Por Tania Chacón desde Ciudad de México

Cuando Michele Catanzaro era niño quería ser periodista. Durante sus primeros años de adolescencia, le comentaba constantemente a un amigo su deseo de dedicarse al oficio de la información. Este amigo se lo contó a los padres de Michele, quienes le preguntaron a su hijo: “¿De verdad quieres ser periodista?”.

Hoy, Michele ha sido nombrado el Periodista de Ciencia Europeo del Año 2016. Pero tiempo después de la pregunta de sus padres, convertirse en periodista fue un asunto que dejó de lado: Se licenció en Física.

Pero lo que no dejó de lado fueron sus ganas de escribir y dedicarse a la divulgación; quería ser investigador en su campo. Armó un plan para conseguirlo: irse a España para hacer el doctorado en Física, hacer el post doctorado y volver como un investigador a Italia, su país natal. Pero lo único que salió conforme a lo previsto fue el posgrado que cursó en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Ocurrió que la puerta estuvo siempre abierta al periodismo. Paralelo a su doctorado participó en cursos, comenzó a colaborar con pequeños medios, en televisión, con un periódico y le surgieron oportunidades periodísticas en Italia. Decidió finalizar su carrera de divulgador y ser periodista de tiempo completo, pues le gustaba más y le salía mejor. Comenzó a publicar en medios británicos y estadounidenses, además de los españoles e italianos.

El pasado 2 de junio se llevó a cabo en la Ciudad de México el Primer Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico, el cual reunió a periodistas, investigadores, editores y divulgadores para debatir, crear redes, reflexionar y aprender entre colegas. Michele Catanzaro participó en una mesa sobre cómo impulsar el periodismo de ciencia en la agenda mediática y en la coyuntura global. También presentó y explicó cómo realizó el reportaje Hearing Voices, el cual le valió el premio al Periodista de Ciencia Europeo del Año.

Hearing Voices es un reportaje científico de investigación colaborativo y transfronterizo, realizado por tres periodistas europeos, quienes fueron coordinados por Michele. El proyecto muestra cómo la falta de rigor científico en los peritajes de voz utilizados en tribunales ha llevado a muchos inocentes a la cárcel. Se trata de la investigación periodística que más satisfacción le ha dejado a Michele, pues piensa que lograron una contribución importante después de indagar en profundidad.

Otra historia de la cual se siente orgulloso es sobre un hombre iraní que realizaba su doctorado en Física, trabajaba en Barcelona, y estuvo cinco años en prisión acusado de espionaje. Michele eligió por sí mismo cubrir esta historia, acompañó el proceso de principio a fin, publicó varias entregas, y considera que abrió una ventana importante sobre la libertad académica iraní.

Un tercer proyecto entre sus favoritos es un reportaje sobre la fuga de cerebros en España a causa de la crisis por la cual atraviesa el país. Recopiló testimonios de 400 científicos españoles en el extranjero para una primera entrega, publicada en 2013. La segunda parte se publicó en mayo de este año, con datos de la plataforma para investigadores ResearchGate, Michele y otros dos periodistas rastrearon los movimientos por el mundo de un millón de científicos.

Esta última historia tiene que ver con la tesis de doctorado de Michele, la cual ha aplicado a varios de sus proyectos periodísticos: redes complejas. Se trata de que en cualquier sistema formado por muchos elementos, esos elementos se conectan entre sí de manera ordenada y cercana, si se altera cualquiera de ellos, se compromete todo el sistema. Por ejemplo, en el internet, las cadenas alimenticias, o en la forma en la cual se propagan las enfermedades de transmisión sexual.

Michele disfrutó realizar estos tres proyectos porque le gusta trabajar temas propios, salidos de su propia agenda, de sus contactos, conversaciones y observaciones. Disfruta los temas con elementos de controversia, debates internos a la ciencia, temáticas que planteen preguntas y debates a la sociedad, historias potentes de cualquier persona a quien algún tema científico afecte de manera personal. Para él, lo importante es hacer algo relevante. Cuando escribe y reportea busca darle a la sociedad información que necesariamente debe tener a su disposición. Le gustaría ver publicado más periodismo científico que sea relevante, que ayude a los lectores a entender la realidad y a no dejarse engañar.

El Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico llevó a Michele a visitar México por primera vez y a conocer nuevos proyectos periodísticos de América Latina. “Algunos de los que se han presentado los conocía, pero también he descubierto cosas alucinantes, como Ojo Público. No lo conocía y me parece que es algo fantástico, los reportajes The Big Pharma Project, Las rutas del oro… me parecen unos trabajos excepcionales“, dijo el periodista en entrevista con Distintas Latitudes.

También le dejó un buen sabor de boca el nivel de debate del foro, el cual consideró a la altura de las discusiones en Reino Unido, Alemania o Estados Unidos. Piensa que los periodistas científicos mexicanos tienen muy claro su papel social.

Gracias a su experiencia, Michele ha aprendido que su papel como periodista no es ser un altavoz para los científicos, sino entender los componentes sociales, económicos, los impactos y aristas mucho más allá de la divulgación. Le gusta hacer una analogía entre periodistas científicos, deportivos y de cine: considera que muchos periodistas deportivos solo generan entusiasmo entorno al deporte con su trabajo, mientras los periodistas de cine toman distancia para explicar el contexto y componentes sociales detrás del cine, aunque les gusten las películas. “Para mí, los periodistas científicos a veces se parecen demasiado a los periodistas deportivos y deberían parecerse más a los periodistas de cine”.