La Nación es el periódico más grande y de mayor influencia y tradición en Costa Rica. También es uno de los más antiguos que existen en este país. Sin embargo, esta etiqueta de “medio tradicional” no le ha impedido ser innovador en la creación de contenidos y publicaciones periodísticas.

  • Nombre: La Nación Data
  • País: Costa Rica
  • Twitter: @nacion
  • Página en Facebook
  • Una frase: “Creo que el periodismo de investigación no es solo aquel que destapa corrupción, sino también el que expone desigualdades sociales”.
  • Se define como: Unidad que realiza investigación a partir del análisis de bases de datos.

La Unidad de Inteligencia de Datos de La Nación (La Nación Data) es uno de los equipos del periódico que se encarga de mantener vigente esa capacidad de innovación.  La Unidad está conformada por tres periodistas (incluyendo una editora), un ingeniero en sistemas –que es la persona que se encarga de administrar las bases de datos-, un diseñador interactivo, y un pasante.

“En total somos en este momento seis personas. Este es el staff regular. Pero por lo general, cuando hay proyectos de cierta magnitud el equipo crece, con un colaborador externo, con un diseñador interactivo externo, y también con apoyo del departamento de infografía. Entonces, a veces podemos llegar a ser de 12 a 15 personas. En total, La Nación cuenta con 77 personas de personal, por lo cual el equipo de Data equivale a un 13%, aproximadamente”, dijo a Distintas Latitudes Hassel Fallas, editora de La Nación Data.

La unidad se creó hace ya seis años, en octubre de 2010, y de acuerdo con Fallas, lo que hacen es investigación a partir del análisis de bases de datos. El equipo original fue fundado y coordinado por Giannina Segnini, reconocida periodista a nivel latinoamericano, que ahora es profesora en la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos).  Segnini recibió en 2013 el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo “a la Excelencia Periodística”.

En la etapa actual, Fallas considera que el principal logro de la unidad es la función de servicio a sus lectores que considera que han ejercido.

“Por ejemplo, tenemos una investigación que reveló un subsidio oculto en la gasolina y en el diésel; y un trabajo que le permite a jóvenes decidir de una manera más informada la opción de carrera universitaria. Ese ha sido, de hecho, el trabajo más exitoso que hemos hecho y el más visitado. Tiene casi dos años de haber salido y sigue apareciendo en los rankings de visitación de la unidad como el más consultado”, dijo la editora.

“También está la aplicación que creamos este año para las elecciones de alcaldes, igual con esa intención de permitirle a la gente una decisión de voto más informada, que conocieran cuáles eran los antecedentes, no solo políticos, sino también judiciales, administrativos, currículum, la forma de pensar de los candidatos a alcaldes, y a nivel de tráfico demostró que había una necesidad de conocer y de tener a mano esa información”, agregó.

Según Fallas, lo valioso es que la unidad tiene proyectos muy variados, y no se enfocan en una sola temática.

“Particularmente yo creo que el periodismo de investigación no es solo aquel que destapa corrupción, sino también el que expone desigualdades sociales, o el que expone otro tipo de negocios que tal vez no están tanto en el ojo público. Como, por ejemplo, cuando hicimos la investigación que evidenció el manejo de fondos públicos por parte del Cenecoop (una cooperativa)”, dijo Fallas.

Una de sus investigaciones más recientes es sobre el tráfico ilícito de bienes precolombinos, que fue parte del proyecto Memoria Robada, liderado por Ojo Público (Perú).

En general, su trabajo le ha valido a La Nación Data varios premios y nominaciones. Por ejemplo, estuvieron nominados el año pasado a Investigación del año en los premios de Periodismo de datos (Data Journalism Awards), con la nota del subsidio oculto. También han tenido nominaciones en el premio de visualización de datos (Information is beautiful).

En el 2013 ganaron un premio por una investigación que hizo Fallas sobre el reciclaje, y la forma en que las municipalidades estaban desechando el esfuerzo que hacen en las casas que reciclan. Ahí, ganaron el primer lugar en InnovaData. Pero el camino no ha estado exento de obstáculos. Y los mayores han sido culturales.

Los periodistas no estamos acostumbrados a operar bajo un sistema de gestión de proyectos, bajo los parámetros de un proyecto de largo plazo en el manejo del tiempo. Cómo se trabaja por entregables, cómo definir cuáles son los requerimientos técnicos de un proyecto. Nosotros como periodistas no estamos acostumbrados a pensar en esos términos. Entonces, al principio es un choque cultural”, dijo Fallas.

Los ingenieros, por otra parte, sí están acostumbrados a hablar en esos términos, pero adolecen de esa malicia o capacidad del periodista de olfatear donde está la noticia. Yo siempre cuento una anécdota para ejemplificar esto. Al principio, con el ingeniero, él me decía que había algunas inconsistencias en unos datos que estábamos examinando de contrataciones públicas, y él quería eliminarlas. Yo le dije, déjame ver qué son esas inconsistencias, porque puede ser que ahí esté la noticia que estoy buscando. Eso muestra cómo hay que balancear ese pensamiento entre la parte técnica y la parte de lo que es insumo para los periodistas. Lo que para un ingeniero puede ser una inconsistencia, para un periodista puede ser una primicia”, agregó.

A pesar de que considera que el Estado costarricense podría ser más proactivo en la divulgación de datos, en general considera que no se puede negar que en Costa Rica hay un buen acceso a la información pública.

“Cuando uno hace solicitudes de información, por lo general estas solicitudes son favorables para el periodista que las hace. Pero no es una cultura muy proactiva. Vos no encontrás sitios donde se pueda descargar datos 100% actualizados“, dijo Fallas.

Hay que entender que los datos abiertos no son propiedad de una institución en particular, sino que son propiedad de toda la ciudadanía que ayuda con sus impuestos a permitir que se generen estos datos. Deberíamos entender también que la publicación proactiva y actualizada de este tipo de datos va a incidir en una mejor labor de las distintas entidades del Estado”, agregó.

Para Fallas, no se trata solo de poner datos en línea por que sí, sino también enseñarle a la gente cómo trabajar con esos datos, cómo se analizan datos, cómo obtener conclusiones precisas sobre esos datos, y a final de cuentas entender que los datos también pueden generar un beneficio económico para el país.