Brasil 2014 fue el mundial de Costa Rica. Los analistas vaticinaban una masacre para el país centroamericano que había quedado en el “grupo de la muerte”, rodeado de excampeones del fútbol como Uruguay, Inglaterra e Italia. Sin embargo, la “Sele”, como la llaman los ticos, llegó a cuartos de final, llevando a sus jugadores, equipo técnico, y a la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) a la gloria. Menos de un año después, Eduardo Li, presidente de ese ente federativo, sería arrestado en Suiza, en el marco del mayor escándalo de corrupción en la historia de la FIFA.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusa a Li de exigir sobornos por más de 700 mil dólares estadounidenses a la firma Traffic USA a cambio de los derechos de transmisión de los partidos de la Selección de Costa Rica en casa para la eliminatoria de Catar 2022. Luego de que esta compañía se hubiese negado a hacer el pago, la compañía Media World habría pagado la dádiva por los derechos.

Sin embargo, de acuerdo con las pruebas que tiene en su poder la Fiscalía norteamericana, este sería solo uno de una serie de sobornos con los cuales el exdirigente del Fútbol costarricense se habría beneficiado de forma ilícita y extorsiva; además de otros cargos por fraude electrónico y lavado de dinero.

A la luz pública no ha llegado una sola imagen de Eduardo Li tras las rejas; ni en Suiza, ni Estados Unidos, y tampoco en el actual arresto domiciliario que mantiene en un apartamento en Nueva York. No obstante, eso no ha inhibido la imaginación de quienes le han hecho las caricaturas y el “Photoshop” vestido de presidiario. Su imagen ya cayó en la desgracia.

 

La actual fama de Li dista mucho de la brillante carrera que aparentaba tener hasta pocos días antes de su detención, y la cual arrancó en Puntarenas, ciudad costera del Pacífico costarricense. Como muchos otros inmigrantes de origen chino, su familia se había asentado en “el Puerto” –como se le conoce a esa región- para dedicarse al comercio.

El origen del “Chino”

El “Chino” Li nació el 11 de noviembre de 1958, creció en el seno de un familia acomodada y estudió ingeniería civil en la Universidad Regiomontana de Monterrey en México. A pesar de ello, y quizás por vocación heredada, lo suyo siempre fueron los negocios. Y aunque durante su niñez ninguno de sus amigos recuerda haberlo visto siquiera tocar un balón de fútbol, su carrera en el deporte favorito de los ticos tuvo como punto de partida una inversión de 3 millones de colones (aproximadamente unos 8.000 dólares estadounidenses de la época) al equipo de su región natal, el Municipal Puntarenas.

Cuatro años y 132 mil dólares de inversión después, su nuevo equipo de Primera División, el Puntarenas Fútbol Club le arrebató la copa de la Unión Centroamericana de Fútbol (Uncaf) al Olimpia de Honduras. Para el año siguiente, 2007, un “Chino” Li apenas conocido por la opinión pública alcanzó la presidencia de la Fedefútbol.

El giro de 180 grados

En diciembre de 2014, el diario La Nación de Costa Rica nombró a Eduardo Li como uno de los personajes del año por el desempeño de la “Sele” en el mundial de Brasil. Casi un año exacto después, en diciembre de 2015, Li repitió su aparición en el suplemento, esta vez como uno de los 44 dirigentes del fútbol mundial envueltos en el escándalo que ha sido apodado “FIFA Gate”.

Quienes lo conocen coinciden en la misma descripción: siempre vestido de etiqueta, bien perfumado, sin un cabello fuera de lugar y caracterizado por el buen gusto. Por eso resulta difícil imaginarlo en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, en donde estuvo recluido, sin trato diferenciado al de cualquier otro reo, desde el 18 de diciembre de 2015 hasta el pasado 8 de marzo de 2016, cuando pasó a arresto domiciliario bajo fianza. Li estuvo 286 días preso, de los cuales 205 fueron en la cárcel suiza desde donde luchó de forma infructífera contra su extradición a los Estados Unidos.

Los apoyos de Li son su exesposa, Mally Chaves, quien asegura ser su mejor amiga, y su abogado, Róger Guevara. Mientras tanto, la Fedefútbol mantiene una notable distancia, desmarcándose de cualquier vinculación o conocimiento de los presuntos negocios ilícitos de su jerarca durante más de siete años.

“Los negocios de Li no son los negocios de la Federación”, ha dicho de enfáticamente Jorge Hidalgo, quien ocupó la presidencia del organismo de forma interina, tras la abrupta salid de Li. Ahora el puesto lo tiene Rodolfo Villalobos, otro de los directivos “sorprendidos” por la detención, y quien acompañaba al “Chino” en Suiza cuando fue capturado.

“Yo no creo que la Federación haya sido objeto de legitimación de capitales, porque tendría que dar una vuelta muy grande de flujos de caja y no lo veo así. Es probable que seamos objeto de un allanamiento (de autoridades judiciales) eventualmente y no se podría ver eso mal por el tipo de investigación”, agregó el funcionario.

Las pruebas

De acuerdo con el fiscal estadounidense Robert Capers, quien lleva este caso, las pruebas contra Li son fuertes. Entre estas habría registros bancarios y declaraciones de testigos, que demuestran un flujo de dinero desde compañías de mercadeo deportivo y consultoras hacia cuentas del exjerarca de la Fedefútbol.

Las autoridades norteamericanas afirman, además, que Li habría aceptado y lavado $40 mil en sobornos a cambio de que la Selección costarricense de fútbol jugara dos partidos amistosos contra Omán y Corea del Sur, a finales de 2014. Además de las pruebas documentales, la Fiscalía también aseguró en febrero tener grabaciones en las que el “Chino” admitiría los cargos contra los que se le imputa.

Al respecto, el abogado de Li, Róger Guevara, dice que no tiene conocimiento de dichos audios, pero asegura que su cliente no ha admitido ningún delito de forma consensuada. Así las cosas, de momento Li mantendría su inocencia.

“La grabación es un argumento, un alegato que está presentando la Fiscalía para argumentar su posición”, manifestó Guevara sobre la supuesta evidencia.

Sin salida

Aun en el eventual caso de que Li saliera bien librado de las investigaciones que se llevan a cabo en su contra en los Estados Unidos, su credibilidad y su carrera en el fútbol costarricense, centroamericano y de la Concacaf ya quedó truncada y manchada.

Los 55 millones de colones (alrededor de $110 mil USD) que donó a la campaña de Johnny Araya, el excandidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN) en 2014, ahora parecen sucios, así como sus contactos políticos.

No se puede estimar con exactitud su patrimonio. Sin embargo, se conoce que tiene un apartamento en Miami, dos terrenos para tumbas, un yate, tres vehículo, 27 empresas en Costa Rica con un capital social de $3 millones de dólares.

De todo esto, como garantía para obtener el beneficio del arresto domiciliario tuvo que ofrecer $1,1 millones de USD en efectivo, y garantías de dos propiedades en Estados Unidos.

Acostumbrado a la buena vida, los lujos y a tener siempre una apariencia impecable, el “Chino” Li está ahora invirtiendo su abultado patrimonio no solo en su defensa, sino en poder mantener ese nivel de vida al que está acostumbrado, sólo que ahora privado de su libertad.