Por Anai Serrano  desde Ciudad de México

“El periodismo de ciencia en la región está en crisis”, lanzó contundente Emiliano Rodríguez al inicio de la segunda mesa del Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico “¿Cuál es el papel del reportero de ciencia en la cobertura de temas sociales y ambientales en América Latina?”. Y cuestionó a los ponentes sobre las limitantes y oportunidades del periodismo ambiental.

Al respecto Fabiola Torres, editora del medio peruano Ojo Público, mencionó que el  “periodismo ambiental  es un tema transversal” porque intersecta con otras áreas de interés general como la  Economía y la Política. Por su parte, Diego Arguedas, editor de Ojo al Clima de Costa Rica, expresó que en su país no hay tanto periodismo ambiental para enfrentar  los problemas que existen.

Thiago Medaglia, fundador de Ambiental Media y reportero de NatGeo, radicado en Brasil, comentó que sí hay espacio para el periodismo ambiental, pero es común decir que a la gente no le interesan ese tipo de temáticas. “En mi opinión a la gente sí le interesa, pero hay que hacer periodismo no solo accesible sino también atractivo”.

Sobre esa línea, los panelistas coincidieron con la necesidad de que el periodismo ambiental, humanice las problemáticas a fin de que el público  entienda cómo la sociedad se ve afectada. Kennia Velázquez, periodista de Zona Franca en Guanajuato, México, compartió su experiencia cuando realizó su  reportaje sobre las sustancias tóxicas para combatir el dengue en Guanajuato, donde tuvo que seleccionar la información y redactarla de tal forma que fuera más dinámica para el lector.

Los peligros que enfrenta un periodista ambiental

Fabiola Torres quien junto con su equipo realizó en 2015 una investigación que lleva por nombre “Oro Sucio: La pista detrás del London Bullion Marketing” tuvo que recorrer la Cordillera del Condor y zonas dominadas por el narcotráfico. Ante la peligrosa misión, tuvo que tomar medidas como avisar a las autoridades pertinentes que  estarían por la zona.

“Cuando nos adentramos en la zona y estuvimos más o menos 10 días en cada campamento minero que visitamos, algunas limitaciones que encontramos era no poder quedarnos más tiempo para recabar mayores testimonios porque, uno, la logística era limitada y, dos, porque el ejército ecuatoriano y peruano no necesariamente estaba interesado en que permaneciéramos en la zona mucho tiempo”.

Kennia Velázquez, quien tras publicar su reportaje “Usa Guanajuato sustancias tóxicas en combate al dengue; están prohibidas en otros países”, se enfrentó a las críticas por parte de los implicados en la problemática, quienes etiquetaran a Zona Franca como un medio amarillista.

Por eso, Diego Arguedas enfatizó que el periodista ambiental debe entender que la investigación va más allá de solo compartir datos. Habló sobre la importancia de las fuentes periodísticas  y los voceros; así mismo resaltó: “Hay que entender que hay diferentes mensajes que llegan a la gente de modos distintos”. Mientras que Fabiola coincidió con la  importancia de  identificar a las fuentes que tienen otros intereses que interfieren con la investigación periodística.

Finalmente,  Thiago Medaglia mencionó que otro de los retos de este tipo de periodismo es la financiación de proyectos: “La práctica periodística es muy cara” y como alternativa sugirió la unión entre los grupos de periodistas para llevar la información al público de manera más eficiente.

Los panelistas coincidieron con que la clave es la colaboración del gremio con el objetivo de lograr un impacto mayor, al respecto Fabiola remató: “Hay que hacer historias colaborativas para impulsar el tema ambiental”.