Joe Sacco deja de ser un cronista convencional hasta que empieza a procesar y darle forma a la información. Como cualquier reportero, va al campo a recoger historias: pregunta, observa, toma fotografías e investiga. Pero sus reportajes no son plasmados en prosa o en televisión. Su forma de expresión son los dibujos, ya sea en cómics o historietas.

¿Es un periodista, un cronista convencional? No. “Me considero un ilustrador”, respondió Sacco la noche de este miércoles en San Salvador, hasta donde viajó para participar y contar su quehacer en el Foro Centroamericano de Periodismo (#foroCAP), evento que es organizado por el periódico digital El Faro.

Sacco conversó con el fundador y ex director de El Faro, Carlos Dada, y relató sobre su proceso de reporteo y creación de su trabajo, que ha sido publicado por medios de renombre mundial como The New York Times, The Guardian o Harper’s Magazine.

Este ilustrador nació en Malta, Italia, en 1960. Sus primeros trazos los inició a los seis años, cuando miraba a su madre también dibujar. Esa pasión lo ha acompañado toda su vida, lo que le ha permitido desarrollar un estilo particular. Sacco ha documentado en sus dibujos historias de zonas conflictivas como la franja de Gaza, Bosnia y Chechenia. En sus viñetas el componente humano es el factor dominante, y pese a la brutalidad de las historias, a veces queda espacio para la sátira.

Aunque los temas de guerra abarcan la mayor parte de su obra, Sacco dijo estar cansado de contar historias violentas “en las que salga un AK-47”. Su nuevo proyecto es retratar los pueblos indígenas de Canadá y Latinoamérica. Sin embargo, antes de explicar su nuevo afán, Sacco contó sobre sus libros y reportajes más conocidos: Notas al pie de Gaza, Gorazde, zona protegida y El mediador.

Sacco procura “estar allí”, en los sitios donde suceden los hechos para conocerlos de primera mano. Su estilo es conocer a la gente, entender el entorno donde se mueven, entrevistar para recolectar la información que nutrirán los dibujos.

Generalmente, Sacco pasa en trabajo de campo entre tres semanas a cuatro meses. El tiempo depende del peculio, porque muchos de sus trabajos los financia con su propia bolsa. Pero a la hora de viajar, Sacco no se impone tantas limitantes. No tiene brújula y se lanza a buscar las historias que realmente lo cautivan. “Lo que me lleva es el instinto”, aseguró.

Una vez, mientras estaba en Damasco, al salir de su hotel escuchó a varios taxis anunciar distintas ciudades. Eligió una al azar y viajó. La gente le contaba lo que querían, cuáles eran sus aspiraciones, y en eso basó la historieta.

Incómodo con encargos

Esta libertad de escoger los temas no lo ata a la línea o las decisiones editoriales de un medio de comunicación. En una ocasión la revista Time lo contrató para contar una historia en cómics. Pero no se sintió a gusto. La prestigiosa publicación le exigía “objetividad”. Repartir por igual el espacio dado a las víctimas y a la otra parte involucrada. Pero eso no es lo de Sacco.

“Para mi es difícil conectar ambos lados de la historia, y creo que un lado merece más peso. Eso significa estar al lado de los oprimidos, ese es mi énfasis”, aseguró Sacco.

Este ilustrador-reportero procura en sus trabajos que el lector sienta que “estuvo allí”. Es decir, que sientan la perspectiva humana que vio una situación a través de sus dibujos. Es por eso que trata de ser exacto. A veces recurre a la fotografía para luego poder recrear de la manera mas fiel los lugares, rostros y acciones.

Particularmente, Sacco afirmó que cuando dibuja a una persona primero trata de entender lo que ellos piensan. “Estaba investigando a los refugiados de Palestina, y un editor me preguntó por qué no dibujé a un soldado… le respondí que no pude, porque no podía leer lo que pensaba”, ejemplificó Sacco.

El trabajo de ilustrar le toma a Sacco meses y a veces hasta cinco años. Es por eso que escoge bien un tema que lo apasione para no aburrirse con el paso del tiempo. Al finalizar el proceso creativo, como cualquier otro periodista necesita un editor. Al principio no recurría a editores, pero con el paso del tiempo entendió la importancia de hacerlo.

“Una vez cometí un error con un velo, una vestimenta secular, y fue bueno que el editor me salvara de ese error. Hubiese sido muy grave”, contó Sacco.

Pese a que está evitando historias dramáticas, Sacco reconoce “tiempos difíciles en Estados Unidos” con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. El magnate promueve una administración que ataca a los migrantes, y es por eso que este ilustrador consideró que es importante “reflexionar sobre estos problemas”. Planea publicar un nuevo libro sobre la actualidad, pero no será periodístico: Será una sátira. Así Joe Sacco continúa innovando, esculpiendo un propio estilo: un periodismo fuera del molde.