El 21 de mayo 2004, María Paula Santamaría, una mujer trans de Cali, falleció hospitalizada por bronquitis tras una larga espera por atención médica, pues “no sabían dónde ubicarla en el hospital”. Esta no era la primera ni la última mujer trans que moría por negligencia médica en Colombia. Pero sus amigas se propusieron a luchar contra estas tragedias.

  • Nombre: Santamaría Fundación
  • País: Colombia
  • Twitter: @SantamariaFunda
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  • Una frase: “Buscamos el reconocimiento de la Identidad de Género como fundamento de la Dignidad Humana como elemento imprescindible para la convivencia pacífica y el fortalecimiento de la democracia”.
  • Se define como: Fundación que busca la exigibilidad y disfrute de derechos para mujeres trans, a través de un proceso de formación y empoderamiento.

Así, en memoria de María Paula, surgió Santamaría fundación, con el propósito de empoderar a las mujeres trans, enseñarles que tienen derechos y cómo pueden hacerlos respetar.

“El equipo de trabajo de Santamaría Fundación la integramos nueve personas -seis mujeres trans, dos mujeres heterosexuales y una mujer Lesbiana”, dijo a Distintas Latitudes Pedro Julio Pardo, conocida como “la madre” en la agrupación y quien utiliza el nombre de Deborah Eskenazi en su identidad femenina.

La Fundación inició labores sociales el 19 de julio de 2005, y su objetivo principal es la exigibilidad y disfrute de derechos para mujeres trans, a través de un proceso de formación y empoderamiento.

“Buscamos el reconocimiento de la Identidad de Género como fundamento de la Dignidad Humana como elemento imprescindible para la convivencia pacífica y el fortalecimiento de la democracia”, dijo Pardo.

Para la organización, entre sus principales logros se encuentra el posicionamiento de la agenda trans a nivel nacional, así como el desarrollo de una estrategia comunitaria, social y jurídica de alto impacto que viabiliza el acceso a derechos históricamente negados a personas trans.

“(También) la documentación y producción de informes sobre la situación de DDHH (Marineras Fucsia y Voces en Contexto), la participación en la creación de adecuaciones institucionales (Directivas de la Policía Nacional, Defensoría del Pueblo), el Decreto 1227 de 2015 que permite corrección del componente sexo en los documentos de registro y cédula de ciudadanía, la creación de una Red Nacional de Personas Trans en Colombia, la incidencia ante instancias internacionales como la CIDH, la Coalición Internacional contra la Tortura, etc.”, dijo Pardo.

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La organización ha tenido incidencia en múltiples espacios de gobierno y organismos internacionales. Fotos: Facebook Santamaría Fundación.

El empoderamiento ha tenido resultados. Antes, cuando un policía se acercaba a un área de trabajo sexual, las mujeres trans salían corriendo sin siquiera cuestionarse por qué lo hacían.

Ahora, han aprendido que si una de ellas es arrestada, la persona que lo hace debe explicarles el motivo y recordarle, por ejemplo, que tiene derecho a una llamada.

Esto, se enmarca dentro de otros logros para la comunidad LGBTI en Colombia, especialmente relacionados con la familia (adopción, matrimonio, afiliación en salud, pensión, herencia), corrección del componente sexo (Decreto 1227), y una vasta jurisprudencia.

“Los avances legales o normativos son un paso importante, sin embargo persisten resistencias institucionales para el acceso de derechos, la aplicación de estas normatividades y se permanecen la discriminación y exclusión como una práctica social recurrente, especialmente en espacios públicos (expresiones de afecto, la presencia de personas diversas en centros comerciales, colegios, hospitales)”, dijo Pardo.

A pesar de estos avances, también hay importantes retos. Por ejemplo, la violencia estructural y sistemática de violaciones de derechos humanos contra mujeres trans, la naturalización de estas violencias, los altísimos niveles de impunidad, el abandono estatal y falta de compromiso y acompañamiento permanente de las instituciones del Estado y Gobierno, ante esta población.

“(Hay) falta de financiación que no permite el desarrollo de procesos de transformación, la derechización del estado colombiano y el fortalecimiento de grupos fundamentalistas (especialmente religiosos)”, agregó Pardo.

Pese a ello, el movimiento no persiste, y se mantiene firme en su tarea de visibilizar las deudas del Estado mediante el empoderamiento de las mujeres trans, para que salgan de la invisibilidad y exijan sus derechos.