En menos de seis días, dos ex gobernadores mexicanos, ambos priistas, ambos prófugos, fueron detenidos en el extranjero. Se trata de Tomás Yarrington (gobernador de Tamaulipas 1999-2005), capturado en Florencia, Italia, el 9 de abril; y Javier Duarte (gobernador de Veracruz 2010-2016), detenido en Guatemala el 15 de abril. No es menor que los dos políticos están acusados prácticamente de los mismos delitos: delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, aunque los detalles y los tejes y manejes son sumamente particulares en cada caso. Entre otras cosas, Yarrington está acusado de recibir sobornos de uno de los carteles más sanguinarios del narcotráfico en México, Los Zetas, mientras era gobernador; Duarte, de fabricar una compleja red de empresas fantasmas para beneficio personal.

Las detenciones se dan en un contexto político sumamente adverso para el presidente Enrique Peña Nieto y su partido, el Revolucionario Institucional, achacado por múltiples casos de corrupción al más alto nivel desde hace al menos un par de años. El último de estos escándalos está apenas empezando a develarse y pone en entredicho la actuación del anterior director de PEMEX, Emilio Lozoya, y lo implica en el caso de corrupción más grande de América Latina: la trama Odebrecht.

Pero eso no es todo. Las detenciones de Yarrington y Duarte, ambos gobernadores que en su momento se decían cercanos a Peña Nieto, se dan justo en el arranque de las campañas políticas para renovar la gubernatura del Estado de México, búnker del priismo nacional y entidad nativa del presidente. Alfredo del Mazo, primo de Peña Nieto, compite para gobernador abanderado por el PRI y las encuestas reflejan una contienda sumamente reñida contra la aspirante de MORENA, Delfina Gómez, apoyada por Andres Manuel López Obrador.

Lo cercano en el tiempo entre ambas detenciones arroja algunas dudas sobre el timing político de las capturas. Aquí cinco preguntas:

  1. Si, como se ha comprobado, el gobierno federal sabía que Tomás Yarrington contaba con policías federales como escoltas, ¿desde hace cuánto sabían su ubicación y por qué esperar hasta ahora para detenerlo?
  2. Con estas detenciones, ¿el presidente Enrique Peña Nieto y el PRI buscarán tomar la bandera de la batalla contra la corrupción? Será interesante ver cómo procede el gobierno federal contra los otros ex gobernadores acusados de corrupción.
  3. ¿Podrá la PGR armar dos expedientes lo suficientemente sólidos y que sus actuaciones sigan el debido proceso para que, más allá de la noticia de las capturas en el extranjero, ambos políticos concluyan con sanciones reales y condenas formales? Recordemos que, durante la presidencia de Felipe Calderón (PAN) se detuvo a Jorge Hank Rhon en posesión de un arsenal de armas, pero su captura fue impugnada y desechada por cuestiones de forma. Y finalmente quedó en libertad.
  4. ¿Se realizará algún acuerdo para reducir las condenas de ambos políticos o se les otorgará algún trato privilegiado, a cambio de no contar todas las historias de corrupción en las que están implicados ellos y otros políticos de alto nivel en México? Hay antecedentes: Elba Esther Gordillo y Flavino Ríos ganaron el beneficio de cumplir arresto domiciliario por supuestos temas de salud.
  5. ¿Qué otras capturas veremos en los próximos meses? ¿O días?