El periódico digital El Faro, siempre lo he creído, es una enorme anomalía en la Matrix. La historia es de sobra conocida, pero vale la pena traerla a cuento: El Faro nació como un medio nativo digital en 1998 (cuando los medios del mundo apenas comenzaban a mirar el entorno digital) en un país como El Salvador (donde incluso hoy el acceso a Internet es uno de los más bajos de la región) con el foco puesto en el periodismo de investigación, específicamente alrededor del fenómeno de la violencia. Vaya apuesta.

En sus inicios, cuando algún político o empresario molesto con las investigaciones que se publicaban ahí quería referirse a El Faro, lo llamaban despectivamente “el periódico que leen cuatro gatos”, y durante casi 7 años, el equipo de periodistas convocados por Carlos Dada no cobró un centavo por su trabajo. Lo hacían de manera voluntaria y en sus horas libres. Franca y llanamente el medio no era viable, por dónde se le viera.

En 1998, nadie hubiera predicho que El Faro crecería hasta convertirse en lo que es hoy: un medio referente no sólo en su país, sino en la región, con un equipo de más de 30 personas, capaz de convocar a lo más granado del periodismo latinoamericano una vez al año, a un Foro igual de anómalo.

Porque el Foro Centroamericano de Periodismo (ForoCAP), que sucede desde hace seis ediciones en El Salvador, tendría todo para no ser posible: se realiza en un país periférico a los “centros tradicionales del poder”, desangrado por la violencia y la polarización social, y en una región donde la debilidad institucional y las amenazas a la libertad de prensa son cosa de todos los días. Y sin embargo, desde ese pequeño rincón del mundo, el periodismo que ahí se hace tiene una vitalidad que inspira.

Del 9 al 14 de mayo, el Foro de El Faro puso a debatir a periodistas, empresarios, políticos, investigadores y académicos de más de 10 nacionalidades sobre temas tan relevantes como el combate a la impunidad en Centroamérica, la ética periodística, las desigualdades de género desde y dentro del periodismo, la violencia oficial y el abuso del poder, las elecciones en Estados Unidos y un largo etcétera. Las ideas, críticas y aprendizajes que salieron del Foro son de lo más amplio y variado.

Gracias a un acuerdo con José Luis Sanz, director de El Faro, y Cristina Algarra, productora del ForoCAP, cuatro miembros de la red de periodistas de Distintas Latitudes realizaron una cobertura de las discusiones de todos y cada uno de los conversatorios de esta semana intensa. La cobertura se hizo de manera independiente y crítica, y aunque los periodistas que la realizaron son de México, Costa Rica, Honduras y Uruguay, al final la mirada es convergente: las discusiones que impulsó el ForoCAP son más necesarias que nunca.

El Faro no sólo lleva 18 años dando la pelea en el mundo del periodismo, sino que sigue abriendo brechas y caminos como si fuera el primer día, al tiempo que sirve de guía para muchos de nosotros. Enhorabuena por las felices anomalías. Que vengan muchos años más de foros y faros.


Aquí les compartimos nuestra cobertura.