratan a modelos de talles grandes para sus publicidades y hasta evitan realizar retoques en ellas.

Los responsables de dos de estas marcas respondieron algunas preguntas a Distintas Latitudes. Knauer, que opera en la provincia de Mendoza, y KliHor en varias provincias del país:

-¿Cuántos talles tienen?

KliHor: Tenemos 3 talles que abarcan 6 de una tabla de talles tradicional. La curva que cubrimos es bastante amplia y vamos agregando talles hacia arriba cada año.

Knauer: Contamos en varias prendas con 8 talles y en el resto de las prendas tenemos como mínimo el  talle 5

-¿Se consideran una marca de ropa alternativa?

KliHor: Nos consideramos una alternativa porque somos emprendedoras y uno de nuestros pilares es tener variedad de talles. KliHor nació diseñando para mujeres con curvas y eso lo mantenemos y lo desarrollamos en cada colección.

Knauer: Creamos prendas para mujeres reales, para cuerpos reales. Acompañando este concepto, estamos en proceso de incorporación de ropa para embarazadas, que es un estado más de la vida de cualquier mujer. Nuestras clientas buscan en Knauer ropa cómoda que se adapte a los distintos cuerpos, con estilo y calidad.

-¿Tienen objetivo de concientizar a la población y sus clientes?

KliHor: Creemos que el hecho de mostrar otros cuerpos a los que en general se ven en las fotos ya es una manera de tomar partido para concientizar en la diversidad de cuerpos y de mujeres y ayudar a salirnos de los estándares y los parámetros que se nos quieren imponer desde que somos chiquitas e históricamente. Cada mujer es única y debería poder hacer lo que sienta y piense, vestirse como le venga en gana y mostrarse en fotos de mil maneras sin que eso implique que alguien la juzgue. Pensamos que si hubiera más diversidad en las publicidades y en los medios la auto aceptación seria un camino menos arduo y más feliz.

Knauer: A través de acciones publicitarias dejamos un mensaje en la comunidad de nuestro compromiso de vender ropa para mujeres reales, y con una estética que ayuda a que las mujeres se sientan cómodas en llevar prendas de moda, adecuadas a su forma de cuerpo. En cada campaña hacemos foco en tener modelos con diversidad de cuerpos, sobre todo en los lookbook para todas las mujeres se puedan identificar con nuestras colecciones.

-¿Cómo surge la idea de hacer publicidad con cuerpos diversos y sin retoques?

KliHor: Sucedió que desde el comienzo de la marca hacíamos las fotos con una modelo a la que a veces teníamos que “ajustar” algunas prendas porque le quedaban grandes. Cuando agregamos un talle más una amiga me dijo “¿por qué no buscas una modelo que le queden bien los talles de la marca ya que tenés talles mas grandes?” Fue una obviedad y una revelación, a veces uno está acostumbrado a hacer las cosas de una manera y con el trabajo cotidiano nos cuesta sentarnos a pensar en lo más estratégico.

-¿Es viable para un negocio de ropa apuntar a cuerpos diversos?

KliHor: Por supuesto que es viable, solo hay que abrir la mirada a que hay una diversidad de cuerpos amplia. Es más, yo creo q si una marca grande se animara a hacer talles más normales y campañas de comunicación con cuerpos diversos sería un golazo. Nosotras vamos agregando productos cada temporada y se nota que hay demanda y poca oferta. Las chicas nos agradecen un montón cuando les llegan las prendas q se animan a comprar sin probarse y les quedan pintadas.

Knauer: Hacemos un gran sacrifico por contar con variedad de talles y colores, y sin lugar a dudas sería más fácil tener dos o tres talles, pero no es lo que nosotros buscamos.