Texto escrito por Jandira Queiroz[*] y Jimena de Garay Hernández[**]

El 24 de enero de 2011, en Toronto, Canadá, durante una conferencia sobre una ola de casos de acoso y violencia sexual, un policía emitió un discurso sumamente machista: “las mujeres deberían evitar vestirse como putas para no ser victimizadas”[1]. Esta afirmación resulta alarmante, ya que se culpabiliza a las mujeres por sufrir violencia sexual, usando su forma de vestirse, de caminar y de usar los espacios como provocadores de dicha violencia, en vez de cuestionar y proponer acciones que desestabilicen la asimetría en las relaciones de género. Igualmente, se usa el término “puta”, sinónimo de prostituta, como una expresión peyorativa que desvaloriza una actividad económica que debería ser merecedora del mismo respeto y dignidad que cualquier otra. Así, la libertad que las mujeres deberían poder ejercer sobre sus cuerpos en tanto seres humanas y ciudadanas se ve nuevamente capturada por los saberes y los discursos hegemónicos que las encierran en una serie de estereotipos, limitando sus posibilidades de ser y de estar en el mundo.

Estas reflexiones surgieron en un grupo de estudiantes que escucharon escandalizadas dicho discurso y decidieron realizar una manifestación pública, usando precisamente el término de sluts (putas, vadias en portugués) para reivindicar la idea de que las acciones deben girar en torno al respeto que la sociedad debe tener a la libertad de la gran diversidad de mujeres. Esta movilización se extendió al mundo entero, mostrando de qué forma se articula la violencia sexual en los más variados contextos.

Contexto brasileño: entre la sensualidad y la violencia sexual

Las formas en que lxs brasileñxs se relacionan con su cuerpo les han dado fama mundial. A pesar de que Brasil es un país con una diversidad imposible de homogeneizar, podemos decir que varios elementos de la cultura se destacan por su sensualidad. Esto se ve magnificado en la ciudad de Río de Janeiro, donde se unen el calor, la cercanía al mar, un obsesivo cuidado del cuerpo y un famoso carnaval. [2]

Es en este lugar que la violencia sexual se manifiesta cuantitativa y cualitativamente de forma muy intensa. Aunque aparentemente lxs cariocas están acostumbradxs a ver mujeres con ropa reveladora, el acoso sexual es una práctica sumamente común. El metro y el tren tienen vagones separados para mujeres, ante los frecuentes abusos sexuales que éstas viven ahí. En el carnaval, los hombres, so pretexto de ebriedad, no respetan el espacio y el deseo de las mujeres, travestis y transexuales y repetidamente intentan besarlas o tocarlas. Las cifras de violaciones en el país son exorbitantes[3] y existen casos dramáticos, como aquél en el que tres niñas fueron violadas y el culpable salió libre, ante la decisión de una jueza que determinó que, como ellas se dedicaban a la prostitución, habían consentido el acto sexual.

En términos de imaginario popular, el discurso también culpa a las mujeres y minimiza la gravedad de las violaciones sexuales contra estas. Un caso emblemático comenzó la movilización de la Marcha das Vadias en São Paulo. Un humorista bastante famoso por comentar hechos políticos en el programa CQC en la televisión, dijo en su show: “Todas las mujeres que veo en las calles reclamando que sufrieron una violación son feas… ¿De qué reclaman? Deberían darle gracias a Dios. Eso para ti no fue una violación, sino una oportunidad. El hombre que lo hace no merece cárcel, merece un abrazo.” [4]

Igualmente, para el movimiento feminista brasileño es inaudito el hecho de que a pesar de tener una presidenta cuya campaña política promulgaba inicialmente una búsqueda por la garantía de derechos de las mujeres, el aborto continúa siendo crimen[5], lo cual provoca abortos clandestinos en condiciones riesgosas. Dilma Rousseff parece cercada ante poderosos grupos religiosos que se encuentran insertos en el gobierno y están decididos a limitar los derechos de las mujeres y de la población LGBT[6].

“Si ser libre es ser ‘vadia’, entonces todas somos VADIAS!!” 

Ante esta realidad, la Marcha das Vadias ha tomado una fuerza importante en Brasil. Sus participantes están alarmadas, furiosas y decididas a plantear un proyecto de nación distinta, una que cuente con una libertad sexual genuina, para todas las personas. La primera marcha en Río de Janeiro fue en el 2011, resultando todo un éxito.

En el 2012, hubo una movilización potente para la realización de una segunda marcha, en este caso en articulación con otras ciudades[7], realizándose una Marcha Nacional, lo cual no representó una institucionalización, sino un intento de mostrar las implicaciones que las demandas tienen en todo el país. Provocadas por las activistas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Florianópolis, Porto Alegre y Belo Horizonte, entre otras ciudades, realizaron la marcha el 26 de mayo. Dicha articulación se llevó a cabo por medio de la red social Facebook, donde las participantes de las distintas ciudades compartieron información y puntos de vista y discutieron cuáles eran los ejes principales de la marcha a nivel nacional. A partir de estos, cada ciudad, con su contexto particular, desarrollaba su manifiesto.

En el caso de la organización de la marcha en Río de Janeiro, además de los medios digitales (Facebook, Twitter, e-mail y blog) se realizaron varias reuniones presenciales en las que se discutían los temas centrales de la marcha – lo que fue importante para construir posiciones al respecto de algunos de los temas y también promover formación feminista a las propias organizadoras – las actividades anteriores a la marcha, tales como la sensibilización sobre el tema en universidades, un acto público denunciando el acoso sexual en la calle[8], y un taller de stencil para realizar los moldes de los carteles a la vez que se discutían las temáticas principales.

A partir de un trabajo colectivo, donde participamos estudiantes, activistas, actrices, periodistas y prostitutas, realizamos el manifiesto para divulgar la propuesta de la marcha. Es importante destacar que la Marcha das Vadias es una manifestación plural y autónoma de cualquier otro movimiento social organizado, partido, sindicato o institución gubernamental. Reconocemos y respetamos el trabajo del feminismo institucional, pero en este momento nos pareció importante manifestarnos de forma independiente.

Los principales ejes del manifiesto fueron:

  • la pobre y limitadora lógica de diferenciación, sexualización y jerarquización de características y espacios, que provoca violencia y culpabiliza a sus víctimas
  • la demanda de la garantía del aborto legal, gratuito y seguro
  • la revocación de la Medida Provisoria n° 557[9]
  • la reivindicación y reglamentación de la prostitución como una profesión que, cuando escogida consciente y libremente, debe ser considerada como una actividad económica con la cual mujeres, travestis y transexuales se insertan en el mercado laboral, que funciona a partir del intercambio de servicios demandados por dinero. Esta visión promueve la garantía de derechos, la dignidad en el ejercicio profesional de estas personas y la capacidad de desarrollarla fuera de la marginalidad y el estigma, donde se llevan a cabo extorsiones y abusos. Este punto representó una fuente de conflictos con algunos colectivos feministas con perspectivas abolicionistas de la prostitución. Basadas en la experiencia real de una de las organizadoras, podemos decir que la Marcha no ve al cuerpo de la mujer como una mercancía, sino como un territorio que solamente ella puede decidir cómo usar[10].
  • la lucha CONTRA la explotación sexual
  • el respeto por las diferentes formas de amar, sentir placer, constituir una familia y relacionarse con el propio cuerpo, luchando por el fin de la homofobia/lesbofobia/transfobia, el sexismo y el racismo

El día de la marcha, la concentración comenzó a la 1pm, en la playa de Copacabana. Ahí se realizaron los creativos y provocadores carteles y se pintaron los cuerpos, muchas veces disfrazados de ‘putas’, y/o con el torso desnudo[11], convirtiendo al cuerpo históricamente oprimido en una potencia transformadora. Esto, junto con el hecho de que la movilización haya sido nacional, atrajo a muchos medios de comunicación nacionales y locales.

A las 3:30pm se comenzó el recorrido con aproximadamente 1,500 personas[12] (incluyendo una significativa presencia de hombres apoyando), que se desplazaba a lo largo de la playa y entraba en una calle rumbo a la Delegación de la Policía. La organización no había previsto que en dicha calle se encontraba una de las principales iglesias católicas de la ciudad. Al ver la iglesia, algunxs manifestantes decidieron entrar y expresar su descontento hacia las imposiciones que esta institución ha marcado y sigue marcando sobre las mujeres y sus cuerpos. Esto fue tomado por lxs fieles como un insulto y salieron a enfrentarse a lxs manifestantes, quienes se vieron forzadxs a salir ante el uso de gas pimienta de la policía. La marcha continuó hasta la delegación, donde se realizó una performance criticando la violencia institucional y la culpabilización de las mujeres que ocupan los espacios públicos libremente. Posteriormente, se regresó a la playa y la marcha terminó en el principal punto de prostitución del barrio, con mucha satisfacción de lxs participantes.

Esa noche, los principales canales de televisión dijeron que “la marcha estuvo marcada por la confusión” y destacaron negativamente el episodio de la iglesia, dándole voz a lxs fieles, que veían en este acto “el fin de los tiempos”[13]. Esto provocó varios cuestionamientos de distintos sectores de la sociedad, varios de los cuales fueron presentados en un evento de evaluación de Facebook, ante lo cual se posicionó una de las organizadoras de la Marcha, con cuya respuesta concordamos las autoras de este texto:

La iglesia está en el congreso, ¿porqué las mujeres no pueden estar en la iglesia? Mi cuerpo no le falta el respeto a la cultura ajena, nuestros cuerpos no son criminales e intolerantes. Si las iglesias son abiertas al público, entrar a un espacio religioso no es una falta de respeto […] ¿Debemos restringir nuestra actuación a los lugares ajenos a los de una religión que actúa políticamente en nuestro país? Los sistemas de poder están hechos por personas, no por entidades abstractas- aquello que llamamos de Estado no es nada más que el poder siendo ejercido por personas con sus posturas, y es como persona que actúo políticamente. […] La construcción de la Marcha das Vadias /Rio fue horizontal y la manifestación frente a la iglesia fue espontánea. No hay o debe haber la intención de mantener el control sobre lxs manifestantes como si fueran un rebaño, al contrario. Es una lucha por la libertad que tiene como foco el fin de la violencia sexual y de la represión de los derechos de las mujeres y/o trans, nuestras insatisfacciones frente a estas cuestiones necesitan ser expresadas y, si la iglesia es un entrabe en la lucha por libertad, debe ser confrontada sin piedras o armas, sino con voz, ¡y así se hizo!- Andiara, artista, 21 años

Esta acalorada discusión se está llevando a cabo en el momento en el que entregamos este artículo, y es a partir de esto que podemos sugerir que la Marcha de las Vadias implica una revitalización del movimiento feminista, ya que está despertando nuevas reflexiones y formas de actuar ante sistemas que han oprimido a las mujeres y a lo femenino a lo largo de la historia.



[*] Activista periodista, activista LGBT y feminista, trabajó como investigadora y asistente de proyectos en la secretaría brasilera del Observatorio de Sexualidad y política entre 2008 y 2012. Formó parte en la organización de las dos Marchas das Vadias en Rio de Janeiro, en 2011 y 2012. Trabajó como consultora del Comité Internacional IDAHO (Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobíia y Transfobíia – 17 de mayo) para las campañas en Latinoamérica en 2011 y 2012. Jandira es también una de las directoras de la Red Nami Feminista de Arte Urbana en Rio de Janeiro, Brasil, y forma parte del Comité Consultivo de AllOut.org.

[**] Estudió psicología social en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también realizó un diplomado en Feminismo en América Latina. Actualmente hace una maestría en Psicología Social en la Universidad del Estado de Río de Janeiro. En México, forma parte de la Colectiva Feminista Xochiquetzal y ha sido colaboradora de la Fundación Arcoíris por el Respeto a la Diversidad Sexual. En Brasil es colaboradora de la Casa de la Mujer Trabajadora y está involucrada en algunos proyectos del movimiento LGBT y feminista, incluyendo la organización de la segunda Marcha das Vadias en Río de Janeiro.

[1] “Women should avoid dressing like sluts in order not to be victimized”- en http://www.slutwalktoronto.com/about/why

[2] Las fotografías fueron tomadas por las autoras. Para ver más en todo Brasil, acceder a http://www.facebook.com/media/set/?set=a.320821981313077.73715.100001558323890&type=3#!/groups/273135932706838/

[3] Según el Instituto de Seguridad Pública de Río de Janeiro, diariamente son registrados por lo menos 13 casos violaciones de mujeres y niñas.

[4] En: http://entretenimento.r7.com/famosos-e-tv/noticias/rafinha-bastos-faz-piada-de-mau-gosto-sobre-estupro-20110508.html

[5] Recientemente la Suprema Corte legalizó la interrupción terapéutica del embarazo en casos de fetos anencefálicos

[6] 6 Para saber más sobre el proceso electoral en relación al tema del aborto, leer “Aborto e Eleições” en: http://www.clam.org.br/publique/cgi/cgilua.exe/sys/start.htm?UserActiveTemplate=_BR&from_info_index=131&infoid=7342&query=simple&search_by_authorname=all&search_by_field=tax&search_by_headline=false&search_by_keywords=any&search_by_priority=all&search_by_section=all&search_by_state=all&search_text_options=all&sid=7&text=aborto#

[7] Algunas ciudades, por decisión propia o por cuestiones de organización, realizaron la marcha en otras fechas.

[8] Este acto se llevó a cabo un viernes por la noche, en un espacio con una animada vida nocturna y con frecuente violencia sexual.

[9] Esta Medida fue firmada el 26 de diciembre de 2011 e instituye un registro nacional de gestantes en el sistema de salud, lo cual promueve un vigilantismo y una criminalización de los cuerpos de las mujeres.

[10] Nos parece que intentar decidir si la elección de la prostitución como empleo es “buena” o no, estaríamos moralizando y por lo tanto apropiándonos simbólicamente del cuerpo de esas personas, lo cual también es una postura machista.

[11] Muchas personas registraron en Facebook que sus perfiles fueron bloqueados o que sus fotos donde aparecían mujeres sin brassiere fueron censuradas por la regulación de dicha red social

[12] Uno de los principales objetivos de la marcha fue cumplido: no hubo presencia de banderas de ninguna organización social.

[13] Escenas de la manifestación en la iglesia en: http://www.youtube.com/watch?v=xTnCTfL4nTA