San Salvador-. La paz no llega a Colombia. Después de un largo y complejo proceso de negociación, un referéndum perdido y la firma del acuerdo entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la Corte Constitucional emitió una sentencia que retrasaría la implementación de lo acordado.

“Colombia no tiene idea de lo que significa la paz después de casi 50 años en conflicto. Es un país que se niega a la paz”, reflexionó María Jimena Duzán, una avezada periodista que ha cubierto el conflicto colombiano.

Duzán, junto a Tatiana Navarrete de la publicación Verdad Abierta, y Henry Acosta asesor del presidente Juan Manuel Santos, presidieron una mesa durante el Foro Centroamericano de Periodismo (ForoCAP) que celebra el diario digital El Faro. La moderación estuvo a cargo de la periodista cubana Elaine Díaz, de la plataforma Periodismo de Barrio.

“Fin de la guerra en Colombia: ¿Cómo se negocia la paz? era el tema previsto. Sin embargo, el fallo de la Corte Constitucional no solo modificó el enfoque del conversatorio, sino que agrió los ánimos de los colombianos presentes en el evento.

La corte eliminó la prohibición del congreso colombiano para cambiar los proyectos de ley con los que el gobierno implementa, a través de un mecanismo de vía rápida, el acuerdo de paz con las FARC.

“¿Hasta dónde nos hemos acostumbrado a la guerra, que no podemos vivir en paz?”, expresó Duzán. “Hemos vividos tantas cosas absurdas y violentas que no podemos explicar por qué el país se niega a la paz”.

Los expositores coincidieron en que la Corte extralimitó sus funciones. Achacaron la decisión al sector liderado por el expresidente Álvaro Uribe Velez, quien es el crítico y enemigo número uno del acuerdo. Fue un senador del partido Centro Democrático (el partido de Uribe) el que solicitó la actuación del tribunal.

Para el asesor Acosta, esta es la peor crisis que pasa el acuerdo de paz firmado en 2016 en La Habana, Cuba. Después de las desavenencias por su contenido entre el gobierno y la guerrilla, lograron consensuar un proyecto que fue rechazado por los colombianos en las urnas. El triunfo del “No” se debió a que muchos colombianos no votaron. Las ciudades votaron en contra, donde el conflicto armado no ha sucedido.

El acuerdo era novedoso, a juicio de Duzán. No era un documento que favorecía a las FARC, sino que abordaba integralmente a todos los involucrados en el conflicto y enfatizaba a las víctimas. Es decir, los “atropellos” de la guerrilla, el mismo gobierno y los grupos paramilitares que surgieron para combatir a las FARC, y que también dejaron una estela de sangre.

Cuando ganó el No, fue un golpe fuerte para nosotros. Primero como ciudadanos y después como periodistas”, reconoció la reportera Navarrete. Como en Reino Unido y en Estados Unidos, donde contra pronostico triunfó el Brexit y el magnate Donald Trump, la prensa desestimó la retórica uribista contra el acuerdo.

“Cubrimos las regiones mas afectadas por el conflicto, donde están las víctimas. Pero como periodistas no fuimos a las ciudades a entender lo qué pensaba esa gente”, afirmó la periodista de Verdad Abierta.

El asesor Acosta dijo que no solo los uribistas contribuyeron al gane del “No”. Mucha parte de ese resultado lo causaron las iglesias evangélicas. Criticaban que el acuerdo tenía un componente de género incompatible con sus creencias.

La legitimidad del acuerdo se fue al suelo con el referéndum. Duzán afirmó que fue una consulta innecesaria, y un error del presidente Santos. “Fue egoísta por parte de Santos”, sostuvo la periodista y columnista de la revista Semana. El mandatario quería ganar el plebiscito para de una vez vencer a Uribe. Pero no fue así.

La posterior firma del acuerdo entre santos y los comandantes de las FARC careció de una legitimidad debido al resultado del referéndum. Y ahora, con el fallo de la Corte, el proceso la ha perdido toda.

Colombia vuelve a un culebrón para aplicar este acuerdo de paz. Duzán no es alentadora: Lamentó que cuando las FARC se comprometieron cabalmente a silenciar los fusiles, su país no logra un consenso.

Acosta teme que las FARC vuelvan a los parajes con armas. Y a falta de un liderazgo mancillado por los acuerdos, es posible que operen células independientes. Eso causaría más violencia y la entrada del factor narcotráfico.

Acosta dijo que ni las FARC estaban preparados para su reinserción a la sociedad, ni el estado colombiano a gestionar la paz.

“Urgimos una reflexión de país”, afirmó Duzán. Por ahora, Colombia sigue en su laberinto de balas y violencia. Al parecer, sigue enfrascada en ese párrafo final de Cien Años de Soledad: “Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.”