Luiz Inácio Lula da Silva se seca las lágrimas. Dice estar abatido y humillado. Todo Brasil lo escucha. Miles salieron incluso a la calle, a demostrar su apoyo con el ex presidente (2003-2010). En la mañana del viernes la policía federal entró en su casa a la fuerza, la allanaron, y se lo llevaron. Lula declaró durante tres horas, y la policía allanó otras propiedades a su nombre. Luego, dio una conferencia de prensa en la sede de su partido, el Partido de los Trabajadores (PT).

Cada día se le agrega un escándalo de corrupción nuevo a la crisis política de Brasil. El partido del oficialismo (PT), denunció una “escalada golpista” contra el gobierno de Dilma Rousseff. En su caso, Lula es acusado de ser uno de los principales beneficiarios de la corrupción de Petrobrás. Un sistema de desvío de dinero de la firma que entre 2004 y 2012, supuestamente salieron unos 2.600 millones de dólares para favorecer empresas corruptas.

Por primera vez, Lula recibe una acusación formal de corrupción en su contra. El ícono de la democracia brasileña, que sacó a millones de la pobreza y encabezó el auge económico del país, enfrenta uno de los momentos más duros de su carrera política, y del PT.

La periodista Raquel Seco desarrolla el tema en El País:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/04/actualidad/1457085729_531863.html