La marcha desde el Sur

Entre bufandas y gorros gritaban la consigna: #NiUnaMenos. El grito de desesperación del sur de Latinoamérica, que pasa por Brasil siendo #PorTodasElas, y llega a México como #VivasNosQueremos. Diferentes gritos para una misma indignación: “nos están matando”.

Pareciera que el 3 de junio llegó para quedarse. En el 2015, en Argentina, surgió la primera marcha NiUnaMenos, y se repitió en Uruguay. Este año se realizó en 16 de los 19 departamentos del país. El bombo y los megáfonos marcaron el paso de miles por la avenida 18 de Julio, en una marcha que fue tomando adeptos a lo largo del trayecto: “Mujer, escucha, únete a la lucha”.

Cada uno de los 12 femicidios que ocurrieron en Uruguay en lo que va del 2016 estuvo representado en pancartas con su nombre, edad, lugar y fecha del asesinato. Representado en la proclama, en cada grito, en cada paso. Y a los que se le suman los 39 femicidios del 2015, según la Coordinadora de Feminismos UY (el colectivo que convocó la marcha, se formó en 2014 como un espacio para fortalecer el movimiento feminista del país).

Uruguay, un país de tres millones y medio de habitantes y prestigio de Suiza de América, lidera la lista mujeres asesinadas por su pareja o expareja en la región. Según datos de la Cepal de 2012, la tasa para Uruguay es de 0,62, por encima de Colombia (0,28) o España (0,11), pero por debajo de Nicaragua (0,67) o República Dominicana (1,01).

En la marcha, todavía se sentían los coletazos del último asesinato conocido, el de Dayana Yeyé. Una joven de 22 años (y una hija) que apareció colgada de un árbol con las manos atadas el martes pasado, luego de estar desparecida desde el 12 de mayo. Todavía no se conoce quién la asesinó.

Tocan a una, tocan a todas… a todos

Marchando se comparte una inquietud única, una necesidad de que esta causa se extienda a la población en general: “esta protesta no puede quedar solo acá, tiene que ser de todos los días”, dijo entre la multitud Carlos, quien estuvo casado y se divorció por violencia doméstica: “soy parte y arte de esto”, agregó.

“No me callo más”, declaró Carolina con la mirada sostenida y la cara pintada. “Ya lo viví, y no lo quiero volver a vivir más”, dijo harta de tanta violencia.

Franco alza una pancarta y grita junto con sus compañeras. Está en contra de “este sistema de opresión patriarcal que anula toda la expresión femenina”. Las manifestantes reivindican lo más esencial: “somos personas”, dijo Danielle. “Nos matan, nos violan, nos cosifican, nos agreden, y nadie hace nada”, agregó.

Para ella, “falta educación en las casas, dejar de reproducir los estereotipos de género. Desde chicas nos tienen que enseñar a que nos comamos el mundo, a que no tenemos que estar solo en la cocina, a que las tareas del hogar sean equitativas”.

Para algunos, en esta marcha faltaba más gente comprometida, sobre todo, hombres. “Somos muy pocos los hombres que nos sentimos tocados por esto, realmente sensibilizados”, dijo Franco.

Yohana extiende un cartel que reivindica a las otras víctimas de la violencia de género. Los hijos, hijas y adolescentes que quedan huérfanos por los femicidios. “Creo que son más: todo el círculo de familiares, amistades, vecinos, compañeros de trabajo, toda la gente que tiene un vínculo con la víctima quedan huérfanos”. Protesta por la ausencia del gobierno, la falta de políticas públicas con enfoque de género y los fondos destinados para la problemática.

Las cifras se olvidan de los niños huérfanos, pero también de los que mueren por la violencia machista. Tres días antes de la marcha, cuatro niñas murieron cuando la ex pareja de su madre incendió su casa en el departamento de Paysandú (noroeste del país). El hombre también falleció, y la mujer quedó internada en el hospital.   

Tras llegar a destino, 12 mujeres se tiran al piso y se les dibuja el contorno. 12 contornos quedan plasmados en 18 de Julio. Una proclama leída entre todos. Los puños en alto, las frentes pintadas, y el corazón agitado.

Ni Una Menos Argentina

En Buenos Aires, la primera marcha, la de 3 de junio de 2015, marcó un precedente. Aquella vez participaron más de 300.000 personas en 80 ciudades del país. Un año después, hombres, mujeres y niños se volvieron a movilizar por lo mismo: el índice de femicidios en Argentina se mantuvo. Van 66 femicidios en los primeros 100 días de 2016.

Fue una marcha “multitudinaria”, repiten los medios, en un escenario complicado. Desde que aumió la presidencia de la nación Mauricio Macri, disminuyó la participación de las mujeres en el Estado, cerraron varios programas de género y otros se vaciaron. Como el caso del Programa de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales de la Ciudad de Buenos Aires, dejando sin asistencia estatal a decenas de personas.