Keiko no va,

Keiko devuelve la plata que tu papá se llevó,

Keiko, somos las hijas de las campesinas que no pudieron esterilizar

Keiko el pueblo tiene memoria.

Estas son las consignas de una marcha en Perú en la que miles de personas tomaron las calles para recordarle al país los crímenes del fujimorismo.

Miles se congregaron en la histórica Plaza San Martín de Lima – crédito: Colectivo No a Keiko

La elección presidencial en Perú entra a su recta final y el clima está que arde. En la primera semana de marzo, la encuestadora Datum dio a conocer que Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori -actualmente preso por crímenes de lesa humanidad-, encabezaba las encuestas con 37% de preferencia. Los fujimoristas celebraron. La posibilidad de ganar en una primera ronda estaba cerca. Uno a uno, sus adversarios caían o se estancaban en las encuestas. La noche del 11 de marzo los peruanos salieron a las calles.


Eran las 5 de la tarde, estudiantes, sindicatos, agrupaciones culturales, colectivos políticos, ciudadanos se agruparon en el histórico sitio de protestas en Lima, la Plaza San Martín. Algunos jóvenes treparon el monumento y a los pies los pies del libertador gritaban “Keiko no va”.

Las mujeres de los colectivos feministas se vistieron con polleras y – por un momento- se convirtieron en las 2 mil campesinas y nativas peruanas que fueron esterilizadas con engaños durante la década de los noventa, a causa de una política perversa de control natal impulsada y avalada por Fujimori.

Otro espacio aparte se dedicó a los desaparecidos y estudiantes muertos. Los universitarios cargaban pancartas con frases como “La cantuta no olvida”. En el gobierno de Alberto Fujimori, diez estudiantes de la Universidad Nacional Guzmán y Valle, fueron secuestrados, torturados y asesinados por el Grupo militar Colina, que recibía órdenes directas de Vladimiro Montesinos y el ex presidente. Los familiares buscaron por años a sus hijos, sobrinos y nietos sin respuestas. Cuando cayó el régimen, por una investigación periodística, se supo la verdad.

Los restos incinerados e irreconocibles fueron entregados en cajas de leche a sus familiares.

Todavía quedan más de 10 mil casos de desaparecidos- se presume que el Estado es tan responsable como los grupos terroristas. Los últimos tres gobiernos no han dado respuestas certeras a este tema. Los casos están paralizados en las cortes de justicia.

“Keiko, tu papá renunció por fax”, decía uno de los carteles. Porque cuando en el 2000, se supo todo lo que ocurría a espaldas de los peruanos, Alberto Fujimori huyó del país y se refugió en Japón desde donde renunció a la presidencia. Ya era su tercera reelección y se hablaba de fraude.

Feministas protestaron en las calles por mujeres esterilizadas – Crèdito: Verónica Ferrari

Ahora, 16 años después de la salida de Fujimori y su captura en Chile, su hija y ex primera dama durante su gobierno, es la favorita en las encuestas. Keiko Fujimori calificó de errores lo que ocurrió en el gobierno de su padre y promete democracia. Los colectivos sociales no le creen.

En una de las calles más concurridas de la capital, en paneles vacíos se proyectaron imágenes de la salita del Sistema Nacional de Inteligencia donde Vladimiro Montesinos, ex asesor presidencial de Fujimori, compraba las conciencias de periodistas, políticos, empresarios y todo aquel que aceptara cerrar los ojos ante la red de corrupción que habían armado.

El colectivo Ànima Lisa, quien realizó la intervención, proyectó también imágenes de los manifestantes que avanzaban hasta la oficina del Jurando Nacional de Elecciones. Por primera vez, era evidente que eran muchos los que reclamaban que no vuelva un régimen que le hizo tanto daño al país.

No es solo Lima. En Arequipa- ciudad al sur del Perú- otro grupo de colectivos salió a las calles a reclamar que se anule la candidatura de Keiko Fujimori. Un día antes, durante un mitin del partido naranja en Cusco, otros manifestantes tomaron la plaza interrumpiendo las presentaciones. En Ayacucho- otra ciudad peruana- Keiko fue recibida con huevos.

Proyección de videos contra la corrupción fujimorista- crédito: Colectivo Ánima Lisa

Pero el clima electoral sigue enrarecido. El Jurado Nacional de Elecciones ha retirado las candidaturas de Césas Acuña – Alianza por el Perú y Julio Guzmán- Todos por el Perú, quien se había afianzado en el segundo lugar de las encuestas y parecía el único capaz de frenar a Keiko Fujimori. Esto ha generado tal revuelo que los candidatos empiezan a cuestionar a las instituciones electorales y piden que se mida con la misma vara a todos los candidatos.

El 11 de marzo, día de la marcha, la policía cerró los accesos al Congreso de la República y la Plaza Principal y mandó 20 policías a caballo. La protesta al final no fue una protesta, sino un homenaje a los que manifestaron enfrentándose a la dura represión durante el 2000, cuando el régimen se tambaleaba y en la Plaza San Martin se lavaban banderas.

Esa noche miles le recordaron al país que la democracia es delicada, que se puede diluir. Los colectivos han prometido que esta es la primera marcha, se vienen otras, serán más los que griten “No a Keiko”.

El 5 de abril, por ejemplo, se cumplen 24 años del autogolpe de Fujimori, que terminó con la disolución del Congreso para tener uno nuevo a su favor. Lima volverá a desbordarse.

Los manifestantes se retiraron uno a uno de manera pacífica de la Plaza , cargando sus pancartas. Eran las 9 de la noche, cuando el tráfico en Lima se pone más duro y no cabe ni un alma en los buses. Los colores desaparecieron de la Plaza y nos quedó la fotografía de los miles, los que se niegan a olvidar.

Bonus: En una declaración para Diario Exitosa, el congresista fujimorista Héctor Becerril declaró que “los que marcharon son primos hermanos de los terroristas”.