Por Noelia Rendón desde Bolivia

Todo ocurrió el 21 de febrero de 2016. Ese domingo un “No” resonó contundente en Bolivia. Fue el “No” del 51.3% de los votos en el referendo en el que se sometió a consulta de los bolivianos si estaban de acuerdo con modificar la Constitución Política del país para que el actual presidente, Evo Morales (quien lleva 11 años en el cargo), se postulara de nuevo en las elecciones presidenciales de 2019. El 48.7% votó por el “Sí”.

Tras esta pérdida del referendo el gobierno atribuyó a la oposición la derrota, diciendo que ésta había armado una mentira para deslegitimar al presidente y al Proceso de Cambio. La mentira a la que se hacía referencia estaba relacionada con el “Caso Zapata”.

Este caso se desató la noche del 3 de febrero de 2016, cuando el periodista Carlos Valverde denunció públicamente un aparente tráfico de influencias por parte de Gabriela Zapata, gerente comercial de la empresa china CAMC, por sus contratos con el gobierno. Además, la señaló como la madre de uno de los hijos de Evo Morales, exponiendo un certificado de nacimiento.

Las reacciones no se hicieron esperar y dos días después, el 5 de febrero, el presidente se pronunció ante los medios: “No tengo que mentir ante el pueblo boliviano, evidentemente a Gabriela Zapata la conocí en 2005 y la verdad es que era mi pareja. En 2007 tuvimos un bebé y, lamentablemente, nuestra mala suerte ha fallecido. Tuvimos unos problemas y a partir de ese momento nos distanciamos”. Para el 11 de febrero Morales solicitó a la Contraloría investigar los contratos entre CAMC y el gobierno, tras esa petición se conformó una comisión en la Asamblea Legislativa para indagar el caso.

Luego de concluir el referendo, se presentó la imputación formal contra Gabriela Zapata por los delitos de legitimación de ganancias ilícitas, enriquecimiento ilícito y uso indebido de influencias. Las acusaciones se mezclaron de las declaraciones de terceros que daban su versión sobre el paradero del hijo de la imputada con el presidente.

Primero apareció Pilar Guzmán, una supuesta tía de Zapata, quien afirmó que el niño vivía, que lo tuvo en sus brazos recién nacido y que lo presentaría en los próximos días. Luego apareció Eduardo León, quien fue abogado de Zapata, y en un principio señaló que el niño existía y que se encontraba protegido fuera del país.

Después de ese febrero de 2016, los meses posteriores fueron duros y confusos para la población boliviana, quienes denominaron al caso como la “novela Zapata”, ya que los medios de información exponían diariamente el caso en torno al supuesto hijo del presidente y el tráfico de influencias, acompañadas de continuas acusaciones no sólo a Evo Morales, también a autoridades del Estado como Juan Ramón Quintana, quien en ese entonces era ministro de la presidencia.

Todo cubierto por la atmosfera de revelaciones y contradicciones: la detención de la supuesta tía y el ex abogado, acusados de trata y tráfico de menores por haber exhibido a una jueza a un niño que no era el hijo del presidente, además, a éste último también le son imputados supuestos delitos de falsedad material e ideológica, uso de instrumento falsificado y conducta antieconómica.

Ahora, a poco más de un año del referendo, el sentimiento en la población boliviana se divide en dos polos: el primero denominado “Día de la mentira”, en rechazo a las “mentiras” que afectaron los resultados del referendo constitucional que proponía la repostulación de Evo; el otro denominado: “Bolivia dijo NO”, un día de festejo para la oposición tras haber ganado con el 51% el respeto a la democracia.

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Así, tanto oposición como oficialismo convocaron a marchas en todo el país este pasado 21 de febrero. Las organizaciones afines al partido de Gobierno y población civil se movilizaron por la mañana, con pancartas en mano (todas ellas señalando el 21F como día de la mentira), poleras cerigrafeadas, gorras, banderas y peculiares caretas de Pinocho, encabezaron la movilización la FEJUVE de El Alto (Federación de Juntas Vecinales). Y las voces se hicieron escuchar: “La ciudad de El Alto ha dicho sí a la repostulación de Evo Morales, por ello estamos marchando, para defender la democracia”, dijo Sandro Ramírez presidente de la FEJUVE de El Alto. “El pueblo no olvida, el pueblo está aquí concentrado para recordar que la oposición no vuelva nunca más a engañar a la población”, dijo Marianela Prada miembro afín al partido de Gobierno.

Mientras que alrededor de las 18 horas, diversos grupos de personas, entre ellas de oposición, se reunieron para marchar y después concentrase en la Plaza Mayor de San Francisco para celebrar el día en que le dijeron “No” a la repostulación de Morales. “El mensaje es clarísimo, estamos acá para que se respete el resultado del referendo”, dijo el encargado de la plataforma Bolivia dijo no. Tras una convocatoria masiva, se dieron a la cita artistas y grupos musicales para amenizar la noche, entre ellos estaba Luis Rico, cantautor boliviano, que dijo: “Estamos en una plaza histórica, hoy seguimos preservando la democracia, por eso estamos aquí para hacer respetar el no que ganó el año pasado”.

Ambas marchas fueron masivas, llevando en alto el nombre de la democracia. Esa que llevó al mismo Evo Morales a la presidencia con mayoría absoluta y lo convirtió en el primer presidente indígena de su país.

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