Hace ya más de dos años en Chile se discute el proyecto de ley que despenalizaría el aborto en tres causales: por si peligra la vida de la mujer, por inviabilidad fetal extrauterina, y por un embarazo producto de una violación. Este es uno de los proyectos emblemáticos de la segunda administración de la presidenta Michelle Bachelet (2014-2018).

Luego de ser aprobado en el Senado, el pasado 20 de julio se votó en cámara de diputados. A pesar del entusiasmo de las organizaciones sociales que están a favor del proyecto y del empeño que le ha puesto el gobierno chileno, se dilató la aprobación final del proyecto que ahora será evaluado por una comisión mixta (integrada por cinco senadores y cinco diputados).

La cámara de diputados sí aprobó el proyecto de ley de aborto en tres causales con 66 votos a favor, 40 en contra y una abstención. Pero existe un artículo para el que no se llegó a los votos suficientes (faltó un voto), y es por el que se pasa a la comisión mixta: las menores de 14 años tienen que tener el consentimiento de los padres o un tutor para poder acceder a un aborto. Sin embargo, como buena parte de las violaciones a menores provienen de una persona cercana (puede ser el mismo padre), el proyecto plantea que las jóvenes puedan acudir a los tribunales para que se investigue su caso.

Marcelo Chávez, diputado por el partido Demócrata Cristiano (centro izquierda), fue quien causó el embrollo: se abstuvo de votar y se retiró antes de que terminara la sesión. Su abstención fue definitoria para que el proyecto pasara a la comisión mixta en vez de ser aprobado en su totalidad.

A pesar de que esta demora, la diputada Karol Cariola dijo en un video que “no es justo que nos quedemos con una sensación negativa. El grueso del proyecto, las tres causales, están aprobadas”. Sin embargo, además de lo que termine por sesionar la comisión mixta, la derecha ya anunció que recurrirá al Tribunal Constitucional para frenar el proyecto.

Hoy en día, Chile es que es el único país en Sudamérica que aún penaliza totalmente el aborto. 

Distintas Latitudes se dio a la tarea de consultar las opiniones de feministas de todo el continente sobre la ley de despenalización del aborto en tres causales y esto fue lo que nos dijeron:

-Neesa Medina, colectivo Somos Muchas (Honduras):
El proyecto de ley del aborto por tres causales representa un avance importante para Chile y América Latina. Chile, igual que Honduras, es uno de los pocos países que prohíbe totalmente el aborto a pesar de que –según el Relator Especial sobre Tortura de las Naciones Unidas- acceder al aborto seguro en estas circunstancias es un derecho humano fundamental. Resaltamos las valiosas intervenciones por los integrantes del Senado y el Congreso chileno que apoyaron este proyecto. Acompañamos la lucha de las compañeras chilenas y exhortamos al Congreso a reconocer este derecho humano.

-Catalina Ruiz Navarro, periodista feminista (Colombia):
Esa despenalización de las tres causales en Chile es muy importante, porque Chile es uno de los siete países en Latinoamérica que tenía restricción para todos los casos. La despenalización por tres causales es importante porque es una medida humanitaria. Es una tortura que una mujer lleve a termino un embarazo con un feto que tiene algún problema incompatible con la vida, que es lo que pasa muchas veces. O que la mujer no pueda tomar una decisión cuando el embarazo está poniendo en peligro su vida, y no pueda tomar la decisión de salvarse ella, y se ve obligada muchas veces a llevar un embarazo mortal a término, que podría dejar a un niño huérfano o muerto también.

Despenalizar las tres causales fue muy importante en Colombia, porque la causal salud es importante cuando la entiendes de una manera amplia. Como la Organización Mundial de la Salud que entiende es un bienestar psicosocial, no solamente físico, sino emocional. Definitivamente se entiende que si uno lleva un embarazo no deseado a termino eso atenta contra tu salud mental. Porque no hay manera que un embarazo que no quieres no atente contra tu salud mental, física, todo. Eso es una causal muy importante, es una medida humanitaria para muchas mujeres, es un derecho que tenemos todas, y que por fin en Chile lo están reconociendo. Ojalá que dentro de poco logremos hacer algo así en todo el continente.

-Larissa Arroyo, abogada feminista (Costa Rica):
Independientemente del resultado en Chile, la discusión que se ha planteado, así como el cambio en el discurso de la sociedad chilena, indica que hay una necesidad urgente que atender. Esto es el reconocimiento de las mujeres como sujetas de derecho con valor intrínseco y con derecho a decidir sobre sus vidas y sus cuerpos, sobre todo en momentos que están vulneradas, como después de una violación o con un embarazo no viable. Las tres causales son el mínimo, no el máximo. Abrir camino es lo que le toca a Chile como Estado en el reconocimiento pleno de las mujeres como sujetas de derecho, particularmente porque por décadas la vida de las mujeres no representaba nada para el Estado.

-Carmen Martínez López, directora legal regional de Women’s Link Worldwide (Colombia):
En Chile, las mujeres que necesitan un aborto o acceder a una interrupción voluntaria del embarazo para proteger su salud física y mental y sus vidas, están siendo sometidas a prácticas que podrían ser consideradas tortura, y que van en contra de sus derechos humanos fundamentales. Por eso esperamos que en la discusión parlamentaria que queda pendiente, se garantice el derecho de las mujeres a disfrutar del máximo nivel de salud reproductiva, que incluye el derecho al aborto legal y seguro. Es una deuda que el Estado chileno tiene pendiente con sus mujeres desde hace más de 27 años cuando la dictadura echó abajo este derecho.

-Alba Carosio, La Araña Feminista (Venezuela):

El feminismo venezolano saluda la lucha de las mujeres chilenas por la despenalización del aborto. La consideramos un ejemplo positivo de perseverancia, frente a las actitudes retrógadas de muchas y muchos diputados. Es un avance indudable hacia la autonomía corporal de las mujeres, aunque pensamos que el avance completo será cuando se reconozca sin condicionantes el derecho de las mujeres a decidir si continúan o interrumpen su embarazo.

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Según encuestas,  70% de la población chilena está a favor del proyecto. No obstante, el ex presidente y nuevamente candidato presidencial por la centroderecha, Sebastián Piñera, declaró a los medios que “las mayorías no pueden hacer cualquier cosa, por eso tenemos una Constitución. La Constitución en Chile establece claramente que se protege la vida del que está por nacer. Para cumplir con nuestra Constitución, tenemos que hacer una ley que proteja la vida del que está por nacer”. Piñera es uno de los candidatos para las elecciones presidenciales de noviembre de 2017.