Texto de Andrea Ipinze, desde Río de Janeiro. Fotografía: Hevelin Costa/MidiaNINJA

Disparos de gas pimienta, bombas lacrimógenas de sobra, un cordón exagerado de agentes de laPolicía Militar totalmente armados y helicópteros sobrevolando la zona de Lapa (barrio del centro de Río de Janeiro), fueron los elementos que se unieron en nombre del ‘orden’ para intentar reprimir a más de 4 mil manifestantes que se juntaron, una vez más, en plena inauguración del mundial para dejar en claro su inconformidad hacia el Estado brasilero respecto al desarrollo de la Copa del Mundo.

Mientras en las calles de Lapa madres e hijos corrían escapando de las bombas lacrimógenas y de la fuerza policial que se enfrentaba de manera desproporcional a una marcha pacífica llena de jóvenes, la narración oficial del mundial transmitía en vivo, por casi todos los canales de señal abierta, la inauguración de la copa con bailes, fiestas y comentaristas sonrientes que ignoraban olímpicamente lo que acontecía en las calles de Río de Janeiro, Sao Paulo, Porto Alegre, Belo Horizonte y demás ciudades de Brasil que han sido tomadas por activistas que gritan hasta el cansancio “#NaoVaiTerCopa”.

Al mismo tiempo, en las calles, los rostros de miles de turistas eran de incomprensión y confusión. Ellos llegaron específicamente para la copa, manipulados por un discurso de la FIFA que les prometió vivir la más grande fiesta del mundo en el gigante de Latinoamérica y, sin embargo, su encuentro con la otra cara del mundial ha sido inevitable.

 

El clima en Brasil en época de Copa es totalmente confuso. Ahora mismo en la ciudad de Río suenan cohetones por todos lados y no se sabe si es la Policía Militar reprimiendo el derecho de la gente a ocupar las calles o si es la otra parte de la población que, vestidos de amarillo y verde –y con vuvuzelas en mano-, apoyan a su selección por amor a este bonito país que se encuentra dividido por malas decisiones políticas.

Son las 17 hs y los manifestantes han ocupado Copacabana, barrio donde se ha armado un escenario gigante oficial -el Fan Fest- para celebrar el inicio de esta polémica copa, que viene gastando millones de dólares en su ejecución mientras cantidad de ciudadanos brasileros viven en las calles sin tener qué comer y dónde dormir.

 

 

Lo que uno siente al estar aquí, como dije, es confuso. No sabes si vivir la fiesta del mundial o unirte a las manifestaciones (que, por cierto, dejan en claro que el reclamo no es en contra del deporte sino en contra del sistema corrupto que lo maneja). Lo que queda claro es que, con copa o sin copa, el gigante despertó y ahora reclama más educación, salud y mejores condiciones para vivir sin desigualdades. Esto, sin duda, es una inspiración para el continente entero.

Sigue las protestas en vivo en este enlace: http://us.twitcasting.tv/midianinja

*Texto publicado originalmente en Sientemag:

http://www.sientemag.com/represion-y-agresion-en-la-inauguracion-del-mundial-brasil2014/