Es una organización liderada por lesbianas. Pero ello no significa que no luchen por todo el espectro de la diversidad sexual, en un ambiente que todavía es hostil al respeto básico de los derechos humanos de las personas LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, intersex).

  • Nombre: Esmules
  • País: El Salvador
  • Página de Facebook
  • Twitter: @esmules
  • Una frase: “Trabajamos por la preparación en liderazgo político LGBTI”.
  • Se definen como: Una organización liderada por mujeres lesbianas, que defiende, desarrolla y promueve los derechos humanos de las personas LGBTI.

El Espacio de Mujeres Lesbianas por la Diversidad (Esmules) ha irrumpido en el escenario salvadoreño, logrando incidencia política en las agendas oficiales, y por ello es la siguiente organización del recorrido latinoamericano de Distintas Latitudes. Si bien los cambios vienen lentos, en un inicio lo importante es la presencia.

La organización inició en 2009 bajo la iniciativa de dos mujeres lesbianas: Andrea Ayala –actual directora ejecutiva- y Wendy Castillo. Actualmente también integran el colectivo Edrián Valle –director de comunicaciones-, Lilian Martínez –coordinadora de proyectos y voluntariado-, y las personas voluntarias Evanh Estrada, Nahomy Lucero, Claudia Trejo y Bessy Ríos.

“Trabajamos en diferentes redes e instituciones nacionales para hacer incidencia política por el cambio de políticas públicas a favor de nuestra población LGBTI y la preparación en liderazgo político LGBTI”, dijo Ayala a Distintas Latitudes.

En junio de 2015, la organización vivió uno de sus momentos más oscuros, cuando, tras amenazas, y un tenso ambiente para el activismo por los derechos de las personas sexualmente diversas, las oficinas de Esmules fueron saqueadas.

No obstante, ello no les ha impedido continuar con su trabajo de incidencia con instituciones de gobierno.

Hasta la fecha han logrado la realización de seis estudios que sirven de insumo para cambios en políticas públicas, así como la sensibilización de más de dos mil agentes de la Policía Nacional Civil de El Salvador y 178 funcionarios del sector de justicia.

“La captación de fondos sin duda alguna (es el principal obstáculo), ya que como somos una organización liderada por lesbianas, se asume que no se trabaja para el resto de la población clave, lo cual es una falacia”, dijo Ayala.

Esto les ha afectado porque los fondos para la lucha contra el VIH que es lo que más recursos asigna, jamás se toma en cuenta a las mujeres lesbianas.

Con un fuerte enfoque en la investigación, aliados en Centroamérica, como el CIPAC en Costa Rica, y muchos retos por delante en un país que ha reformado su constitución para prohibir matrimonios del mismo sexo, Esmules sabe que sus retos son enormes. Pero esto solo hace que el placer de hacer dichos sueños realidad sea aún mayor.


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