Las últimas semanas en Argentina han sido monotemáticas. Los canales televisivos y los periódicos ocupan la pantalla y el papel con un solo tema: la Ruta del Dinero K. Cada vez hay más pruebas y declaraciones que aseguran que la corrupción campeaba en los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). De alguna forma, están involucrados desde el “valijero” que trasladaba el dinero, hasta los ex presidentes. Pero un sólo hombre acaparó la atención y buena parte del dinero: Lázaro Báez. Aquí la historia.


Pocas visitas y máxima custodia, así identifican los medios argentinos la situación de Báez en el penal de Ezeiza, ubicado en la provincia de Buenos Aires. Se trata de una de las cárceles más modernas y de alta seguridad del país y ahí fue a parar el rey de la obra pública, desde comienzos de abril de 2016. Con cámaras que lo observan 24 horas al día, Báez es el preso más custodiado de Argentina, con personal dedicado a informar sus movimientos y salud a diario.

La bomba mediática explotó en abril de 2013, cuando el periodista Jorge Lanata -anti kirchnerista- hizo lo suyo en su programa televisivo Periodismo Para Todos. Lanzó en pantalla lo que había retratado el periodista Luis Majul en su libro El Dueño en 2009: el entramado de corrupción y lavado de dinero que se desarrollaba en el seno de los gobiernos kirchneristas. Lo que muchos sabían y repetían en voz baja, comenzó a tomar notoriedad en las pantallas argentinas. De la televisión al juzgado, sólo un paso.

Uno de los entrevistados de Lanata, el financista Leonardo Fariña, más conocido como “el valijero”, era el responsable de la logística del traslado de los 55 millones de euros que se presume sacó el empresario Lázaro Báez y envió a sus cuentas en el extranjero, tal como lo descubrió Lanata. Río Gallegos (capital de la provincia de Santa Cruz, al sur de Argentina), ciudad originaria de Néstor Kirchner (fallecido en 2010) y sede de negocios de Báez, era el punto de partida del dinero, que luego pasaba por Buenos Aires o Montevideo (Uruguay), y terminaba en alguna cuenta bancaria en Suiza de empresas radicadas en paraísos fiscales.    

Fariña soltó todo: desde cómo funcionaba la organización ilícita, hasta el rol del ex presidente: “Vos no tenés idea de la estructura que había armado Néstor. Yo te puedo asegurar que el tipo manejaba todo”, habría dicho. A raíz de la investigación de Lanata, el juez Sebastián Casanello inició una investigación judicial. La denuncia contra Lázaro Báez es por lavado de dinero, asociación ilícita y encubrimiento, por lo que está detenido desde el cinco de abril  de 2016 en Buenos Aires, tras una orden de captura del juez.

También estuvo detenido Fariña, pieza clave en la investigación por su declaración de 12 horas ante el juez, en la que vinculó en las operaciones de lavado de dinero a Báez; su hijo mayor, Martín Báez; el contador de Báez, Daniel Pérez Gadín; a los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández (imputada por la justicia); entre otros. Así definió Fariña en su declaración a la popular Ruta del Dinero K: “un plan sistemático cuyo objetivo fue el vaciamiento de las arcas públicas mediante la obra pública” implementado por Kirchner y operado por Báez.

De cadete a dueño de cientos de empresas y propiedades

Río Gallegos (97.742 habitantes) no es el fin del mundo, pero casi. Capital de la provincia de Santa Cruz, se ubica a 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires, y a 360 kilómetros al norte de Ushuaia (capital de Tierra del Fuego, conocida por la “ciudad más austral del mundo”). En invierno, la temperatura ronda los 15 grados bajo cero y el sol calienta entre cuatro y tres horas por día.

Allí llegó un adolescente Lázaro Antonio Báez (1 de febrero de 1956), luego de emigrar a los seis años de la provincia de Corrientes (norte de Argentina) de la mano de su padre policía en la década de 1960. Llegaron con poco más de lo puesto. Su primer trabajo: con 18 años entró de cadete en el Banco Nación. Su segundo trabajo: cajero del Banco Santa Cruz. En 1984 se casó con Norma Beatriz Calismonte (una preceptora que trabajaba en la escuela pública), y compró a crédito su primera y humilde casa en un barrio social de Río Gallegos. Con Calismonte formó una familia de tres hijos: Luciana, Martín y Leandro.   

Para esa época, nada indicaba la carrera meteórica que tendría Báez en el mundo de los negocios, hasta que conoció a Kirchner en un partido de fútbol en la década de 1990. El ex presidente primero fue intendente de Río Gallegos (1987-1991), luego gobernador de Santa Cruz (1991-2003). Báez captó su atención con un gesto que los uniría a fuego en la amistad, los negocios y la política: le entregó una lista con la información comercial y financiera de las cuentas de los clientes más poderosos del Banco de Santa Cruz, según relató Majul en El Dueño. En 1991, Báez asumió como adscripto a la gerencia del banco. Se necesitaban el uno al otro.

En 1995, los Báez dejaron la casa de barrio por una cerca del cementerio, luego pasaron a una en el centro de la ciudad, más tarde a la chacra propia apartada de la zona urbana. A esa altura, cualquier habitante de Río Gallegos sabía que los ingresos de Báez no provenían solo de su trabajo en el banco. Para las fuentes de Majul, se volvió un comprador compulsivo. 

En el programa de televisión de Lanata en el 2013 quedó muy claro, a través de su puesto privilegiado de gerente general en el banco accedió a la interna de Gotti S.A., la única empresa constructora de la provincia de Santa Cruz en el momento. Báez la desarmó y se quedó con la maquinaria. Así construyó en el 2003 Austral Construcciones S.A., un negocio más que rentable. El mismo año en que Kirchner asumió como presidente de la nación, y la nueva empresa no paró de ganar millonarias licitaciones de obra pública. “Santa Cruz comenzó a ser la meca de la obra pública. Diez años después, no obstante, se reveló prácticamente como un lugar donde no existe nada: ni obras ni plata”, escribió Ruben Lasagno en la Revista Gente.   

Una familia poderosa

“Amigo íntimo”, “socio”, “testaferro”, “operador”, “empresario K”, son numerosos los adjetivos que vinculan a Lázaro Báez con el ex presidente Kirchner y su administración. A partir de la fundación de Austral Construcciones, que significó el comienzo del crecimiento exponencial de su patrimonio y enriquecimiento, Báez “compró todo lo que tuvo ganas”, dijeron allegados del empresario en el programa de Lanata. 

En más de una década de gobiernos kirchneristas, a Austral Construcciones se le adjudicó obras como pavimentación de calles, construcción de hospitales, cloacas, escuelas, entre otras. Pero su fuerte fueron las obras viales: cientos de cuadras, rutas, avenidas, rotondas, empalmes y circunvalaciones. Casi 60 obras a un valor promedio de 146 millones de pesos argentinos por contrato, publicó La Nación. No sólo ganó casi todas las obras públicas de la provincia, si no que, como no podía ser de otra manera, construyó el Mausoleo donde se encuentran los restos del fallecido Kirchner.   

El emporio de empresas del grupo Báez va más allá del rubro de la construcción. También son propietarios de las empresas petroleras EPSUR S.A. y Misahar S.A. (adjudicataria de siete áreas petroleras en la provincia); del multimedio Magna (integrado por Prensa Libre SRL, Magna FM y la Consultora Magna); de la Hostería Las Dunas; del hotel Alto Calafate; de una empresa de taxis áereos con cuatro aviones; entre otras. A raíz de la mediatización del caso Báez, trascendieron en los medios nacionales las decenas de propiedades y firmas que poseen y gerencian sus tres hijos (de Martín trascendió un video en el que se ve como cuenta fajos de  euros y dólares clandestinos en una financiera) en rubros como la venta y compra de autos importados, productoras de televisión, negocios inmobiliarios, club de fútbol, y reparación de cubiertas.    

A partir del 2006, se dedicó también a la compra de estancias. En los primeros seis meses compró 12, y en la última década llegó a tener 25 estancias en su poder. Así logró apoderarse de cientos de propiedades: casas, departamentos, terrenos, campos, chacras, oficinas. Además de una importante flota de autos de alta gama, valuada en cinco millones de pesos argentinos. Báez es dueño de buena parte de la provincia de Santa Cruz, y seguramente uno de sus mayores empleadores: para el total de sus empresas llegó a tener entre 3.000 y 4.000 empleados. 

En el mes de abril, la justicia argentina allanó más de 150 inmuebles registrados a nombre de Báez y sus allegados, muchos de ellos con  sistemas de vigilancia de alta tecnología y custodios las 24 horas del día. En particular, la chacra  privada de Báez, ubicada a 15 minutos del centro de Río Gallegos, es el centro de atención por las especulaciones de que la propiedad de 300 metros cuenta con una bóveda para guardar el dinero que no salía al extranjero. Entre otros, la investigación judicial está esclareciendo los supuestos obvios del caso: mediante la compra de bienes inmuebles Báez transformaba el dinero en legal; y el origen del dinero provenía de “sobreprecios en la obra pública”. Casual.