Por: Octavio Covarrubias

Con la llegada de la Feria Internacional del Libro (FIL) 2016 a Guadalajara, la ciudad tiene oportunidad de conocer el arte y la cultura internacional como pocas veces puede hacerlo.

En su edición 30 la Feria tiene como invitada de honor a América Latina, por lo que en su oferta musical, teatral, audiovisual y literaria hace énfasis en lo que somos como región.

Labio de Liebre (venganza o perdón) que se presentó en el Teatro Experimental de Jalisco este 26 y 27 de noviembre, es parte del crisol que compone este año la agenda cultural del encuentro que más orgullo nos genera a los tapatíos.

La obra de Fabio Rubiano Orjuela cuenta la historia de un hombre que tiene que lidiar con su arresto domiciliario, su soledad y los muertos que carga a cuestas, que le reclaman los nombre para poder quedar en paz.

En poco menos de dos horas los actores, todos de primer nivel al igual que la producción, logran desarrollar la historia que en un principio parece un embrollo, pero que conforme avanza el tiempo uno empieza a entender la necesidad de recordar a nuestros muertos, sus nombres y sus luchas apagadas.

La puesta en escena realizada por el Teatro Petra y el Teatro Colón de Bogotá es un ejercicio para la memoria de todas aquellos “daños colaterales” de nuestras guerras no declaradas. Ejercicio que enfatizan los actores y que ha mas de algún espectador trajo recuerdos del país cafetalero y del propio.

Si bien la obra en ningún momento hace énfasis a un país en específico. La trama y sus personajes si recuerdan mucho a lo que todos los días se vive en México y en muchos países de América Latina. Desplazados, mujeres violadas, niños asesinados, familias completas desaparecidas, medios de comunicación comprados y un gobierno indiferente e inepto.

Así de fuerte, dinámico y triste se vuelve en ratos la presentación, que es capaz de llevar al espectador por todos los sentimientos, pero que tiene especial cuidado con el dolor, porque cuando se está al borde de las lágrimas rompen con un chiste bien ejecutado, para terminar de abrupto con la tensión.

Pero Labio de liebre también propició un espacio de reflexión en el que algunos de sus espectadores, que relacionaron el esfuerzo teatral con Colombia, cuestionaron el NO al plebiscito por la paz en aquel país.

Una conclusión fácil, cuando se está lejos y se entiende poco del verdadero conflicto que por décadas se ha llevado a su gente, en un país que nos guste o no se parece mucho al nuestro.

Aunque Colombia a diferencia de México tiene algo que quizá no sabe, el país sudamericano ya comenzó a elaborar procesos sociales y políticos para castigar a los culpables y para buscar a sus desaparecidos, para librar su dolor, para de alguna forma perdonar.

A nosotros aquí en México, nos falta mucho. Si bien cada vez hacemos más visible los niveles de violencia que hemos permitido entre nosotros, no terminamos por entender el conflicto social y político en el que estamos inmersos.

Esta es tan solo una reflexión dentro del Festival Latinoamericano de las Artes de la FIL al que todavía le faltan seis días para concluir el próximo 04 de diciembre, con más reflexiones para conocernos, leernos, escucharnos, observarnos y entendernos más como región, más como iguales.