Decir que el periodismo está en crisis es una afirmación ya rayada y hasta aburrida. Se viene usando desde que internet apareció en escena y ha sido motivo para innumerables ensayos, congresos y asociaciones, además de ser una de las principales razones por las que miles de reporteros han perdido su trabajo y por las que han acabado redacciones que en otros tiempos parecían indestructibles.

La llamada crisis ha desembocado en una serie de iniciativas que buscan promover la sostenibilidad, las buenas prácticas, la exploración de nuevas narrativas, darle vuelta a la convulsa situación política en algunos países y también en la creación de nuevas formas de hacer periodismo. Y aunque todavía el camino es largo y lleno de incertidumbre, uno de los fenómenos más interesantes de este nuevo escenario es el incremento de mujeres ejerciendo el oficio desde el emprendimiento y la innovación. Según el Global Media Monitoring Project –GMMP- (Proyecto de Monitoreo Global de Medios) 37% de las noticias publicadas en prensa, radio y televisión tradicional son hechas por mujeres, mientras que en internet la cifra aumenta al 42%.

En lo que respecta a Latinoamérica, desde 1995 hasta 2015 la participación de las mujeres en los medios ha aumentado de manera sustancial. Según el GMMP, hace veinte años solo el 16% de las personas trabajando en medios eran mujeres. El año pasado la representación femenina sumó el 29%. Este es un avance significativo pero no suficiente, sobre todo si tomamos en cuenta que ese porcentaje disminuye cuando se hace un sondeo en los cargos directivos de los medios.

En ese sentido, varias de las grandes iniciativas digitales que han surgido en el continente en los últimos diez años fueron fundadas, son dirigidas o son editadas por mujeres, como es el caso de Juanita León con La Silla Vacía y María Teresa Ronderos con Verdad Abierta en Colombia; Mónica González con CIPER en Chile; Laura Weffer y Luz Mely Reyes con Efecto Cocuyo en Venezuela; Milagro Salazar con Convoca y Nelly Luna y Fabiola Torres de Ojo Público en Perú; Marcela Turati, Daniela Pastrana y Elia Baltazar con Periodistas de a Pie en MéxicoIsabela Ponce con Gkillcity en Ecuador; Laura Zommer con Chequeado en Argentina; Alejandra Gutiérrez con Plaza Pública en Guatemala, Ginna Morelo en la Unidad de Datos de El Tiempo en Colombia, Hassel Fallas en la de Unidad de Inteligencia de Datos de La Nación en Costa Rica, Lilia Saúl en la Unidad de Datos en El Universal en México, o Mariana Santos, de Chicas Poderosas.

Para hablar sobre el tema consultamos con algunas de las voces femeninas más influyentes del periodismo latinoamericano, quienes nos contaron sobre los grandes retos que debemos enfrentar desde la perspectiva de género como son el uso de fuentes, la maternidad, el liderazgo, la asignación de temas es historias, las diferencias salariales y las oportunidades dentro de las empresas de medios.

  • Mónica Almeida (Ecuador) – Editora de El Universo

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 “Las mujeres líderes somos más conscientes de la forma como nos están viendo como figura pública, pero eso es más un tema de liderazgo de género”, afirma Mónica. Para ella, la visibilidad es uno de los grandes retos. “Somos el 50% de la población y todavía no somos ni la mitad de las que generan los hechos que hacen noticias. Las mujeres podemos hablar de otras cosas aparte de moda, sociales y farándula. Hay que tomar a estas mujeres que están haciendo política, que están hablando de temas sociales y darles voz, que sean escuchadas. Se necesita usar más fuentes mujeres, para bien o para mal”, afirma.

Además, piensa que la solidaridad no debería tratarse de dar preferencia o subirle el sueldo a una mujer solo por su género. En cambio, cree en el coaching y en la atención especial para marcar caminos exitosos, especialmente para las que se estrenan como madres, que en general se sienten perdidas y cansadas durante el primer año. “Hay que aprender a confiar en que uno es un buen profesional y puede salir adelante. Cuando ya eres mamá, ves la vida de otra manera y eso, al contrario de lo que muchos dicen, es una ventaja”.

Solo el 27% de los expertos a los que acuden los medios latinoamericanos para dar noticias son mujeres. (Global Media Monitoring Project, 2015)

  • María Teresa Ronderos (Colombia) – Directora del programa de periodismo independiente de Open Society Foundations

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María Teresa se considera una mujer feminista y ejerce este rol marcando la diferencia y convirtiéndose ella misma en un referente para otras mujeres que quieren hacer una carrera en el periodismo. Ella se planta sobre la premisa de que no somos iguales, y por tal motivo nos sirve reconocer las ventajas competitivas frente a los hombres, como la forma cómo abordamos a las fuentes o cómo la necesidad de crear anillos de seguridad nos ha llevado a formar redes de mujeres que se convierten en pilares de las buenas prácticas.

Para ella, el gremio periodístico actual está casi totalmente liderado por hombres, pero no siempre fue así. En Colombia, por ejemplo, durante la época en la que fue editora política de El tiempo, habían más medios tradicionales liderados por mujeres. Por eso cree que el tema no debería abarcarse desde la búsqueda de la igualdad género, sino de la igualdad de derechos. “En algunos momentos se hace necesario que tengamos más, como es el caso de la maternidad y la negociación salarial”, dice.

  • Laura Weffer (Venezuela) – Directora editorial y co-fundadora de Efecto Cocuyo

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Para Laura el tema de género nunca fue un obstáculo, pero si tiene claro que hay circunstancias que juegan en contra. Por ejemplo, ella dice que en temas políticos los hombres se pueden sentir más cómodos con otros hombres. Lo cual la lleva a pensar que la lucha es desde varios frentes, para aumentar el número de mujeres periodistas hay que hacer el mismo trabajo en las otras disciplinas.

En la redacción de Efecto Cocuyo, el 85% del personal son mujeres, pero no fue una decisión editorial. “Hay una sensibilidad importantísima que pueden desarrollar las mujeres, que no tiene que ver con ni con ser mujer, ni con la maternidad, sino con el sufrimiento del otro. No estoy negando esta sensibilidad en los hombres, sino que las mujeres tienden a ser más empáticas. Lo otro es la capacidad de emprendimiento a pesar de los obstáculos, eso es muy femenino. También lo tienen los hombres, pero las mujeres siempre resuelven con las pocas o muchas herramientas que puedan tener. El emprendimiento femenino es una respuesta a las empresas tradicionalmente dirigidas por hombres”, afirma.

Desde su experiencia como reportera y ahora como directora, el tema de la maternidad es un gran punto en la agenda. “El día que tú tienes un hijo, tienes todos los hijos del mundo. El drama de una madre que perdió a su hijo porque no consiguió medicamentos tiene otra dimensión totalmente distinta si eres madre”, dice.

Para ella las únicas acciones deliberadas válidas para mejorar las condiciones de las mujeres en el periodismo responden a cualquier esfuerzo de empoderamiento, ya sea dándoles las herramientas, cursos para protección o defensa personal, coaching y acompañamiento psicológico.

  • Juanita León (Colombia) – Directora y fundadora de La Silla Vacía

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Para Juanita hay seis puntos fundamentales que se deben tomar en cuenta para pensar el tema de género en el periodismo latinoamericano:

El Poder: es importante hablar de mujeres en el poder, y para eso, tenemos que estar listos para hablar bien, pero también para hablar mal. Criticar a otras mujeres es muy difícil de digerir para la opinión pública, pero es necesario.

La agenda: hay que combatir la idea de que las mujeres sólo hacemos historias rosas. Hay grandes ejemplos de reporteras mujeres que trabajan temas políticos, sociales y económicos. En Colombia están Marta Ruíz, María Jimena Duzán o Yolanda Ruíz, por decir algunas.

La voz: A quién le damos voz en las historias y cómo lo hacemos. Hay que acudir a más fuentes mujeres y preguntar con respeto. Por ejemplo, es común que a las mujeres les preguntemos: “qué sientes”, mientras que a los hombres se les pregunta “qué piensas”.

La validación: También hay una tendencia a hablar de la pareja o los hijos de la fuente mujer a la que se acude. Si se va a dar ese tipo de dato, el medio tiene la responsabilidad de hacerlo también con los hombres que usan como fuentes.

La maternidad: El ambiente laboral debe adecuarse a la maternidad de sus empleados. El rol de madre es distinto al de padre, y es algo que no debería cambiar las condiciones de una reportera. Por eso es la redacción quien debe adecuarse a esa condición y no al revés.

La negociación del salario: Desde su experiencia, las mujeres se apasionan más y tienen menos oportunidades. Entonces terminan teniendo más responsabilidades por menos incentivos. Esto se refleja especialmente a la hora de negociar salarios. Mientras las mujeres están dispuestas a trabajar sólo por la oportunidad de hacer un trabajo que les apasiona, los hombres negocian sobre una suma que les permita hacer sostenible el estilo de vida que quieren llevar.

Cuando las estructuras tambalean, el escenario conocido se hace obsoleto y nos vemos obligados a cambiar como única forma de supervivencia. Entonces la innovación, que se refiere a cualquier cambio que introduce una novedad en un contexto determinado, entra como requisito determinante para dar solución a los obstáculos que se presentan en el camino –llámense, en este caso, baja representatividad, los desafíos de la maternidad, la disparidad de sueldos y oportunidades, o cualquiera de los retos a los que se enfrentan las mujeres trabajando en el mundo del periodismo- .

La innovación busca respuestas en los lugares no explorados, en los espacios desatendidos, en las ecuaciones nunca resueltas, en todas aquellas posibilidades que pudieron ser pensadas como imposibles, pero que ante el nuevo escenario se hacen plausibles. Ese es el camino que hemos empezado a recorrer. La premisa para todas ha sido no olvidar que lo que prima es informar bien, prestar un servicio social eficiente, hacer buen periodismo, y que en este nuevo camino, nosotras tenemos la palabra.