El Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala) es una región especialmente peligrosa para las personas LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex). Y entre los tres, las estadísticas colocan a Honduras en el peor de los puestos.

En este contexto, ¿qué se puede decir sobre el estado de los derechos LGBTI en Honduras?, y en particular sobre la situación en la que viven las personas que luchan por el avance de estos derechos. La discriminación y la persecución están a la orden del día, y provocan migración forzada.

Distintas Latitudes conversó con dos activistas de Honduras: Indyra Mendoza, de la organización Cattrachas, y Dennis Castillo, de la organización Casabierta, quien actualmente se encuentra refugiado en Costa Rica. Castillo tuvo que huir por la violencia y las amenazas, debido a su trabajo por los derechos de las personas LGBTI en Honduras.

“Sigo en contacto con activistas de allá, y sé que se mantienen los crímenes de odio contra la población LGBT. En Honduras es aún evidente la persecución que se da. Este año son las elecciones y creo que es un momento clave para tratar de elegir a candidatos que sean inclusivos y que apoyen a la población LGBT”, dijo Castillo.

“Recientemente se han dado algunos comentarios de odio por parte pastores evangélicos, grupos religiosos, e incluso algunos comunicadores y diputados, que promueven el odio hacia la población allá. Ahora que se va a realizar la marcha del Orgullo, el próximo 15 de julio, los grupos se están organizando para promover un acercamiento a las candidaturas que quieran apoyar a las personas LGBT”, agregó el activista.

Contexto político

En Honduras, la violencia hacia las personas LGBTI se agravó fuertemente en 2009, a raíz del golpe de Estado. La organización Cattrachas realiza un monitoreo de muertes violentas de personas LGBTI, mediante la revisión de notas de prensa y distintas publicaciones que den cuenta de estos hechos.

De 2009 a la fecha, esta organización ha identificado 259 asesinatos de personas LGBT. Si bien de 2016 a 2017 el pico de asesinatos ha ido en descenso, la violencia sigue presente. A pesar de ello, en 2013 se logró un avance al incluir la discriminación en el Código Penal del país.

“Aunque se ha avanzado en materia legal el Ministerio Publico no ha realizado ningún requerimiento fiscal de oficio en base al principio de no discriminación, existe una demanda en contra del diario La Tribuna por promover el odio, el desprecio y la discriminación en contra de personas LGTTBI, la cual se encuentra estancada”, señaló Indyra Mendoza.

Leyes de igualdad lejanas

“Lamentablemente en Honduras todavía no podemos hablar de matrimonio igualitario o del avance de otros derechos, como se está haciendo en otros países, porque aún ni siquiera se ha garantizado el derecho a la vida”, dijo Castillo.

Actualmente, la Constitución Política de Honduras prohíbe, de forma expresa, el matrimonio y las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, así como el reconocimiento de matrimonios entre personas del mismo sexo efectuado en el exterior.

En materia de identidad de género, Mendoza explicó que, en 2016, se trató de recurrir a una maniobra legal para la rectificación del nombre con base en identidad de género asumida. Se presentaron los medios de prueba con el acompañamiento de múltiples documentos para hacer el cambio. Sin embargo, las autoridades dicen que el expediente se perdió y en el periodo de un año no se logró establecer una comunicación directa con la encargada de conocer el expediente. Por lo tanto, este derecho sigue sin garantizarse.

Reformas urgentes

Teniendo en cuenta este panorama, ¿qué reformas harían falta para que en Honduras mejoren las condiciones de vida para las personas LGBTI? Según las respuestas de Castillo y Mendoza, serían las siguientes:

  1. Tipificación de crímenes de odio, para que se siente un compromiso claro con respecto al respeto a la vida de las personas LGBTI.
  2. Educación y sensibilización en cuanto a derechos humanos.
  3. Eliminar normas discriminatorias, como la prohibición constitucional de las uniones entre personas del mismo sexo.

Honduras es definitivamente uno de los países de América Latina en donde es más difícil ser una persona LGBTI. Castillo tiene la esperanza de que con las elecciones de este año se pueda movilizar a un sector de personas que voten en contra de candidatos discriminadores. Mientras eso sucede, la realidad del país sigue siendo compleja, y el principal derecho que se reclama es el derecho a la vida, a la integridad y al respeto.