Colaboración: Wilfredo Miranda Aburto (Nicaragua)

Centroamérica sigue siendo, probablemente, la región más conservadora de América Latina, con menos avances en los derechos de la población LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex), y donde existen más riesgos para estas personas. De hecho, junto con Brasil, la región concentra el 80% de los transcidios (asesinatos de personas trans por su condición de género) de todo el mundo, de acuerdo con datos de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Por eso, es más importante que nunca que en la región las personas LGBTI se hagan visibles, exigiendo sus derechos. Y así lo hicieron en las ciudades capitales de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica entre el fin de semana y ayer, 28 de junio, la fecha del Día Internacional del Orgullo LGBTI, en conmemoración de los disturbios de Stonewall, en 1969.

Así se vivió el Orgullo en Centroamérica:

Nicaragua

(Por: Wilfredo Miranda)

En Managua, la marcha del orgullo se celebró el día oficial, miércoles 28 de junio, a 48 años de los disturbios de Stonewall. En la capital nicaragüense centenares, miles de lentejuelas proyectaban los colores rosa, rojo, naranja, amarillo, verde, turquesa, azul y violeta en una de las principales avenidas de la ciudad. La comunidad LGTBI salió a marchar, en medio de bailes y consignas de reivindicación.

Eran miles de gais, lesbianas, transexuales y queers. Los conductores y acompañantes miraban el desfile: Unos sonaban la bocina en señal de apoyo, otros grababan y se reían de forma burlesca, y muchos gesticulaban gestos de desaprobación. Es la realidad de Nicaragua, una odiosa que condena la diversidad sexual. Es una situación que quienes vestían de lentejuelas luchan por cambiar.

Tania Irías, lesbiana y activista por la diversidad sexual, estaba en la marcha. Orgullosa —dijo— de lo que son, a pesar “de que el sistema heteropatriarcal los quiera hacer sentir avergonzados”.

Marcharon además por la inclusión de sus identidades dentro de las políticas públicas de Nicaragua, una nación eminentemente machista que asesina en promedio a 80 mujeres al año. En el caso de la Diversidad Sexual, no hay cifras fiables porque la mayoría de los crímenes de odio son enmascarados como delitos comunes. La Procuraduría de la Diversidad Sexual ha documentado 50 casos de abusos, agresiones, y crímenes, ocurridos en la última década.

Suena alentador que haya una Procuraduría de la Diversidad Sexual en un país gobernado por una izquierda conservadora, que prohíbe el aborto, y que ha instalado un Estado confesional católico, contrario a todas las formas de diversidad sexual. Sin embargo, este ente es más decorativo. En la práctica no ha logrado incidir en la inclusión de la comunidad LGTBI en las políticas públicas nacionales. “Queremos que el Estado reconozca que somos ciudadanos de una manera efectiva”, propuso Irías.

En uno de los tantos carteles con mensajes de protesta se leía un reclamo contra el Código de la Familia nicaragüense: “Es inconstitucional. Mi marido y yo somos una familia”, alegaba un participante. En abril de 2015 el Código de la Familia fue reformado y dejó por fuera a las familias diversas, pese al reclamo de las organizaciones promotoras de la Diversidad Sexual, que lo calificaron de “discriminatorio”. El artículo 47 de la normativa solo concibe matrimonio cuando es entre un hombre y una mujer.

Pese a ello, en la marcha celebraron que hay pasos positivos. “No buscamos aceptación, buscamos respeto, igualdad como un ciudadano más”, dijo Fran Hernández.

Laura Manzano cargaba otra pancarta. Rezaba: “Estoy orgullosa de mi hija lesbiana”. La mujer encabezaba la marcha del orgullo. Esta vez los familiares de la diversidad sexual iban en primera fila en defensa de sus hijos e hijas. “Quiero que mi hija sea libre, que tenga todos los derechos”, reclamó.

Yamileth Benavides, una mujer trans, bailó en casi todo el trayecto de la marcha. Interrumpió la alegría para dejar en claro la motivación de sus bailes y sus gritos esta tarde, en la que el sol era ocultado cada tanto por nubes cargadas de agua. “Estamos restituyendo nuestro derecho, diciéndole a Nicaragua que estamos de pie. Somos una voz que se escucha: No más homofobia, no más crímenes. Somos seres humanos: ¡vivimos, sentimos y amamos!”.

El Salvador

San Salvador conmemoró el orgullo LGBTI este año con un elemento simbólico de gran valor en la ciudad: por primera vez, en plena capital, se pintó un paso de cebra con los colores de la diversidad, en un gran ejercicio coordinado con 20 artistas.

Pero además de eso, este 2017 la ciudad tuvo su marcha del orgullo más grande de la historia: asistieron alrededor de 8 mil personas, de acuerdo con los organizadores del evento.

Esto es toda una afronta en un país en el que la violencia ataca con especial saña a las personas con orientaciones sexuales e identidades de género que se salen de la norma. Solo entre enero y mayo de 2016, la organización COMCAVIS Trans registró el asesinato de 14 personas LGBTI.  En lo que va del 2017, 17 personas LGBTI han sido asesinadas. Sin contar las que no quedan registradas.

La marcha se llevó a cabo el pasado sábado 24 de junio, y salió desde el mercado Cuscatlán y culminó en la Plaza El Salvador del Mundo.

Debido a este contexto, una de las consignas de la marcha fue la visibilización y denuncia de los crímenes de odio cometidos contra la población LGBTI del país.

Guatemala

En Ciudad de Guatemala se marchó el domingo 25 de junio.  En un evento más grande que nunca, el desfile partió de la zona 4 hacia la zona 1, a través de la Sexta Avenida. A lo largo de la avenida, distintos locales comerciales mostraron su apoyo, colgando banderas de la diversidad.

En la actividad participaron embajadores de varios países, como México, Reino Unido y Canadá. Al igual que en El Salvador, se marchó para visibilizar los crímenes de odio que sufre la población LGBTI. Una de las consignas fue la aprobación de una ley de crímenes de odio.

El Salvador, Honduras y Guatemala, el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, ha desplazado en los últimos años a un contingente de personas activistas LGBTI que han tenido que huir a buscar refugio en otros países, para salvar sus vidas.

En esta ocasión, además, el Ministerio Público de Guatemala izó la bandera multicolor de la diversidad frente a su sede central, como muestra de apoyo a los derechos de la población LGBTI. Esta acción, celebrada por las personas activistas de la diversidad, fue fuertemente criticada por iglesias evangélicas cristianas del país.

Costa Rica

En San José de Costa Rica, la marcha del orgullo, llamada en el país “Marcha de la Diversidad” ha venido creciendo exponencialmente desde que arrancó hace siete años. En 2010, solo participaron 150 personas. En 2016 unas 25 mil personas llenaron la capital costarricense de colores. Pero en 2017 se superó toda expectativa: el evento del pasado domingo 25 de junio reunió a alrededor de 80 mil personas, que desfilaron por las principales vías del centro de la ciudad: Paseo Colón y la Avenida Segunda.

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Foto del Facebook de Marcha de la Diversidad.

La cantidad de personas es de sorprender. De acuerdo con Javier Umaña, organizador del evento, la marcha del orgullo de San José ya se consolida como la quinta mejor de América Latina. Desde 2013 se consolidó como la mayor de Centroamérica. Ya es tradicional que en el evento se nombren “mariscales”, personas homenajeadas por su labor por los derechos LGBTI en el país. Este año se nombraron cuatro. Laura Flórez-Estrada y Jazmín Elizondo, fueron las seleccionadas por sociedad civil. Ellas son la primera pareja del mismo sexo que logró casarse en Costa Rica, debido a un error que consignaba a Jazmín como un hombre ante el Registro Civil. Ahora, enfrentan una demanda por el “acto ilegal” que cometieron.

(Video del Facebook del Frente por los Derechos Igualitarios, elaborado por José David Quirós)

Por otro lado, por el gobierno, fueron nombrados la ministra de Justicia, Cecilia Sánchez, y su viceministro, Marco Feoli. Ellos han hecho un fuerte trabajo para mejorar las condiciones de la población LGBTI que se encuentra en el sistema penitenciario costarricense.

De hecho, este año, por primera vez una mujer trans privada de libertad asistió a la marcha, con la ministra y el viceministro. Se trata de Kennysha Brown, de 26 años, quien también pronunció unas palabras durante el evento, las cuales conmovieron al público: “Hoy me siento libre, aun estando presa”.

La vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón, también asistió y pronunció un discurso por la igualdad. Este es el último año que asiste en calidad de vicepresidenta. En 2018 habrá nuevas elecciones en el país. Y en medio de ese mar de 80 mil potenciales votantes, dos precandidatos presidenciales hicieron acto de presencia, por primera vez prometiendo las leyes de igualdad en sus programas de gobierno: identidad de género y matrimonio igualitario.

A pesar de los aires de esperanza que podía infundir la jornada, el día terminó con un sinsabor y un triste recordatorio de que hace falta profundizar en los cambios culturales. La noche de la marcha, un grupo de jóvenes gais fue agredido en el centro de la ciudad, tras recibir insultos homofóbicos. Uno de ellos terminó en el hospital, producto de los golpes. Isaac López, uno de los jóvenes afectados, publicó un video sobre su experiencia en Youtube, para que quede claro que la violencia homofóbica existe en el llamado “país de paz”.

***

La marcha del Orgullo en Honduras todavía no se ha realizado. Será el próximo 15 de julio, en la ciudad de San Pedro Sula.


Aportes de: Alejandro Córdova, Daniel Villatoro.