Texto y foto: Florencia Luján

El último desafío de la banda más grande del mundo (y un viaje a lo profundo del rock cubano) es la crónica del periodista argentino Javier Sinay, que da comienzo a Cuba Stone, tres historias. Un libro que relata de manera ágil y meticulosa la primera —y posiblemente única— presentación de los Rolling Stones en La Habana, un momento histórico que movilizó a medio millón de personas y marcó un antes y un después en la vida de cada cubano. Florencia Luján, periodista de Buenos Aires e integrante de la Red Ampliada de Distintas Latitudes, platicó con Javier Sinay sobre Cuba, rock, Castro y revolución. Aquí la conversación:

Distintas Latitudes (DL): Un año clave para Cuba, ¿Qué sensación dejó este show en el país?

Javier Sinay (JS): Muchos decían que cuando sonara el primer tema de los Stone, iba a ser como la caída del Muro de Berlín. No fue tan así, pero hubo mucha emoción y miedo al pensar a dónde los iba a llevar la apertura al sistema capitalista (más que nada desde el aspecto económico). Los cubanos no quieren ser víctimas del capitalismo salvaje que reinó en los países comunistas de Europa del Este, que provocó una crisis de endeudamiento y desempleo, entre otras.

DL: A esto se le suma la muerte de Fidel Castro…

JS: Más allá de que algunos dicen que Fidel hacía diez años no tomaba decisiones, era el hombre más importante del país. Supongo que por estos días debe haber cierto pesimismo y también incertidumbre, no olvidemos que a esto hay que sumarle la victoria de Donald Trump.

DL: ¿Cómo reaccionaste ante la muerte de Castro?

JS: Me dio pena, es un tipo que con sus luces y sombras me parecía admirable. Tenía una influencia muy grande sobre toda la región; sobre toda Latinoamérica. Yo soy más “pro Fidel”, pero es una cuestión más ideológica, una sensación y manera de ver el mundo.

The Rolling Stones abrieron su show gratuito en La Habana con Jumpin’ Jack Flash, y tal como entonaron en el estribillo todo estuvo bien: “but it’s all right now, in fact, it’s a gas”. Mick Jagger y miles de personas se movían ante la mirada voraz del periodista argentino Javier Sinay, el músico mexicano Joselo Rangel y el escritor peruano Jeremías Gamboa, autores de un manuscrito que refleja la pluralidad de observaciones que se pueden abordar sobre un mismo tema, desde el punto de vista histórico, político, económico, social y cultural.

DL: ¿Cómo fue sumar tu crónica a otras dos de la misma temática?

JS: Un riesgo, pero finalmente se complementaron muy bien: en mi caso traté el rock and roll y la revolución en paralelo. Mientras que el texto de Joselo se encarga de retratar más el show en sí y el de Jeremías es un relato impersonal con mucha carga biográfica.

DL: ¿Ya conocías La Habana?

JS: No, era la primera vez. Me gustó mucho, es un país con mucha identidad, por donde te muevas vas a encontrar algo interesante. El espíritu de la revolución está muy vivo en cada historia cotidiana.

DL: ¿Cuánto tiempo estuviste?, ¿Te bastó para escribir tu crónica?

JS: Una semana. Me gustaría volver y entrevistar a Micha (un cantante de reggaetón). Lo descubrí los últimos días en Cuba, me hubiese gustado hacer algo con él, pero para ese momento ya había enfocado mi investigación en el movimiento rockero cubano.

Sinay viajó con la idea de hacer una crónica de rock en Cuba; el resultado es una armoniosa genealogía de la relación conflictiva y sinuosa del Rock and Roll y la Revolución, para eso citó el discurso que pronunció Fidel Castro en la Universidad de la Habana el 13 de marzo 1963. Además, siguió los pasos de Rocky Saldaña, la primera persona en la fila para ingresar al concierto durante los tres días previos: un bajista entrañable que descubrió que muchos de sus movimientos en el escenario son parecidos a los de Jagger.

DL: ¿Qué trabajo de investigación hiciste previo al show de los Stone?

JS: Muy poco, a veces el tiempo material que uno tiene no alcanza para todo. Me hubiese gustado leer un poco más, de esa manera podría haber abordado la historia de Micha: un reggetonero yendo a ver el show de los Stone de seguro era más original, una vuelta diferente.

DL: Finalmente el personaje principal de tu crónica es Rocky Saldaña…

JS: Gracias a él mi nota es más vivencial (y no de opinión), lo encontré la noche anterior al recital: yo estaba en un bar y todavía no tenía definida mi historia. Y pensé porqué no voy a ver quién es el primero de la fila para entrar al show… por suerte ahí estaba Rocky.

DL: ¿Qué observaste en Saldaña para que fuera tu personaje?

JS: Me pareció llamativo, era un tipo serio y solitario, tenía mucho fanatismo por el rock, era lo que más le gustaba en la vida. Pero hablaba poco, breve y todo había que sacarle de a poquito. Eso me dio curiosidad, y además, el que realmente estaba viviendo el show era él, los demás eran más que nada “opinadores”.

Un sinfín de contratiempos, como no contar con las horas deseadas para realizar un trabajo de archivo profundo sobre los vericuetos de Cuba, no son un buen aliado a la hora de sentarse a escribir, menos aun si se trata de una crónica que formará parte de un libro. Sin embargo, la experiencia de Sinay —autor de Los Crímenes de Moisés Ville y Sangre Joven. Matar y morir antes de la adultez— retrató con excelencia un país más allá de las postales típicas: los clásicos autos cubanos (muchos los conocen como almendrones), viejos edificios coloridos y descascarados y la turística Plaza de la Revolución.

DL: Teniendo en cuenta el factor tiempo, ¿Te costó escribir sobre Cuba?

JS: Mi estadía en La Habana me alcanzó para presentar esto, pero estando allá sentía que era poco. Hoy estoy a gusto con mi crónica, pero me hubiese gustado permanecer un poco más en el país y poder abarcar otras historias y palpar otras realidades.

DL: ¿Qué cosas quisieras que genere en el lector Cuba Stone?

JS: Que pueda pensar al país como algo ambiguo y complejo y no como algo fácil de opinar. Como te digo, yo soy más “pro Fidel” pero aun así es todo muy gris, es decir que ha habido cosas maravillosas y terribles. Hay una parte de mi libro en la que habla Eduardo del Llano (el mayor fans de los Stone en Cuba), él dice que la Revolución no es un complejo monolítico, sino que tuvo tendencias, idas y vueltas.

DL: ¿Te gustaría que el lector se quede con eso?

JS: Sí, porque es un fiel retrato de Cuba.

Cuba Stone tiene todos los elementos necesarios para que el lector piense en el país de manera más compleja, y no se quede sólo con el tráiler de Habana Moon, film que retrató una noche repleta de alegría y Rock and Roll. Sinay cuenta una Cuba alterada de sólo pensar en la apertura hacia el sistema capitalista, y que se sintió muy cercana con la visita de Barack Obama, la primera en 88 años de un Presidente de Estados Unidos a la isla.

DL: ¿Es posible y necesario un cambio en Cuba?

JS: Desde la disolución de la Unión Soviética el país quedó solo, por lo que tarde o temprano deberá cambiar su sistema. No puede mantenerse en esa línea, pero es entendible que esa transición movilice a su pueblo, muchos sienten esperanza pero lo que predomina es el miedo a lo desconocido más que nada.

DL: Va a ser un proceso largo…

JS: Muy largo y difícil, sin embargo la semana que estuvimos en La Habana parecía que todo iba a ser más rápido, más que nada por la presencia de Obama. Es un tipo carismático y liberal, pero con el triunfo de Trump (que expresó que iba a echar para atrás todo lo que hizo Obama en este tiempo) no creo que se avance demasiado.

DL: En tu crónica citas un cartel que reza “la Revolución es invencible”, ¿Se puede hacer esta afirmación frente a los últimos acontecimientos en Cuba?

JS: Todos hablan bien de los valores de la revolución, más allá de si amabas u odiabas a Fidel, este movimiento como gesta y propuesta política era y es apoyado por todo el pueblo. Allá es muy común escuchar “soy revolucionario” o “me siento revolucionario”, afirmaciones que en Argentina serían ridículas, allá tienen sentido, son más palpables, es algo que va más allá de la palabra.