Hace seis años que se realiza el Festival de Cine y Derechos Humanos de Uruguay “Tenemos Que Ver”. En el 2017, se desarrolla del 13 al 20 de junio en Montevideo, y se extiende a varias localidades del interior: Carmelo (Colonia), Maldonado, Salto y Canelones. El festival reúne a directores y actores de la región, exhibiciones, mesas de debate, charlas, talleres y muestras fotográficas. En Distintas Latitudes conversamos con su fundadora y directora, Francesca Cassariego, para conocer el detrás de escena del único festival de cine y derechos humanos (ddhh) de Uruguay.

En el 2011, un grupo de amigos uruguayos viajó para colaborar en el festival de cine y ddhh de Buenos Aires, Argentina, y replicar el proyecto en su país. Luego en Uruguay, recalan en Cotidiano Mujer, un colectivo feminista creado en 1985 con gran incidencia en la agenda política y cultural de las mujeres uruguayas y del continente, que les abre sus puertas y participa de la coordinación del festival. Hoy, El colectivo Tenemos Que Ver, conformado por ocho personas, piensa el festival y su contenido de forma colectiva.

Cada año eligen un tema que tiene que ver con ddhh, en torno al cual gira la programación y las actividades, y que muchas veces está relacionado con la coyuntura político-social del país y del mundo. Así se sucedieron como ejes temáticos: la libertad (por ser el primer derecho consagrado en la declaración de derechos humanos), la comunidad, los derechos de las mujeres y los derechos de los niños y jóvenes. Para esta sexta edición, se eligió migración, en base a una coyuntura mundial que exige visibilizar, sensibilizar y analizar el tema.

En palabras de Cassariego, una de las riquezas del festival es que quienes asisten a las exhibiciones y participan de las actividades puedan cuestionar e interpelar sus acciones. “La idea de poner la mirada en uno mismo es algo que transversaliza al festival en todas sus ediciones. Como sociedad demandamos a los Estados velar y respetar los derechos de los ciudadanos, pero, como personas, ¿somos responsables del lugar que ocupamos en la sociedad? ¿Lo que construimos, generamos y promovemos?

El planteo viene como anillo al dedo en Uruguay, justo en un momento en el que el país es receptor de inmigración de todo el continente, y una encuesta de la Universidad de la República demuestra la intolerancia que tienen los habitantes nativos con quienes llegan al país. Para una población que históricamente se percibió como políticamente correcta, el estudio demuestra que el 45% de los uruguayos considera que la llegada de inmigrantes es una “mala noticia”.

En cuanto a la programación, se divide en largometrajes de ficción, largometrajes documental y cortometrajes. Si bien, cuando lanzan la convocatoria llegan muchos documentales que tratan temas de ddhh, para el equipo de Tenemos Que Ver es más complicado conseguir ficciones. “La decisión de incorporar ficción en el festival es porque queremos llegar a otro público, y no solo al que está inmerso en la militancia de ddhh. Pero, a pesar de que existe ficción para ddhh, no está catalogada como tal, lo que hace difícil su búsqueda. El documental es mucho mas fácil porque trata la realidad más directamente”, dijo Cassariego.

Según la directora, uno de los temas que ha estado presente en varias ediciones del festival es el terrorismo de estado en democracia. Como es la militarización de las villas-miseria en Argentina, la falta total de amparo por parte del Estado hacia la población en situación de pobreza, y las recurrentes desapariciones y homicidios de niños y jóvenes en manos de la policía. Así lo retrata el documental Ni un pibe menos, del director italiano Antonio Manco, y que es parte de la programación del festival. Una línea similar recorre César González, un director y poeta argentino, originario de la villa en Buenos Aires, y que con sus 28 años de edad ya tiene cuatro largometrajes en su haber que retratan la vida y el sentir de los habitantes de la villa. En el festival presenta una de sus últimas obras: Atenas.

Otro de los nombres que resalta es el de la directora de cine argentina Marcia Paradiso, actual integrante del jurado del festival. Presentó en dos oportunidades documentales con perfil de ddhh. Lunas Cautivas, un largometraje que muestra el interior una cárcel de mujeres en Buenos Aires, a través de los talleres de poesía que asisten las reclusas; y Aguas Abiertas, sobre la preparación de un grupo de personas discapacitadas motrices para una competencia de nado en aguas abiertas.

La directora de cine mexicana Alejandra Sánchez participó en varias ediciones del festival, en otra ocasión presentó su largometraje de ficción Seguir viviendo, dos hermanos que escapan de Ciudad Juárez amenazados por el activismo de su abuela.

Tanto como fuente de inspiración, o como puesta a punto de problemáticas que se suceden en torno a los ddhh en el mundo, Tenemos Que Ver se planta más fuerte en Uruguay cada año. Es que este colectivo lo tiene claro: “las películas no pueden cambiar el mundo, pero las personas que las miran sí”, versa en la página web del festival.