En Honduras, como en el resto de Centroamérica, la situación de violencia es estructural: ubicada en una de las regiones con mayor número de muertes violentas en el mundo, índices de pobreza extrema, una justicia débil y descompuesta, profunda desigualdad e inequidad social, y una población con un fuerte sentimiento de frustración y dolor. En este contexto, la organización social Mujeres en las Artes promueve el trabajo artístico que representa a las mujeres y la gente hondureña, su identidad, y el derecho a la cultura.

  • Nombre: Mujeres en las Artes (MUA)
  • País: Honduras
  • @muahn
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  • Una frase: “Impulsar la presentación en espacios públicos de propuestas artísticas desarrolladas por grupos independientes y emergentes, muy probablemente no se hace desde las tres primeras décadas del siglo pasado en Honduras”.
  • Se define como: Organización cultural independiente que promueve el arte y la cultura, así como a las mujeres artistas de Centroamérica.

En la década del 90′, el entorno social de Honduras fue el de un “estado endémico de ceguera colectiva”, explicaron a Distintas Latitudes las integrantes de MUA, América Mejía Rodríguez y Josefina Dobinger. Para ellas, en esa época el país estaba subsumido en una aguda tendencia a la homogenización de la sociedad con un casi inexistente sentido de identidad”. Fue en 1995, un período convulso de Honduras por el desequilibrio político, económico, social y cultural existente, que nace MUA.

Ya son 21 años de trabajo “en un país sin condiciones para organizaciones culturales que se crean de la iniciativa ciudadana”. Cuatro mujeres lo fundaron, dos con formación como historiadoras, y las otras dos, en danza y música. Su principal objetivo fue el de crear espacios donde mostrar la producción de mujeres artistas hondureñas, mujeres que tenían un aporte determinante para la cultura del país, pero que habían sido invisibilizadas porque no existía un registro historiográfico de su trabajo. Así comenzaron a documentar las obras artísticas de las hondureñas del pasado.

A su vez, MUA reivindica las prácticas artísticas realizadas por mujeres como resultado de un largo proceso de formación profesional. Reivindican el arte como profesión, en contra de relacionarla exclusivamente como actividad de ocio. Además de sus cuatro fundadoras que se dedican a la gestión artística cultural, MUA tiene una red de voluntariado de planta con 20 jóvenes que apoyan la ejecución de las actividades programadas. Y una junta directiva de 12 mujeres con una larga trayectoria de intervención en acciones culturales. Ellas se dedican a generar alianzas y modelos de gestión a partir de metodologías educativas-creativas. Un recurso para el establecimiento de redes entre organizaciones civiles, gobierno local, centros educativos, cooperación internacional y comunidad local.

MUA ha realizado un sinfín de acciones de intervención educativa y cultural: encuentros, talleres, exposiciones de artistas, presentaciones de obras de teatro y danza, conversatorios. Pero lo que más destacan las entrevistadas, es el “espacio de afectos entre mujeres” que es la organización, “una red de voluntades y compromisos personales que vivencian y experimentan resistencias creativas contra la exclusión social”.

Capacitaciones para artistas; intercambios artísticos; apoyo a producciones de grupos artísticos facilitando espacios y asesoría técnica, sobre todo a los jóvenes; divulgación de actividades; y elaboración de materiales de comunicación, son algunas de las iniciativas de MUA. También está la creación de la Sala Mujeres del Arte Contemporáneo en 1997, donde se han organizado exhibiciones con trabajo de mujeres artistas, así como de grupos de jóvenes emergentes.

Han tenido apoyo de cooperación internacional como HIVOS de Holanda, AECIDA, ACDI, Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, y socio implementador para UNESCO. Su principal fuente de gestión de recursos es desarrollada por la gestión de estrategias de recaudación de fondos por el programa Educar a través del Arte y la venta de servicios artísticos.

Mejía Rodríguez y Dobinger denunicaron que recientemente el Estado hondureño eliminó la Secretaria de Cultura, Artes y Deportes, y que el Ministerio de Cultura suprimió las clases de arte del currículo escolar. Tampoco brinda apoyo a las organizaciones culturales independientes como el MUA, siendo estos actores lo que “han creado las agendas de cultura sin obtener algún reconocimiento por ello, provocando así, un vacío respecto a la trascendencia, comprensión y desarrollo de la cultura”.