Prácticamente desde que se constituyeron como repúblicas independientes, tras el fallido intento de la República Federal de Centroamérica, Costa Rica y Nicaragua han estado en disputa por sus fronteras. Con cambios en los matices y el objeto de la disputa, cada tanto vuelve a sonar alguna controversia con respecto a qué le corresponde a cada país, a cada lado de esa línea imaginaria. Pareciera que el tratado de límites Cañas-Jerez, de 1858, no ha quedado nunca lo suficientemente claro. Ahora, la disputa sigue en la Corte Internacional de La Haya, en Holanda, esta vez por los límites marítimos, en los cuales hay posibles intereses petroleros, en particular para Nicaragua.

Esta semana, la controversia se avivó, en especial en Costa Rica, luego de que la representación de Nicaragua ante la Corte Internacional de La Haya presentara un mapa, con una propuesta de límite marítimo, en la cual elimina parte del territorio de Costa Rica, específicamente la península de Nicoya.

“Eliminan la península de Nicoya, como si no existiera. Entonces, claro, sobre la base de eliminar la realidad geográfica de una parte importante de nuestro territorio, le piden a la Corte una línea que se traza desde muchísimo más abajo de lo que en Derecho Internacional debería ser“, dijo al diario La Nación Sergio Ugalde, embajador de Costa Rica en Países Bajos y representante del país en la Corte Internacional para este caso.

Sin embargo, la eliminación de la península de Nicoya remite a un trasfondo histórico y emocional, profundo para ambas naciones. La península de Nicoya fue un territorio que antes de 1824 se denominaba el Partido de Nicoya. En julio de 1824, esa región se anexó a Costa Rica, y actualmente forma parte de la provincia de Guanacaste. En Nicaragua se considera que este territorio era de Nicaragua y que se perdió frente a Costa Rica.

En Costa Rica la historia que se cuenta es que el territorio era independiente y decidió de forma libre anexionarse al país. Cualquiera de las dos versiones podría ser correcta, dependiendo de la perspectiva histórica con que se mire. Sin embargo, a nivel discursivo esta diferencia de versión ha generado tensiones.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha sugerido en ocasiones que podría reclamar soberanía sobre Nicoya ante instancias nacionales, lo cual ha desatado protestas enérgicas desde San José.

Más allá de esta controversia y su trasfondo histórico, Nicaragua asegura que no está “cercenando” el territorio costarricense, sino que se está eliminando un accidente geográfico que consideran que otorga una ventaja “desproporcional” a Costa Rica en la división de los límites marítimos. En particular, se refieren a un segmento de la península de Nicoya, la península de Santa Elena.

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Esta es la propuesta de equidistancias para el límite marítimo propuesto por Costa Rica.

“Ese accidente (geográfico) es la Península de Santa Elena. No es que Nicaragua esté borrando ese territorio, o pretendiendo adjudicárselo, sino lo que se busca es que no tenga un efecto distorsionante de los legítimos derechos de proyección de Nicaragua hacia su espacio marítimo. La Corte ya ha pulido un sistema de delimitación que permite un resultado justo para las dos partes, de tal manera que no cabría esperar una afectación desproporcionada ni para Costa Rica ni para Nicaragua”, dijo el experto en Derecho Internacional nicaragüense, Mauricio Herdocia, según publica La Prensa.

El tema fue objeto de discusión también en el programa “Esta noche” de la revista Confidencial de Nicaragua:

Dependerá de la Corte Internacional de La Haya delimitar de forma definitiva los límites marítimos entre ambos países. Sin embargo, la historia ha demostrado que incluso tras las resoluciones de la Corte, las tensiones siguen, y cada país termina interpretando la decisión internacional de forma distinta, a su conveniencia.