Jordy Meléndez/Especial

Bogotá, Colombia (25 mayo 2014).

Luego de encabezar las encuestas de enero a mayo, el Presidente Juan Manuel Santos quedó segundo en la primera vuelta electoral, en una campaña marcada por numerosos escándalos. Con 97 por ciento de las mesas computadas, el candidato uribista, Óscar Iván Zuluaga, dio la voltereta y quedó primero con 29.24 por ciento, seguido de Santos, que alcanzó 25.52 por ciento.

Zuluaga, Ministro de Hacienda en la administración Uribe, logró sortear dos semanas de intensos ataques políticos que, lejos de desfondarlo, apuntalaron su campaña. Atrás quedaron Martha Lucía Ramírez, del partido Conservador (15.56 por ciento); Clara López, del izquierdista Polo Democrático (15.30 por ciento); y Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde (8.33 por ciento). El voto blanco, que en enero punteaba con más de 27 por ciento, quedó relegado a un lejano 6 por ciento.

Por la mañana, las mesas de votación se abrieron con normalidad, pero enfrentadas al fantasma del abstencionismo. De 33 millones de electores, apenas acudió a votar 39 por ciento. La elección, si bien enfrentaba a cinco candidatos, se definió entre dos visiones sobre el conflicto armado que padece Colombia desde hace 50 años. Los resultados de la primera vuelta son un balde de agua fría para los afanes reeleccionistas de Santos y sus intenciones de continuar las negociaciones con las FARC.

Santos, quien se ha vendido como el candidato de la paz, tiene en su antiguo padre político a su principal enemigo. El ex Presidente Álvaro Uribe, quien impulsó a Santos en 2010 como su sucesor, rompió por completo con él en 2011.

“Votar por Santos es entregar el país al Castrochavismo”, repitió insistentemente el ex Mandatario toda la campaña.

La casa de campaña del Presidente Santos quedó en silencio a las 17:00 horas. Bastó menos de una hora para pasar del nerviosismo por los resultados a la franca decepción. Los rostros de los dirigentes santistas mostraban algo más: temor.

“No dejen de repetir lo de la paz”, indicó Camilo Gómez al par de animadores con la misión de presentar una cara ganadora.

“Sí se puede, sí se puede”, resonó en la casa de campaña, más a fuerza que con convicción.

“No vamos a rendirnos, Colombia merece la paz”, afirmó Lucho Garzón, ex Alcalde de Bogotá y uno de los operadores clave de la campaña santista.

A las 18:00 horas en punto, el Presidente Santos llegó a su sede. Con un discurso plagado de guiños a los candidatos perdedores y mucho cálculo aritmético, Santos logró infundir bríos renovados a sus huestes. Su apuesta más arriesgada fue con el partido Conservador, de quien dijo que su agenda política la hacía suya, en un intento de captar algunos votos de Martha Lucía Ramírez, más uribista que santista. Pero la cuestión no es sencilla. Óscar Iván Zuluaga ganó estados clave, incluyendo la capital Bogotá, el departamento de Antioquia y todo el eje cafetero.

Santos y Zuluaga disputarán la segunda vuelta el 15 de junio. No hay más. En esa fecha Colombia se definirá entre “una paz imperfecta o una guerra perpetua”, según el reconocido jurista Rodrigo Uprimny.

Eloy Gómez, taxista y soldado retirado, lo resume: “Yo fui soldado. Perseguí a las FARC. Pero por mí que se firme la paz y se acabe esto. Si quieren seguir la guerra, que la luchen ellos”, dice Gómez al parar el taxímetro.

*Crónica publicada originalmente en:

http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=242236&md5=53837e1f12b2e0ec01bacd4e36c234fc&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe