A pesar de algunos avances puntuales en ciertos países de la región, América Latina sigue siendo una región predominantemente machista y con fuertes estigmas para las poblaciones LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex).

Así lo siente la mayoría de 12 organizaciones en 9 países latinoamericanos, de las cuales Distintas Latitudes realizó perfiles durante 2016. De la misma manera estos colectivos suelen tener dificultades financieras a la hora de llevar adelante sus trabajos y agendas.

Luego de realizar un mapeo geográfico y cualitativo de dichas organizaciones, a continuación sintetizamos lo que extrajimos de las entrevistas con sus voceros, para encontrar problemas comunes en la región y características de los grupos que registramos.

¿Cómo son las organizaciones?

Dentro del gran esquema LGBTI, ¿qué causas defienden las organizaciones?, ¿a qué poblaciones representan?, ¿cómo llevan adelante sus luchas?

  • De las 12 organizaciones, 3 de ellas (25%) están dirigidas por y para población trans. Se trata de Transvida (Costa Rica), Redmmutrans (Guatemala) y Santamaría Fundación (Colombia).
  • 2 (17%) organizaciones son colectivos o espacios lésbicos. Se trata de Cattrachas (Honduras) y Esmules (El Salvador).
  • 3 (25%) organizaciones son espacios con todas las siglas LGBTI.
  • 3 (25%) organizaciones apelan a lo queer. Las tres identificadas están en Brasil: Cena Queer, A Revolta da Lâmpada y O que você queer?.
  • 1 organización es específica para los derechos de la población LGBTI afrodescendiente. Se trata de Ashanti, en Perú.

Las luchas

  • 7 (58%) hacen activismo para la incidencia política como principal objetivo. Por ejemplo, la Federación Argentina LGBT fue una de las organizaciones principales que impulsó las leyes de matrimonio igualitario e identidad de género en su país.
  • 3 (25%) hacen “artivismo”, es decir, posicionar una agenda a través de manifestaciones lúdicas y artísticas. Son las tres organizaciones identificadas en BrasilCena Queer, por ejemplo, convirtió un ballet en una obra que reivindica visiones disidentes de género y sexualidad.
  • 1 (Santamaría Fundación) se dedica principalmente a temas de salud, otras 2 (Transvida y Redmmutrans) tienen componentes en esta materia. En el caso de la primera organización, sus integrantes buscan educar a la población trans sobre el acceso a sus derechos. Transvida reparte profilácticos e información sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual y, al igual que Redmmutrans, lucha por el respeto de los derechos de las personas trans en los servicio de salud.
  • 1 busca cambios sociales a través de la interseccionalidad (Ashanti Perú), otras 2 tienen componentes en este sentido (Cena Queer y O que você queer?).

Principales obstáculos y retos

  • Para 7 (58%) de las 12 organizaciones, su principal obstáculo es la falta de recursos para garantizar la sostenibilidad de su trabajo. Esto causa limitaciones en el trabajo que pueden realizar.
  • Para 1 organización (Red LGBTI de Venezuela), el mayor problema es la persecución del Estado. La red asegura que no pueden trabajar con instituciones del Estado ya que sus informes evidencian vulneraciones de derechos humanos en el país.
  • Para 2 organizaciones (Cattrachas y Lambda), su obstáculo principal radica en la inacción y complicidad del Estado con la vulneración de sus derechos.
  • Para 1 organización (Ashanti Perú), el reto es la invisibilización de su identidad como personas LGBTI y afrodescendientes, ya que reivindican ambas facetas, sin que una sea más importante que la otra.
  • Para 1 organización (Federación Argentina LGBT), el reto es pasar de los logros alcanzados en el papel a la realidad, la materialización de los derechos e igualdad plenas en la cotidianidad. Por ello, ahora se enfocan en la profundización de cambios culturales en la sociedad argentina y también en la promoción de leyes que combaten y sancionan la discriminación.

En general, las luchas, consignas, y formas de alcanzar resultados por parte de las organizaciones son muy diversas, al igual que las poblaciones a las que representan. Sin embargo, es posible ver como varios colectivos surgen a partir de situaciones de injusticia que se vuelven intolerables y obligan a pasar a la acción. Este es el caso, por ejemplo, de Santamaría Fundación, que surgió tras la muerte de una mujer trans por negligencia en la atención médica; el caso de Cattrachas, por la falta de estadísticas que evidencien la violencia letal contra la población LGBTI en Honduras, y A Revolta da Lâmpada, que inició debido a un ataque de odio en São Paulo.

Más allá de la diversidad, existe otro factor común: la falta de unión entre organizaciones, tanto a lo interno de algunos países, como entre colectivos latinoamericanos. Esto resulta contradictorio teniendo en cuenta no solo la raíz común de los problemas para las poblaciones LGBTI en la región, sino también el estandarte de que la diversidad hace la fuerza. Sin embargo, la falta de recursos podría explicar por qué es difícil generar espacios comunes para estos grupos en América Latina, al menos de forma presencial y continua. A diferencia de las organizaciones de datos abiertos, los espacios de reunión regional y de trabajo colaborativo son escasos, a pesar de que los problemas son similares en cada país.