Cuando tenía 19 años me enviaron a una cobertura al interior del país junto al chofer, fotógrafo y otro compañero periodista. Durante todo el camino el chofer hizo bromas sobre mi físico y los demás solo reían. Al llegar al hotel, ellos tres compartieron una habitación y yo otra. Varias veces recibí la llamada del chofer preguntando si no quería compañía. Esa noche no dormí, aterrada de que pudiera venir a forzar la puerta. Al volver, hice la denuncia a mis jefes, pero como no tenía pruebas (no había celulares) necesitaba que mis compañeros corroboren mi denuncia. Ellos dijeron que el chofer solo bromeaba. El chofer solo recibió una amonestación”.

El episodio sucedió hace más de 20 años, cuando Wendy Martón, -hoy una experimentada periodista paraguaya del área económica- comenzaba a trabajar en los medios.

Según una encuesta publicada a inicios de marzo por la Secretaría de Género del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), 72 por ciento de las mujeres periodistas se sintió acosada alguna vez en su lugar de trabajo. Con esta cifra las comunicadoras salieron a marchar el #8M, que este año, por primera vez fue multitudinaria en Asunción. Desde entonces, se abrió un espacio de debate y apoyo entre las comunicadoras en la red social Facebook y, fue allí donde comenzaron a hablar del acoso, ese tema que siempre cuentan los y las periodistas cuando le sucede a otras personas, pero que al interior del gremio no se trató nunca.

A través del espacio abierto en Facebook las periodistas contaron cómo todos los días, durante las coberturas, soportan desde miradas impúdicas, comentarios sobre su aspecto físico o su estado psicológico hasta roces supuestamente sin intencionalidad o malicia. Y de allí surgió la necesidad de hacer algo.

El mejor modo que encontraron fue dar su testimonio a través de una campaña denominada #DiadeLAperiodista, que consiste en compartir una postal con el siguiente mensaje: “Compañero: no me acoses… ¡Respetame!” y escribir un breve testimonio de un episodio de acoso que hayan sufrido. Lo que ayer comenzó como una acción puntual para instalar el debate, hoy se convirtió en una cadena de relatos tristes y brutales sobre como la violencia es normalizada entre los colegas, tanto hombres y mujeres.

Uno de esos testimonios que indignan, fue el de la periodista Antonella Brignardello:

Cuando empecé a trabajar en un diario empecé a sufrir acoso de uno de los jefes de cierta sección (…) El jefe en cuestión venía a molestarme cada tanto con tal atrevimiento, se me acercaba al oído para decirme cosas y hacer esos asquerosos ruidos como que estaba absorbiendo saliva. Después, con un dedo, me acariciaba el hombro, allí frente a todos, y yo shockeada no sabía que hacer”.

Claudia Merlos (24), periodista que también ha tenido que sortear situaciones desagradables, se centró en la falta de apoyo institucional y de mecanismos adecuados dentro de las empresas para denunciar este tipo de hecho.

El peor momento es cuando te das cuenta que no tenés dónde denunciar y si lo hacés, o si le reclamás directamente al tipo que te está acosando, (él) encuentra la forma de “vengarse” porque dijiste NO. Entorpece tu trabajo, inventa chismes y hasta llega a cuestionar tu trabajo ante los superiores”, apuntó.

La campaña, que se realiza a través de las redes sociales, es impulsada por la Secretaría de Género del SPP, coincide con una fecha importante. Este miércoles 26 de abril en Paraguay es celebrado el Día del Periodista. Este año por primera vez las mujeres presentan una campaña con un reclamo concreto que las afecta en trabajo diario.