Las mujeres son más de la mitad de la población mundial. Sin embargo, solo protagonizan el 24%  de las noticias a nivel mundial, y en países como México, ese porcentaje baja al 9%. Esto resulta aún más chocante al tener en cuenta que las mujeres son protagonistas de situaciones terribles de violencia, y siguen siendo invisibilizadas.

Así introdujo Elia Baltazar la mesa titula “¿Saben cubrir los medios los temas de género?”, en el marco del 5to Foro de Medios Digitales y Periodismo.

Sobre esta invizibilización, Catalina Ruiz-Navarro (Colombia), que codirige el espacio (e)stereotipas, señaló que esta diferencia también se hace evidente al comparar las fotos de hombres y de mujeres en los medios.

“Los hombres son personas, les muestran la cara, viene el nombre completo. La mujeres somos paisajes, somos cuerpos”, dijo Ruiz-Navarro.

Para ella, las diferencias también se dan en la forma en que pueden hacer sus trabajo las periodistas. A los periodistas hombres no les preguntan cómo hacen para estar con sus familias, a los hombre no les dicen que es peligroso hacer una cobertura. En cambio, ella señala a las periodistas mujeres las acosa la fuente, el jefe, los demás periodistas.

“Hablamos de periodismo con perspectiva de género, cuando todo el periodismo debería tener perspectiva de género”, puntualizó Ruiz-Navarro.

A pesar de ello, Tamara de Anda, conductora y bloguera (México), sabe que los temas de género son temas atractivos. Sin embargo, señala que esto es así porque hay polémica, porque los hombres se enojan, y le dicen “feminazi”.

Ella señala otra problemática que sufren las mujeres en su representación en los medios: la invisbilización a través del lenguaje: la prensa titual “porque no llevas a tu novia”, “lugares para impresionar a tu esposa”, suponiendo que escribe para una audiencia totalmente masculina, y suponiendo que toda esta audiencia es heterosexual.

Ante todo esto, ¿cómo hacer un periodismo diferente? Desde la experiencia de Plaza Pública en Guatemala, Carmen Quintela dice que lo que en su medio hacen es ver en general los temas de derechos humanos como transversales, y se trabajan con la misma rigurosidad que los temas políticos.

Claudia Ramos, editora general, de Animal Político (México), aporta que otra forma de hacerlos es partir del principio de que el periodismo no puede ser objetivo, y lo que se debe tener es sinceridad en la cobertura.

“Nuestra apuesta es revelar la verdad, hacer un periodismo honesto, que además milita en causas. Animal Político hace periodismo militante, no en política. Apoyamos causas, con perspectiva de derechos humanos. Nuestras investigaciones van alrededor de proteger los derechos que permiten la democracia, porque sin democracia no hay periodismo“, dijo Ramos.

Género y creatividad

El trabajo de Catalina Ruiz-Navarro y Estefanía Vela en (e)stereotipas, se caracteriza por la comedia y la burla hacia el machismo y el patriarcado. Ella dice que esta estrategia la aprendieron de Harry Potter.

“Los temas de género son muy dolorosos, porque nos están matando. Nos llevan matando toda la vida, solamente que ahora ha habido un cambio en que nos estamos dando cuenta. En Harry Potter, el Hechizo Ridiculus convierte tus peores miedos en algo de lo que puedes reírte. Eso nos permite burlarnos de los machos que normalmente nos dan tanto miedo”, explicó.

Sobre el tema de la creatividad en el cubrimiento de los temas de género, Tamara de Anda dijo que le falta imaginación a todo el periodismo en general.

“Mientras estamos redactando lo que nadie va a leer, los youtubers siguen haciendo sus chistes machistas, misóginos, homófobos. Hay que olvidarse de los géneros tradicionales. Un buen referente es la comedia que se está haciendo en los últimos años en Estados Unidos que aborda temas de género y derechos humanos de forma exitosa”, dijo de Anda, quien considera que mientras muchas personas progresistas están preocupadas con lo académico, la cultura popular está allí afuera, inculcando modelos en las mentes de una grande parte de la población.

No obstante, como señaló la moderadora, Elia Baltazar, no todo puede ser chistoso ni puede ser broma. ¿Cómo pueden los medios hacer que las personas se interesen por los temas dolorosos relacionados con las mujeres?

Para Carmen Quintela, ese ha sido un gran reto de Plaza Pública. Reconoce que por el tipo de periodismo de profundidad que realizan, cuesta que terminen de leer sus trabajos.

“Una vía es apartarnos del formato de sábana de texto, con visualización de datos, los videos, dejar esa estructura clásica de pirámide invertida, y pasar a otros espacios y posibilidades que da Internet”, explicó.

En este punto, Claudia Ramos señaló que les sucedió algo muy curioso en Animal Político. Cuando su director, Daniel Moreno, escribió un texto sobre la violencia de género, pensando en sus hijas, el texto se compartió como “pan caliente”, cuando esto nunca había sucedido con textos similares de mujeres periodistas.

Para Ruiz-Navarro esto es muy sintomático del sistema patriarcal. Cuando lo dice un hombre es “sensible” y “admirable”. Cuando lo dice una mujer, la amenazan con una violación “correctiva”. Por eso, considera que es importante que los hombres “presten sus cuerpos” a la causa feminista, para posicionar los mensajes.