Siendo el quechua o “Runa Simi” un idioma oficial en el Perú con más de cuatro millones de personas que lo hablan, y como una forma para paliar la deuda histórica que el Estado ha tenido con éste, personajes como el periodista y escritor Hugo Coya, presidente ejecutivo del Instituto de Radio y Televisión en Perú (IRTP), han lanzado iniciativas con las que se busca hacerles llegar a los peruanos información en su lengua materna, como lo es el quechua, y de esta forma preservarlas. Así, Coya dio la orden para emitir el 12 de diciembre de 2016 a las 5:30 de la mañana “Ñuqanchik”, el primer noticiero en quechua de la TV peruana.

A casi dos meses de aquella primera emisión y so pretexto de que el pasado 21 de febrero  se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna, Distintas Latitudes platicó con Hugo Coya  sobre el quechua y la televisión.

A dos meses del estreno del noticiero, ¿cuáles son los niveles de audiencia?

Una televisión pública no compite con la actividad privada sino ofrece contenidos alternativos o distintos a ésta. Entonces, cuando se lanza “Ñuqanchik”, se seleccionaron a los conductores con base en cuán representativos son del espíritu del público al cual yo me quiero dirigir. El primer requisito que se pidió era que los candidatos tuvieran como lengua materna el quechua. Lo cual limitaba la participación de las personas. Lo que quería era construir y relatar las noticias a partir de personas con la misma cosmovisión, con la misma idea en que se han criado. Ellos van a entender mejor las necesidades informativas y comunicacionales de las personas quechua hablantes que aquellos que no lo son. Los índices de audiencia lo demuestran. Tenemos audiencias poco usuales para ese horario. No te puedo decir una cifra en particular, pero la reacción ha sido grande.

¿Las diferentes variedades del quechua no son una traba para el desarrollo del programa?

Fue una traba desde el principio y tratamos de subsanarlo de una forma bastante “feliz” por llamarlo de alguna manera. Lo primero, existen en el Perú muchas variedades del quechua, pero hay cuatro ramas fundamentales. Una es la rama del Cusco-Collao que es una de las mayores que está en el sur del Perú. Otra es el Ayacucho-Chanka en el centro del país y que es también bastante extendida. Entre ellos dos acumulan, aproximadamente, entre el 85 y el 88 % de todos los que hablan quechua en el Perú. Existe el quechua de Ancash, y del norte que se habla en Ecuador y algunas partes de Colombia. Optamos por, evidentemente, dos conductores: uno que hablara Cusco-Collao y el otro Ayacucho-Chanka, aunque no todo el equipo de producción es quechua hablante y eso enriquece porque interactúan.

Es una “transición interesante”…

Claro, ahora ya lo hemos arreglado. Tuvimos que establecer algunos códigos. Algunas palabras han sido incorporadas del castellano porque no existen. Internet va a ser Internet en quechua. La hora es la hora en castellano y en quechua. El secreto del noticiero está en la forma en que los no quechuas hablantes saben que han cambiado de noticia. Eso ocurre cuando los conductores dan la hora. Porque, además, es un noticiero que se transmite en radio. Y la hora por el horario en que se transmite es muy importante para el público, porque se están levantando, bañando, deben ir a trabajar, tienen que hacer sus actividades.

Fuera de todo eso, hay otro problema. El quechua, originalmente, era un idioma oral. Se le impone un alfabeto escrito que no existía, para poderlo convertir en el segundo idioma oficial del Perú. Entonces, ¿qué es lo que ocurre? Si tú ves el noticiero, muchas veces no ves banners, no hay información escrita. No es un descuido. Es intencional por una razón muy simple: es un noticiero muy hablado, muy comentado.

Según Carol Ruíz, productora de “Ñuqanchik”, hay personas que han pedido subtitularlo al español porque se sienten “excluidos”. ¿Si lo hicieran, perdería el sentido por el cual fue creado?

Sí, hay una presión muy fuerte para hacerlo, pero este noticiero no es para que la gente que habla castellano aprenda quechua. No es nuestra labor. Este noticiero es para informar a las personas quechua hablantes.

¿En qué otros formatos van a seguir incentivando el uso de la lengua materna? ¿Seguirán los mismos criterios de Ñuqanchik?

Acabamos de terminar esta semana el casting para el noticiero en aymara (otro idioma de Perú). Ya tenemos a las personas seleccionadas. Y estamos iniciando los ensayos. Los mismos criterios en el sentido de que son aymara hablantes maternos y son comunicadores. Serán ellos los que van a construirlo. Ellos deben analizar las necesidades. Porque los que hablan aymara tienen algunos términos noticiosos que seguro son distintos a los del quechua, o tienen necesidades diferentes. Es parte de la riqueza de estas lenguas.  Hay que recordar donde están ubicados la mayor cantidad de aymara hablantes: Puno, Arequipa, Tacna, Moquegua (sur del país). En el caso del Runa Simi está mucho más esparcido. El mayor núcleo de quechua hablantes ni siquiera está fuera de Lima. Hay 800 mil ubicados en San Juan de Lurigancho, globalmente, es el conglomerado humano más importante que hay de quechua hablantes en el Perú. Eso genera diferentes formas de construir la noticia.

¿Hubo comentarios sobre cómo manejan el aymara en los medios de comunicación de Bolivia?

En Bolivia lo han hecho y lo hacen desde hace varios años. Yo no he pedido asesoría. Respeto mucho las diferencias bolivianas y también aplaudo porque ellos ya lo hicieron. Pero, la experiencia peruana es distinta. Comenzando porque nosotros venimos con un atraso. El Estado Plurinacional de Bolivia nos ha enseñado, más allá de la terminología de palabras o cliché, es el hecho de que ellos hayan construido medios de comunicación y formas para comunicarse con su población que no habla castellano de manera distinta a la nuestra.

Ya tenemos costa y sierra. ¿Cuál será la primera lengua amazónica que tendrá un noticiero?

Estamos evaluando porque a diferencia del quechua y del aymara que sí tienen carácter nacional por el grupo humano, las lenguas amazónicas están concentradas en determinados lugares. Entonces, estamos pensando en programas destinados a comunidades amazónicas. No solo noticieros. Estos son la punta de lanza o el inicio de una incursión mayor. Quizá los asháninkas, por ser el grupo más grande, serán los próximos. No quiero apresurarme.

Para finalizar, hay personas que consideran al quechua como una “lengua muerta”. ¿Qué les respondería?

Yo no soy un experto ni un quechua hablante, pero pienso que no es una lengua muerta ni siquiera amenazada cuando hay cuatro millones de personas que solo la hablan y seis millones más que dialogan en quechua y otro idioma. Lo que hemos hecho nosotros con este noticiero es primero demostrar que nos sentimos orgullosos del quechua, una lengua que ha aportado y seguirá aportando muchísimo en la formación de la ciudadanía y la nacionalidad peruana. El quechua está más vivo que nunca. El Estado tiene la obligación de darles a los ciudadanos de este país la libertad de ejercer su derecho a estar informados. Este noticiero forma parte de eso. Estamos dando esa posibilidad.


Texto y fotografía: Luis Cáceres Álvarez