Su origen es en Chile, pero su meta es llevar resultados a toda América Latina, fortaleciendo la democracia y el ejercicio de la ciudadanía mediante el acceso y uso de datos abiertos.

  • Nombre: Ciudadano Inteligente
  • País: Chile
  • Twitter: @ciudadanoi
  • Página en Facebook
  • Una frase: “Buscamos que la ciudadanía pueda entender su rol fiscalizador y la responsabilidad de la rendición de cuentas por parte de sus representantes ”.
  • Se definen como: Organización sin fines de lucro que busca el fortalecimiento democrático, mediante la apertura de y el uso de la tecnología.

Se trata de Ciudadano Inteligente, organización sin fines de lucro fundada en 2009, y que constituye la siguiente parada del recorrido latinoamericano de Distintas Latitudes por las mejores iniciativas de datos abiertos.

Compuesta por un equipo de 16 personas de diversas disciplinas (desarrolladores, diseñadores, abogados, cientistas políticos, periodistas, sociólogos, economistas), su forma de trabajo consiste justamente en salir del ámbito de confort de sus propias profesiones, para contribuir desde otras ópticas al desarrollo de proyectos que logren la incidencia que desean.

“Nuestra misión es fortalecer las democracias de Latinoamérica, promoviendo la apertura y utilizando tecnología, para empoderar a la sociedad civil y ciudadanía”, dijo María José Tapia, encargada de Comunidad y Prensa de Ciudadano Inteligente, a Distintas Latitudes.

Como están conscientes de que las democracias son sistemas complejos, afectados por múltiples factores, Tapia explica que por ello eligieron tres campos de desarrollo en donde creen que Ciudadano Inteligente tiene un aporte significativo que hacer.

El primero es democracia y reglas del juego. El segundo ámbito es sociedad civil y ciudadanía empoderada, y el último elemento es la gestión pública innovadora.

“El Estado sigue relacionándose con la ciudadanía y la sociedad civil de una manera muy similar a la del siglo pasado. En este sentido, nuestro objetivo es aportar en explorar nuevas plataformas digitales y mecanismos de interacción que permitan una mayor inclusión de la ciudadanía en general en los procesos de decisión y deliberación del Estado, tanto a nivel local como nacional”, dijo Tapia.

Estas líneas de acción ya han sido llevadas a la práctica con éxito. Con herramientas como “Vota Inteligente”, la organización ha podido acompañar procesos eleccionarios a nivel municipal y a nivel local. Con “Del dicho al hecho”, buscan “que la ciudadanía pueda entender su rol fiscalizador y la responsabilidad de la rendición de cuentas por parte de sus representantes”.

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“Del dicho al hecho” es una de las herramientas de Ciudadano Inteligente, para medir el cumplimiento de promesas de campaña.

“El 2015 fue un periodo particular para nosotros, pues la agenda nacional de Ciudadano Inteligente era la misma agenda política y mediática: temas de transparencia, financiamiento electoral y probidad en la función pública estaban dentro de la opinión a propósito de casos de financiamiento irregular de campañas”, dijo María José.

“Paralelamente, sentimos una responsabilidad de representar el interés público en los casos de financiamiento irregular de parte de algunos políticos, por lo que decidimos querellarnos contra ellos por delito de cohecho, acción completamente extraordinaria para nuestra organización”, agregó.

Sin embargo, como ya había explicado Tapia, su misión es trascender el espacio chileno. Ya hay organizaciones que les han invitado a realizar herramientas conjuntas, o que les piden apoyo para implementar alguna herramienta desarrollada por Ciudadano Inteligente.

Esto se debe a que las herramientas que desarrollan son de código abierto, lo que implica que son completamente replicables en otros países. “Vota inteligente”, “Del Dicho al Hecho” y “Agenda Transparencia” son ejemplos de esto.

Pese a estos llamativos logros, todavía quedan retos pendientes en casa. Por ejemplo, Tapia menciona que en Chile no existe a nivel general una cultura en relación a los datos abiertos, ni siquiera desde organismos de gobierno, ya que hay poca información respecto de lo que significan, de los distintos formatos de datos abiertos, así como del valor de la apertura y el potencial del trabajo con datos.

Asimismo, María José reconoce que llegar a las bases ciudadanas siempre ha sido un desafío para la organización.

“Hoy en día buscamos trabajar con organizaciones que tengan un despliegue territorial importante. Nos ha ido bien, pero falta”, concluye Tapia.

Precisamente, llegar a la gente sigue siendo el gran reto de las organizaciones y el movimiento de datos abiertos. El potencial para generar cambios sociales y políticos está presente en esta lucha. Es necesario que se haga escuchar.


La próxima semana tendremos a la Fundación Conocimiento Abierto de Argentina. ¿Quieres proponer algún movimiento, colectivo o proyecto que podría ser integrado en esta serie? Déjanos un comentario y lo miramos.