Los periodistas cubanos sufrían una “crisis crónica de autoestima”, dice Elaine Díaz, fundadora de Periodismo de Barrio, un medio que reportea desde comunidades que pasan desapercibidas para los medios oficiales e internacionales en la isla.

“Mirábamos América Latina, los medios europeos, con un sentido de ‘nunca vamos a estar ahi’, ‘nunca vamos a poder’ porque no hay libertad de prensa”, añade. Y sin embargo el periodismo cubano llegó al Foro Centroamericano de Periodismo para levantar aplausos con su calidad y su visión innovadora que se aleja del activismo político y se enfoca exclusivamente en contar historias.

Díaz y Carlos Manuel Álvarez, fundador de El Estornudo, participaron en la mesa “Rompiendo el cascarón: el futuro del periodismo cubano”, moderada por Jon Lee Anderson.

Anderson abrió el conversatorio recordando la suerte de apertura emprendida en Cuba por el presidente Raúl Castro hace unos tres años, junto con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. En ese contexto los periodistas cubanos “han estado un poco a su aire, viendo cómo hacen para cumplir con sus propias inquietudes y anhelos, y por otro, viendo hasta dónde pueden llegar”, dijo el autor de “Che” Guevara: una vida revolucionaria.

Elaine Díaz es la primer periodista cubana becada por el Nieman Lab de la Universidad de Harvard, apenas en 2015. Viajó a Estados Unidos y, aunque admite que se preguntó si quedarse o no, decidió volver con la convicción de “mandar la señal de que regresar a Cuba no implica un suicidio profesional”.

Aportar soluciones viables y no mártires, e investigar de abajo hacia arriba son ideas que sirvieron de cimientos a Periodismo de Barrio, que surgió luego de las inundaciones del 29 de abril de 2014 en La Habana. “Nadie le iba a dar seguimiento a la vida de esa gente, encontramos historias de corrupción en gobiernos locales y decidimos contar esa historia”, dijo.

Según Carlos Manuel Álvarez, un estornudo es una reacción que no puedes evitar, una alergia a determinado contexto. No es casual que él dirija un medio digital cubano con ese nombre.

Álvarez nunca tuvo demasiadas pretensiones de fundar un medio, sino de publicar sus textos donde fuera. Para eso fue necesario irrumpir con un sonoro estornudo entre los medios oficiales cubanos y el activismo político, pues su único afán es el de hacer periodismo de calidad. En este nuevo medio caben por igual una crónica sobre migrantes cubanos en Panamá, que un texto acerca de un joven que vende juguetes sexuales obtenidos desde México, para costear sus gastos.

El periodismo cubano ofreció una importante lección en el Foro Centroamericano de Periodismo, sobre cómo vencer obstáculos a punta de calidad, imaginación y voluntad, que puede ser de utilidad para periodistas de toda América Latina.