Hablar de México como una sola realidad es complicado, al tratarse de un país tan grande, diverso y con realidades variadas y muchas veces contradictorias. Esto es aún más claro en el caso del avance de los derechos LGBTI en este país.

Entonces, ¿qué se puede decir sobre el estado de los derechos LGBTI en México? Quizás se pueda hablar al menos de las realidades de la Ciudad de México y algunos aspectos del panorama en el resto del país. Así se desprendió de la conversación que Distintas Latitudes mantuvo con las activistas de la organización Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay A.C., Paulina Martínez y Alinx Vallejo.

Por ejemplo, en el caso a la persecución y violencia en contra personas LGBTI y las personas defensoras de sus derechos, Martínez y Vallejo señalan que los reportes de caso se dan principalmente fuera de la Ciudad de México.

“Con mujeres lesbianas, por ejemplo, si están además metidas en otros temas como defensoras de derechos de las mujeres propiamente, o derecho a la tierra, hay amenazas, insultos, amenazas de violación por ser lesbianas”, dijo Martínez.

Sin embargo, la activista rescató el caso de Alessa Rodríguez, una activista trans que fue asesinada en la Ciudad de México en octubre de 2016.

En un contexto de violencia generalizada, en muchos puntos del país, la violencia contra las personas LGBTI se convierte en un tipo de violencia específica (como la violencia motivada por el género) y se materializa en crímenes de odio.

Contexto político

La falta de coordinación entre las organizaciones LGBTI mexicanas ha sido una limitante para un mayor avance de los derechos en ese país. No existe una coalición nacional de organizaciones y colectivos LGBTI que pueda presentarse como interlocutora ante las autoridades. La falta de coordinación es aún más notoria en los estados al interior del país.

“Como Musas hemos tratado de mantener contacto con otros grupos, sobre todo de mujeres. Hay estados con mayor activismo, como Guadalajara. Existen varias coaliciones y redes. No hay una sola. Nos encontramos frente al gobierno en diferentes niveles”, dijo

“Por ejemplo, hay vínculos con Gobierno central a través de la Secretaria de Desarrollo Social que nos comunica con otras instancias. Pero los vínculos con las delegaciones son aparte. Tenemos contacto con Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y por otro lado con la local de derechos humanos”, agregó.

Desde la perspectiva del contexto con el gobierno actual, a nivel federal el, presidente Enrique Peña Nieto el año pasado propuso cuatro iniciativas de ley para la población LGBT, entre ellas el matrimonio igualitario.

“En términos generales, al menos discursivamente es favorable. Pero evidentemente aún hay mucha oposición al tema, sobre todo en los estados”, dijo Vallejo.

Uniones e identidad

En México no existen leyes federales que garanticen en derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo o el derecho a la identidad a las personas trans. Sin embargo, ambos derechos se encuentran en vigor en la Ciudad de México y han sido extendidos a nivel federal por pronunciamientos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A pesar de ello, en algunos estados aún no se acata como corresponde.

“Los congresos locales no han legislado en varios estados. Tenemos actualmente doce estados que permiten matrimonio. En muchas situaciones, por ejemplo, Chiapas se negó y de nuevo la corte les obligó directamente a reformar su legislación. Se pueden negar, pero se somete a amparo y con esa resolución la corte les obliga”, dijo Vallejo.

En el caso de identidad de género, en 2008 en la Ciudad de México se avala el proceso por juicio para el reconocimiento de la identidad de género. Sin embargo, era un proceso patologizante, porque requería peritajes médicos y clínicos para validar que la persona fuera quien dice que es.

En 2014 se reformó, para que el reconocimiento de identidad fuera por vía administrativa. Entró en vigor en 2015. Como el acta de nacimiento y todos los registros civiles son válidos a nivel nacional, los Estados también tienen que reconocer el acta.

“Aunque al igual que el matrimonio, en algunas ocasiones las rechazan. Y entonces se somete a proceso. Michoacán es el primero que aprueba modifica su legislación. Esto fue hace dos semanas. Ahorita Guanajuato se negó a permitir los cambios de acta de nacimiento”, dijo Vallejo.

En teoría, al menos, el derecho a la identidad debería regir en todo el país.

Antidiscriminación

¿Existen en México leyes o normas antidiscriminación por orientación sexual e identidad de género? Sí, y a nivel federal. Están la Ley Federal para Prevenir y Erradicar la Discriminación, así como el artículo primero constitucional.

Sin embargo, las organizaciones LGBTI no están completamente satisfechas con esta normativa, pues no contempla sanciones efectivas.

De acuerdo con Paulina Martínez, la ley hace un llamado a la conciliación, lo cual la organización Musas de Metal ha criticado.

Según Vallejo, es la ley local la que puede emprender acciones de “reparación” en caso de discriminación. En general, hay sanciones de tipo administrativo, como llamamientos, capacitaciones, disculpas públicas y reinserción, en el caso de un despido discriminatorio.

Reformas urgentes

Teniendo en cuenta este panorama, ¿qué reformas harían falta para que en México mejoren las condiciones de vida para las personas LGBTI? Según las respuestas de Martínez y Vallejo, serían las siguientes:

  1. Extender los derechos adquiridos en la Ciudad de México a todo el país.
  2. Entender que no basta con leyes: hay que sensibilizar a los servidores públicos, así como a la sociedad mexicana en general. Por ejemplo, sigue existiendo resistencia para incluir contenidos sobre diversidad sexual en la educación básica.
  3. Homologación de derechos adquiridos: Muchas veces se aprueba una ley que otorga derechos, pero no se reforman otras que son necesarias para que el ejercicio de ese derecho sea pleno. Por ejemplo, aunque existe matrimonio igualitario, las parejas del mismo sexo no pueden acceder a las prestaciones sociales, porque la ley del Seguro Social solo contempla el matrimonio heterosexual.
  4. Atención a infancias LGBTI, sobre todo trans.

Alinx y Paulina consideran que falta aún mucho por lograr en México. Agregan que es necesario más diálogo nacional e interlocución con activistas de otros países de América Latina, para reconocerse entre los problemas comunes y buscar nuevas soluciones.