Al mediodía del viernes 5 de agosto, más de 1.500 periodistas llegan a la rueda de prensa más grande que la candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha ofrecido en su campaña.

En Washington D.C., los asistentes son los participantes de la convención conjunta de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos y la Asociación Nacional de Periodistas Afroamericanos, (NAHJ y NABJ por sus siglas en inglés respectivamente), quienes recibieron a la candidata en el evento exclusivo.

Los presidentes de ambas organizaciones, Mekahlo Medina y Sarah Glover, abrieron el evento. Los líderes de las asociaciones aclararon que ambos candidatos presidenciales habían sido invitados, sin embargo, la campaña del candidato republicano, Donald Trump, rechazó la invitación.

Sarah Glover (NABJ) y Mekahlo Medina (NAHJ) reciben a Clinton
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Sarah Glover (NABJ) y Mekahlo Medina (NAHJ) reciben a Clinton. Fuente: Campaña de Hillary Clinton.

En un ambiente de mucha expectación y con notable rostro serio, Clinton inició resaltando los logros económicos de la presidencia de Barack Obama, aclarando que la recesión del 2008 atacó a ambos grupos étnicos: latinos y negros.

Igualmente mencionó los altos índices de desempleo de jóvenes latinos y afrodescendientes, y prometió la creación de más de 10 millones de oportunidades laborales en distintas industrias.

Comparó sus propuestas con las de su contrincante, Donald Trump, de quien dijo no tiene una política laboral real y el país podría entrar en una nueva gran recesión.

También mencionó las declaraciones xenofóbicas y misóginas de Trump a lo largo de la campaña, incluyendo la amenaza que representa para los periodistas de Estados Unidos: la disminución de la libertad de prensa. Un ejemplo real de esta amenaza es que el mismo Trump ha prohibido el acceso a los periodistas del Washington Post a sus eventos políticos.

Al ser cuestionada sobre las razones del éxito de Trump en las primarias republicanas, Clinton aseguró que su apoyo “realmente se centra en la decepción de la economía que muchos americanos sienten”. Para ella, “muchos estadounidenses buscan una explicación sobre por qué perdieron el trabajo que tuvieron durante 18 años, cuando la fábrica cerró y nadie se preocupó por ellos”, agregó.

“Tenemos que reconocer que parte de su atracción es racista y misógina, y ofensiva pero no perdamos la noción del verdadero dolor que muchos americanos están sintiendo porque la economía los ha dejado atrás”, dijo con firmeza.

Del mismo modo, la candidata fue consistente a lo largo del evento quejándose de la baja participación en votaciones no presidenciales y resaltando la importancia de lograr una mayoría demócrata en el congreso. “No solo necesito un voto en noviembre, también necesito que la gente a lo largo del país deje claro a sus congresistas que deben ser responsables por como van a actuar en la reforma migratoria”.

Clinton expresó su desacuerdo con la decisión que la Corte Suprema tomó en junio de 2016, respecto a los programas migratorios DACA y DAPA, que desbloquea la orden ejecutiva para impedir la deportación de hasta 5 millones de indocumentados. La decisión de la Corte Suprema no permitirá nuevas solicitudes para aquellos inmigrantes ilegales que califiquen bajo los estatutos establecidos en dichos programas. No obstante, el caso podría ser evaluado nuevamente cuando se integre un noveno juez a la corte suprema estadounidense.

“Yo me los tomo en serio”, dijo, cuando un periodista le preguntó si daba el voto latino por sentado. Narró que desde muy joven había estado en contacto con comunidades latinas, siendo niñera de bebés los sábados mientras sus padres trabajaban en el campo. “Fue mi primera lección de cuánto tenemos en común”, dijo Clinton, aclarando que sin importar cuan diferentes sus estilos de vida fueran, aspiraban a lo mismo.

“Cada vez que he hecho un trabajo, la gente cuenta conmigo y confía en mí”, dijo la ex secretaria de estado cuando un periodista de The Washington Post le preguntó por qué tantos millones de estadounidenses dicen no confiar en ella.

La ex secretaria de estado tuvo la oportunidad de aclarar la controversia que la ha perseguido durante su campaña: los correos electrónicos enviados desde una cuenta no oficial del gobierno a los trabajadores del Departamento de Estado.

“He reconocido repetidas veces que usar dos cuentas de correo electrónico fue un error y tomo responsabilidad por eso”, dijo.

Según sus declaraciones, de los 30.000 emails que envío Clinton mientras trabajaba como secretaria de estado, solamente tres tenían algo parecido a una “marca de clasificación”.

Clinton explicó que un documento clasificado tiene un encabezado evidente en la parte superior que deja claro cuál es la clasificación del mismo. Explicó que el director del FBI, James Comey, dijo que los tres correos mencionados no tenían la marca apropiada para ser considerados calificados como confidenciales o de máxima seguridad.

Muchos otras figuras políticas se han dirigido a los participantes de estas convenciones anteriormente. Barack Obama, Al Gore y George W. Bush lo hicieron en su momento.

Aquí se puede ver el video completo de la participación de Hillary Clinton en NABJ/NAHJ.