El Salvador es uno de los países más violentos del mundo, debido a su elevada tasa de homicidios. En esta oleada de violencia, la población LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex) ha sido fuertemente afectada, como ha sucedido en los demás países del Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras y Guatemala), provocando inclusive la migración forzada de algunas personas de esta población.

En este contexto, ¿qué se puede decir sobre el estado de los derechos LGBTI en El Salvador?, y en particular sobre la situación en la que viven las personas que luchan por el avance de estos derechos. De acuerdo con Karla Avelar, directora ejecutiva de la Asociación Comcavis Trans, las amenazas están a la orden del día.

“La sociedad salvadoreña está actualmente afectada por altos niveles de violencia, delincuencia y temor que restringen la libertad de los individuos, afectan la calidad de vida a nivel nacional y en muchos municipios específicamente, debido principalmente a la presencia generalizada de grupos criminales organizados y pandillas. Las tasas de homicidios son las más altas jamás registradas en la región”, dijo Avelar a Distintas Latitudes.

Las amenazas, las extorsiones, las desapariciones, el reclutamiento forzoso en las pandillas y la violencia sexual y de género contra las niñas, las mujeres y las personas LGBTI también forman parte de los patrones de violencia, comúnmente denominados delitos de odio, y envía un mensaje de terror a la población LGBTI y comunidad en general”, agregó.

En este contexto de violencia e impunidad, la comunidad LGBTI es vulnerable a los abusos y ataques a su vida e integridad, lo cual sucede más a menudo a personas trans. Según el informe de la Procuraduría General de los Derechos Humanos de El Salvador y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el 45,8% de las mujeres trans han sufrido ataques a la vida y a la integridad física, en su comunidad, en la calle, en los lugares públicos, terminales de autobuses, cárceles, etc. Esto afecta aún más a las personas defensoras de derechos.

“Por lo antes expuesto Comcavis Trans, ha identificado que el principal reto al que se enfrentan las personas LGBTI en El Salvador, es el insuficiente nivel de protección, respeto y cumplimiento de los derechos humanos por parte del Estado salvadoreño, que constituyen un patrón generalizado y arraigado, que somete a​ ​personas LGBTI a malos tratos,​ ​ agresiones, violaciones sexuales, injerencias en la privacidad, detenciones arbitrarias, criminalización y exclusión en el disfrute de otros​ ​derechos, como la educación, el trabajo, la salud y la propia identidad, que se evidencia  a través de la alta tasa de  crímenes por odio sin resolución, seguimiento, prevención y un persistente y deficiente acceso a la justicia. Estos patrones son multiplicados por la situación de violencia generalizada que actualmente caracteriza a El Salvador, y que incorpora problemas con pandillas, delincuencia común, narcotráfico, desplazamiento interno y externo, y aspectos relativos a la seguridad”, puntualizó Avelar.

Contexto político

¿Está el movimiento LGBTI salvadoreño organizado para hacer frente a esta situación? De acuerdo con Avelar, en El Salvador existe un movimiento LGBTI fuerte, consolidado, pero no coordinado y focalizado en acciones concretas que permita un mayor impacto​​​ político a nivel nacional, pues “cada quien jala para su lado”. ​

Además, Avelar considera que la posición actual del gobierno en materia de derechos es pasividad total, en el contexto de violaciones de derechos humanos que sufren las personas LGBTI.

“Si bien es cierto en el Plan quinquenal de trabajo del gobierno las personas LGBTI se identifica como una población de alto riesgo y prioridad para el gobierno, en la implementación este plan nos invisibiliza y nos criminaliza”, dijo la activista.

Uniones e identidad de género

En la corriente legislativa salvadoreña no, no existe ninguna propuesta de ley sobre matrimonio igualitario ni sobre ningún otro tipo de regulación de uniones entre personas del mismo sexo. De acuerdo con Avelar, tampoco existe ningún nivel de protección de derechos para las parejas del mismo sexo.

El país tampoco cuenta con una ley de identidad de género, y actualmente las personas trans no pueden cambiar ni el nombre ni el género en sus documentos.

Antidiscriminación

Tampoco existe en El Salvador una ley antidiscriminación que contemple la orientación sexual y la identidad de género. Sin embargo, se está tomando el tema para iniciar el proceso de elaboración de una propuesta.

​Entre las normas que existen actualmente para proteger los derechos de la población LGBTI existe un decreto ejecutivo, lineamientos de atención a personas LGBTI en el Ministerio de Salud, lineamientos de de atención a personas LGBTI privadas de libertad, y un Protocolo de la policía nacional civil para atención a personas LGBTI.

Sin embargo, ninguna de estas normas implica sanciones para quien discrimine, y según Avelar en la práctica no se están aplicando adecuadamente.

Reformas urgentes

Teniendo en cuenta este panorama, ¿qué reformas harían falta para que en El Salvador mejoren las condiciones de vida para las personas LGBTI? Para Avelar estas son las prioridades:

  1. Reforma a la ley del nombre
  2. Reforma al Código de Familia
  3. Reforma a la constitución
  4. Reforma al currículo estudiantil
  5. Reforma al Código de Trabajo
  6. Reforma a la ley sanitaria
  7. Elaboración, presentación y​ aprobación de una ley especial de identidad de género.
  8. Elaboración, presentación y​ aprobación de una ley de no discriminación
  9. Elaboración, presentación y aprobación de una ley para defensores y defensoras de Derechos Humanos. ​

Los cambios necesarios son profundos, y más allá de la legislación, se requieren modificaciones culturales que promuevan el respeto a las personas y la no violencia.


Foto: Comcavis Trans