Es inevitable que el debate sobre ética periodística comience con las palabras “guerra mediática” e “internet”. En la sociedad de la hiper comunicación, los retos periodísticos se complejizan, por eso en el Foro Centroamericano de Periodismo (ForoCAP) se abrió un panel de discusión sobre las fronteras de la ética periodística. La mesa estuvo a cargo de Jaime Abello, director general de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Ricardo Vaquerano, jefe de redacción del periódico digital El Faro y María Teresa Ronderos, miembro de la junta directiva de la FNPI.

El espacio fue aprovechado para presentar el libro “El zumbido y el moscardón” del periodista experto en ética y director del consultorio ético de la FNPI, Javier Darío Restrepo. El título hace alusión a la frase: La ética y la técnica son inseparables al periodista como el zumbido al moscardón. Si la ética no es una discusión permanente en las redacciones, algo malo está pasando.

“Estamos viviendo una batalla en la búsqueda de la verdad en medio de un concierto de voces que en muchos casos están desinformadas, y en otros responden a intereses muy fuertes”, dijo María Teresa Ronderos.

Ronderos se refirió a los ejércitos de troles o perfiles falsos en redes sociales que generan un opinión sesgada de la realidad y que responden a intereses, más que todo, políticos.

“También es muy fácil robarse la información de otros, la tentación para muchos periodistas que deben producir mucho, es hacer esto y conlleva dilemas éticos monumentales. Por eso la ética debe practicarse permanentemente”, explicó.

La ética puede minimizar riesgos

Entre más riguroso sea el trabajo periodístico, más herramientas use para buscar la verdad, el riesgo que se corre es menor. La ética puede salvar la vida de los periodistas que se enfrentan cada día a escenarios de violencias y guerras.

El director de la FNPI, Jaime Abello se refirió a la ética y el ejercicio de la libertad de expresión. Discusiones acaloradas se dan en las redacciones con estos dos elementos. María Teresa agregó que esto se agrava con la gran cantidad de periodistas freelance que están solos, que no tienen respaldo de los medios. En muchos casos por irresponsabilidad.

“Ha surgido una alianza que se llama ACOS, grandes medios impresos del mundo han firmado esta especie de acuerdo mundial para la protección de los periodistas porque están conscientes que hay que firmar un canon ético. Por ejemplo pagar a los freelances a tiempo. Muchos son jóvenes y se ponen en riesgo. Lo segundo es que no se puede mandar a nadie en riesgo sin formación en seguridad, esto ha pasado. Los freelances tienen que tener ciertos requerimientos de seguridad, porque si no se pone en riesgo que los freelances sean asesinados”, dijo Ronderos.

Opinar o no, un dilema ético

El jefe de redacción de El Faro, Ricardo Vaquerano aseguró que en su redacción, la ética es siempre tema de discusión en el que cuesta llegar a consensos y cuyos conflictos siguen sin resolverse. Uno de ellos: el derecho del periodista de expresarse libremente en sus espacios personales, como redes sociales, blogs, etc.

“Antes la relación entre el periodista y sus fuentes era algo privado, que se ventilaba por teléfono. Ahora es algo público que se ventila por redes sociales e internet y hay políticos que son hábiles en el manejo de sus cuentas que pueden con facilidad provocarte que tienen un ejército de troles a su servicio. Los periodistas nos dejamos provocar y contestamos efusivamente. Este es uno de los puntos que nos tiene en el Faro tratando de ofrecer una especie de guía o camino para nuestros periodistas. Hemos llegado a puntos de consenso, no está resuelto todavía pero nos topamos con esta frontera. El derecho de los periodistas como personas a ejercer la libertad de expresión y pensamiento. El medio podría alegar que tiene derecho a una imagen pero el periodista es libre de construir su propia imagen, esa es una frontera”, arguyó Vaquerano.

Ante esto, Jaime Abello lanzó una duda: ¿se solucionará esto reduciendo la opinión de periodistas en los medios de comunicación? ¿Será necesario que los periodistas se dediquen estrictamente solamente a contar los hechos, no a opinar sobre ellos?

María Teresa dio ejemplos de cómo esto también ayuda, de cómo medios de comunicación sin editoriales o columnas de opinión también son un oasis en medio de una sociedad que por todos lados ahora tiene más acceso a publicar su opinión, sustentada o no. Existen medios como CNN, New York Times y Washington Post que son muy estrictos con lo que sus periodistas publican en redes sociales. ¿Pero acaso esto violenta su libertad de expresión?

El periodista de El Faro, Ricardo Vaquerano, cree que el periodista antes es un ciudadano, y que personalmente puede comportarse como quiera en sus redes sociales, pero siempre debe tomar en cuenta que el medio donde trabaja, es casi como el apellido al cual responde. Esto sigue siendo un debate en El Faro tras algunos eventos como cuando uno de sus periodistas publicó en Facebook un comentario ofensivo contra una columnista del mismo periódico, en algo que además iba en contra de la línea editorial del medio.

Abello insistió al final que los periodistas deben opinar siempre y cuando se fundamenten muy bien y no opinen lo primero que se les viene a la mente, algo que se ha convertido en manía en las redes sociales.

“Ahora todo el mundo opina, unos con argumentos, espontáneamente, fóbicamente. Toda la opinión está allí, hasta la más absurda. Lo que nos falta es la magistratura de los hechos. Es saber que lo que digan los periodistas es profundizar los hechos, explicarlo y contextualizarlo”, explicó.

Los Panama Papers y el dilema ético de publicar todo

El tema de los Panama Papers, la mayor filtración de documentos en los últimos tiempos, fue puesta en debate por Jordy Meléndez, director de Distintas Latitudes cuando preguntó: ¿qué aprendizajes se descubren a partir de la declaración de Juanita León directora del periódico digital La Silla Vacía, en donde reconoce que ella aparece en los Panama Papers con una empresa offshore y se hace a un lado de las investigaciones que su medio hará sobre el tema?

Los panelistas insistieron en que a Juanita León se le debe admirar la transparencia con la que manejó el tema y abre el debate de qué publicar y qué profundizar de los Panama Papers.

Esta filtración puso al desnudo a la clase empresarial y política que mueve millones de dólares en el mundo para evadir impuestos y hasta lavar dinero, sin embargo, no todas las empresas offshore son usadas para esto.

Entre el público estaba Emilia Díaz Struck, periodista del consorcio ICIJ que lideró la investigación de los Panama Papers quien trabajó este tema con un colectivo de periodistas de diversos medios en Venezuela. Emilia imparte el taller sobre cómo seguir la pista del lavado de activos en este ForoCAP.

Díaz abundó sobre la necesidad de la profundización en las historias, no solo la mención de nombres. Hay que ser conscientes que no toda la información es de interés público y en las redacciones se debe discutir eso.

“Hay una matriz muy legítima de desconfianza y rechazo a la evasión fiscal y al uso de sociedades en otros países, hay que reconocer que no todas estas sociedades son ilegales pero hay quienes están explotando a su conveniencia todo lo dubitativo y nebuloso de esto. Solo aparecer en la lista de los Panama, es una condena, eso es injusto. Se requiere mirar primero si hay un caso de evasión fiscal. Hay que entrarle más a fondo”, reaccionó Abello.

Por su parte, Vaquerano explicó que El Faro, en un editorial, deja claro que las investigaciones que desarrollarán alrededor de los Panamas Papers se enfocarán en historias que tengan un impacto en la sociedad. Solo lo que tenga interés periodístico.

La ética debe pensarse y repensarse diariamente, es un tema que no se agota.