Durante muchos años, Brasil fue pionero en América Latina en el avance de reconocimiento de derechos sociales y en la discusión pública de la igualdad para las personas LGBT (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex).

Esta distinción siempre fue contradictoria, pues al mismo tiempo el país siempre ha mantenido cifras altas de crímenes de odio contra la población LGBT, en particular, asesinatos de mujeres trans y hombres gais.

Sin embargo, tras el proceso de impeachment a la presidenta Dilma Rousseff, el año pasado (considerado por muchos sectores sociales como un golpe), los movimientos sociales se han debilitado, y el panorama para el avance de garantías para la población LGBTI sigue en suspenso.

Entorno político

Leandro Colling es profesor de la Universidad Federal de Bahía (noreste de Brasil), y se ha especializado en temas como la teoría queer, y el movimiento y el activismo LGBT en Brasil. Su panorama sobre el estado actual de los derechos para esta población en el país no es para nada promisorio.

“El gobierno actual, del presidente Michel Temer, es un gobierno que yo considero fruto de un golpe. Es un gobierno ilegítimo. Sin embargo, como es un gobierno reciente, todavía no se puede saber qué piensa en término de derechos para personas LGBT. Lo que se sucede es que antes del golpe, en el gobierno de Dilma Rousseff, tampoco teníamos grandes garantías para la población LGBT. En el inicio de su segundo mandato, ella incluso suspendió alguna acciones que ya existían en los gobiernos del Partido de los Trabajadores, como el proyecto “Escola sem homofobia” (Escuela sin homofobia). El presidente Lula era mucho más comprometido con las luchas del movimiento LGBT”, dijo Colling a Distintas Latitudes.

La escena es todavía más sombría en el Poder Legislativo. Según Colling, hay “poquísimos” parlamentares pro-LGBT en Brasil, mientras que existe una oposición férrea de conservadores religiosos ante cualquier avance de políticas LGBT.

“En realidad, es más que oposición, pues esos conservadores tratan inclusive de retirar lo poco que ya tenemos, como la unión civil y el nombre social en las reparticiones públicas. Tratan inclusive de permitir los tratamientos de ‘cura gay’”, dijo Colling.

A pesar de que en Brasil pareciera no existir una persecución generalizada contra la militancia LGBT, en el escenario político de la Cámara de Diputados Colling observa una persecución contra Jean Wyllys, el único diputado federal abiertamente gay de Brasil.

En este contexto, no ayuda que el movimiento LGBT en el país esté debilitado y poco unido, como señala desde su visión Colling.

“El movimiento LGBT en Brasil está debilitado, así como los demás movimientos sociales brasileños. En mi análisis, no creo que el movimiento LGBT esté consolidado y unido. Por lo contrario, hay mucha desunión. Sectores del movimiento gay, por ejemplo, se adhieren muy poco o hasta les hacen oposición a las pautas del movimiento trans. El movimiento lésbico se encuentra bastante debilidad, históricamente invisibilizado. No tenemos movimiento intersex en Brasil, y por eso no usamos la sigla ‘i’”, dijo Colling.

Uniones del mismo sexo

En 2011, Brasil pasó a ser el segundo país de América Latina, después de Argentina, en reconocer el matrimonio igualitario en todo su territorio. Sin embargo, esto no fue gracias a una ley, sino debido a una sentencia del Supremo Tribunal Federal, que determinó que todas las oficinas de registro del país debían celebra uniones entre personas del mismo sexo. Al principio, la resolución fue confusa, pero ahora, en la práctica, implica el reconocimiento pleno del matrimonio para parejas del mismo sexo.

“Una vez comprobada la unión civil, el matrimonio puede también hacerse efectivo. No tenemos noticias recientes de problemas en estos trámites, de modo que la unión civil y el matrimonio ya están consolidado en el país”, explicó Colling.

A pesar de esto, también se tramita en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para el matrimonio civil igualitario. Sin embargo, el académico considera que en la coyuntura política actual, si el proyecto fuese puesto en votación fácilmente sería rechazado.

Identidad de género

Actualmente, en Brasil, es posible que una persona trans cambie su nombre y su sexo registrales. No obstante, esto se puede lograr solo a través de un proceso judicial, y depende de cada juez o jueza.

Algunos jueces más progresistas han autorizado los cambios de nombre y sexo en los documentos de identidad, otros solo permiten el cambio de nombre, pero no de género, y otros rechazan todo. Además, según explica Colling, estos procesos tardan mucho en llegar a una resolución.

Actualmente se tramita en el Congreso Nacional un proyecto de ley de identidad de género inspirado en la ley argentina. El proyecto lleva el nombre de Ley João W Nery, en homenaje a quien es considerado el primer hombre trans de Brasil que pasó por un proceso de transición de género ilegal, en la época en que dicho procedimiento no era autorizado en el país.

Protección contra la discriminación

En Brasil no existe de momento una ley que penalice la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Existió un proyecto de ley (PLC 122/2006), que fue archivado en 2015, porque, según el Regimiento Interno del Senado, todos los proyectos que no son observados por dos legislaturas, es decir, ocho años, deben ser archivados. Posterior a este, fue presentado un nuevo proyecto, que aún no ha sido conocido por el Parlamento.

“Tenemos pocas normas que protejan los derechos de las personas LGBT. La unión civil y el matrimonio están funcionando, a pesar de no tener una ley. El proceso de transición de género, a través del sistema público de salud, existe precariamente. Son seis hospitales habilitados en el país, y la atención es lenta”, dijo Colling.

“Al final del gobierno de Dilma, la presidenta lanzó una ordenanza para el reconocimiento del nombre social de las personas trans en todos los servisio públicos de salud, pero esta política es desconocida e irrespetada en muchos locales”, agregó.

Reformas urgentes

Teniendo en cuenta este panorama, ¿qué reformas legales y culturales harían falta para que en Brasil mejoren las condiciones de vida para las personas LGBTI? Colling puntualiza las siguientes:

  1. Ley de identidad de género.
  2. Penalización de la discriminación (a pesar de que Colling no apoye la prisión para estos crímenes, pues en la práctica quienes van a prisión en Brasil suelen ser las personas negras y pobres).
  3. Políticas públicas efectivas para combatir los prejuicios contra las personas LGBT: las cuales deben contar con un presupuesto decente, con equipo calificado, y deben estar presentes en varios ámbitos de los gobiernos, incluyendo los relacionado con cultura, comunicación y educación.
  4. Frenar el discurso de odio: de acuerdo con Colling, desde hace décadas en Brasil hay una producción de odio contra personas LGBT, que es realizada en determinados programas de televisión. Él considera que, como la televisión es una concesión pública, los gobierno debería actuar para frenar ese discurso de odio.

Con los discursos de odio apoderándose de las discusiones políticas del país, y un crecimiento mundial de las tendencias populistas, el panorama en Brasil no es esperanzador. Dependerá de la capacidad del movimiento LGBT de unirse y articularse, y hacer escuchar su voz, para que lo que se ha avanzado no se pierda, y conseguir las garantías necesarias para una mejor calidad de vida.