Desde Cuba hasta Chile, América Latina está de acuerdo en que evaluar a los maestros es una manera de elevar la calidad de la educación, pero las consecuencias laborales que tienen los resultados obtenidos por los docentes dividen a los gobiernos de la región.

Alba vs Pacífico

A principios de la década anterior al menos ocho países en América Latina disponían de una evaluación de desempeño obligatoria para los docentes, de acuerdo con una investigación realizada por la académica Alejandra Schulmeyer y publicada en 2002 como Estado actual de la evaluación docente en trece países de América Latina.

Más naciones se han sumado a la lista y pueden identificarse dos grandes tendenciasevaluaciones que condicionan el puesto de trabajo del maestro al resultado de la prueba, y las que no prevén consecuencias laborales. Los países miembros de la Alianza del Pacífico –México, Chile, Perú y Colombia–, gobernados por la derecha o izquierda moderada, pertenecen al primer grupo. La mayoría de los integrantes más relevantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) se ubican en el segundo.

 

Los países de la Alianza Bolivariana

Cuba

“Líder en evaluación del desempeño docente”, de acuerdo con el Ministerio de Educación colombiano, la isla caribeña examina a sus profesores y les permite ascender en el escalafón según su resultado en el examen pero no prevé despidos por un resultado insuficiente. En la evaluación participan docentes experimentados, miembros del sindicato y alumnos.

Venezuela

Los profesores tienen el deber de cumplir con las actividades de evaluación, para lo que existen una Junta Calificadora Nacional y varias juntas calificadoras zonales. Para el ingreso, ascenso y clasificación se toman en cuenta méritos profesionales como la formación académica, participación en eventos educativos, o publicaciones, y méritos gremiales o sindicales.

El Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, vigente desde octubre de 2000, no menciona las consecuencias que tiene para un maestro obtener una calificación deficiente en la evaluación.

Bolivia

Las Escuelas Superiores de Formación de Maestras y Maestros son las únicas autorizadas para formar a los docentes. La Ley de Educación Avelino Siñani-Elizardo Pérez, promulgada el 20 de diciembre de 2010, contempla un Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa pero la evaluación docente no ha sido reglamentada.

Ecuador

La excepción a la regla en este grupo. El gobierno del presidente Rafael Correa sostuvo una disputa con el movimiento magisterial entre 2009 y 2011. El 15 de septiembre de 2009 la Unión Nacional de Educadores (UNE) inició un paro nacional indefinido como protesta por la implementación de la evaluación obligatoria, y frente al despido de los docentes que se negaran a participar en ella.

Luego de 22 días el gobierno ecuatoriano y la UNE llegaron a un acuerdo, se archivaron algunos procesos judiciales abiertos contra maestros y se estableció que quienes reprobaran dos evaluaciones consecutivas, aunque serían destituidos, podrían participar en los concursos para reingresar. La académica Rosa María Torres hace una cronología del conflicto en su blog Ecuador: la batalla en torno a la evaluación docente.

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Los países de la Alianza del Pacífico

Colombia

Desde 2002 los docentes se someten a una evaluación de desempeño. El que obtenga un resultado no satisfactorio durante dos años consecutivos es excluido del escalafón y retirado del servicio, de acuerdo con el artículo 36 del Decreto 1278.

En 2010 se estableció un examen escrito como el método para evaluar el desempeño de los maestros, lo que originó protestas de la Federación Colombiana de Educadores. El 20 de agosto de 2015, luego de paros nacionales y marchas, la Fecode acordó con el Ministerio de Educación un nuevo formato para la evaluación, que consiste en la valoración de un video de clase con duración de 45 minutos.

Chile

Los profesores chilenos tienen tres oportunidades para obtener una calificación satisfactoria y conservar su trabajo. Si resultan con desempeño insatisfactorio en la evaluación, tienen derecho a un nuevo intento el año siguiente. De obtener el mismo resultado en esta segunda evaluación, deben dejar su responsabilidad frente al grupo y prepararse durante un año para el tercer y último examen. “Si el desempeño en un nivel insatisfactorio se mantuviera en la tercera evaluación anual consecutiva, el profesional de la educación dejará de pertenecer a la dotación docente”, dice la Ley 19961 vigente desde 2004.

Los maestros chilenos se oponen a la manera en que son evaluados y proponen que el examen sea de carácter formativo, no punitivo, y fortalecer el derecho de apelación. También insisten en que la evaluación genera sobrecarga de trabajo, por lo que es necesario redistribuir las horas de clase y las de preparación

Perú

Desde 2012 la evaluación del desempeño docente es condición para la permanencia en la Carrera Pública Magisterial. Es obligatoria y se realiza como máximo cada tres años. Los profesores que no aprueben en la primera oportunidad reciben una capacitación destinada al fortalecimiento de sus capacidades pedagógicas. Luego de esta capacitación participan en una evaluación extraordinaria, y en caso de que no la aprueben, nuevamente son sujetos de capacitación. Si reprueban la segunda evaluación extraordinaria son retirados de la Carrera Pública Magisterial.

El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Perú acordó apoyar al candidato ganador de las elecciones presidenciales de este 2016, Pedro Pablo Kuczynzki, quien se comprometió a modificar el formato de las evaluaciones para que tomen en cuenta el trabajo en el aula.

Las protestas magisteriales extendidas desde México hasta Chile tienen varias coincidencias. Los maestros exigen que las evaluaciones tomen en cuenta las condiciones socioeconómicas en que trabajan, que no sean pruebas estandarizadas y que privilegien el desempeño en el aula. Aunque el tema que ha desatado las manifestaciones en la región es el de las consecuencias laborales de los exámenes. Es difícil saber qué modelo evaluativo es el mejor, pues las mediciones internacionales como la prueba PISA no incluyen a países como Venezuela o Cuba, y los que han implementado la evaluación en años recientes continúan ubicándose en la parte baja del ranking.