Por Gloria Alvitres desde Perú

Si sobrevolamos el Perú en estos momentos nos encontraríamos con un país inundado y desconectado. Ríos fuera de cauce en la costa, sierra y selva, carreteras cortadas por lodo y piedras. Hoy mismo, en la Amazonía peruana, el Río Marañón, uno de los más caudalosos, ha arrasado con varias comunidades. Solo en la costa tres ciudades importantes han sido afectadas. Perú atraviesa momentos difíciles después que 11 regiones del país se vieran afectadas por las lluvias e inundaciones en los últimos días.

De los afectados en el interior del país se sabe poco en Lima, la capital. A grandes rasgos, se sabe que son 615 mil personas afectadas, que 99 mil ya no tienen casa, que 75 fallecieron y 213 están heridas, otros 20 están desaparecidos y que 15 mil viviendas están inhabitables. La mayoría están sin agua potable y sin comida desde hace días, semanas.

La esperanza entre tanta lluvia e incertidumbre la ha personificado una mujer. Evangelina, que vivía en Punta Hermosa cuando el huaico – deslizamiento de tierra- se llevó a sus animales de granja y su casa. Fue arrastrada por las aguas turbias cuando intentaba alcanzar a su esposo. Así como lo perdió todo, tuvo el valor para ponerse de pie entre escombros y llegar a la orilla del río para ser auxiliada. En el video difundido en redes sociales la vimos desmayar de la impresión cuando le dieron la mano para rescatarla.

El jueves 16 de marzo, Pedro Pablo Kuczynski, el presidente de Perú, afirmó en un mensaje a la nación que el país estaba pasando por una situación crítica, pero que no se declararía en Estado de emergencia porque el país puede recuperarse y solucionar estos problemas. Informó que se destinarían 250 millones de soles (77 millones de dólares) para apoyo a los damnificados y reconstrucciones. También anunció la construcción de una carretera que supliría a la Carretera Central, una de las vías más dañadas por los huaicos. Y activó una red de apoyo nacional impulsada por el Estado. El mismo día del mensaje presidencial los peruanos recibieron mensajes de texto enviados a nombre del presidente que hacía un llamado a la calma.

Las regiones del país más golpeadas han sido Piura, La Libertad y Lambayeque donde la ayuda no ha llegado por el complicado acceso y los desbordes continuos de los ríos. “Ministro, mi pueblo está inundando totalmente. No tenemos agua ni luz, todo ha colapsado. Necesitamos urgentemente 2 excavadoras, le pido ministro que me de 2 excavadoras y 5 volquetes para cortar el cauce que está desbordando a mi pueblo, solamente eso. Sería una ayuda inmensa para salvar a mi pueblo”, así irrumpía el alcalde de Huaymey una trasmisión en vivo de un medio para pedir ayuda.

Lima en crisis

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Limeños toman agua de una de las fuentes del centro histórico.

Un día Lima despertó sin agua potable. La capital peruana que alberga la tercera parte de la población del país había sido afectada por los huaicos de una forma que no se esperaba. Los ríos de la capital nunca habían sido tan bravos y se creía que en Lima no podía llover. Pero llovió y al menos 5 distritos quedaron afectados.

El fin de semana, las cisternas de agua habilitadas por la empresa estatal SEDAPAL recorrieron algunos puntos de Lima. Se hicieron colas que llegaban a cuatro cuadras para poder llenar un balde. En el centro de la capital, los vecinos no soportaron la incertidumbre ante la falta de agua y tomaron por asalto las piletas.

Pero en Lima lo que más preocupa es el riesgo de que las fuentes de agua potable se vean afectadas por un relave minero Tamboraque, cuyos pasivos llevan 50 años expuestos. La crecida del río ha generado esta alarma. Al respecto, la congresista Marissa Glave ha señalado que se trata de un riesgo eminente de contaminación con metales pesados.

En medio de la histeria por la falta de agua, el fin de semana otra noticia impresionó a los capitalinos. El Penal de Lurigancho, ubicado en uno de los distritos en emergencia, se incendió. Dos personas murieron, pero no porque el incendio fuera muy grande, sino por la falta de agua que dificultó el trabajo de los bomberos.

Las autoridades limeñas no han sabido explicar por qué solo ejecutó 3% de su presupuesto para prevención de desastres en los últimos años. El alcalde Luis Castañeda apareció “muy solidario” en el programa de espectáculos más sintonizado del país llevando ayuda y rodeado de niños. Esta aparición televisiva ocurrió luego que la aprobación del político se fuera por los suelos, paradojicamente, tras la caída de un puente ubicado a media hora del centro histórico. “La naturaleza superó a la ingeniería”, atinó a decir el alcalde.

Los voluntarios

La ayuda a los damnificados ha llegado de todos lados. En las ciudades han aparecido iniciativas ciudadanas particulares de apoyo. Hay quienes han formado grupos entre sus amigos, consiguieron una camioneta y se han enrumbado a las zonas afectadas. También hay iniciativas de empresas que han prestado maquinaria pesada. Una conocida envasadora de cerveza se comprometió producir menos cerveza y más agua embotellada para donarla.

Pero a la par, no faltan quienes aprovechan la coyuntura para hacer campaña política. En Twitter circuló la foto de una mantas donadas por el partido fujimorista con el logo de su agrupación. Unos tantos congresistas vieron la oportunidad perfecta para tomarse selfies para el Facebook. Otros partidos, políticos independientes, congresistas han hecho lo mismo. Un congresista, Hector Becerril, llevó una cisterna de agua a Chiclayo, con un cartel pegado donde decía su nombre.

Tan solidario como irreal puede ser el Perú, donde también hay los que dicen que los “desastres naturales” son un castigo de Dios por haberse aprobado en el país el nuevo currículo nacional, conocido entre grupos conservadores como “ideología de género”, donde se establece una guía de educación sexual para niños y niñas.

Como sea, la solidaridad es patente entre la ciudadanía de pie. En las agrupaciones de voluntarios los inscritos fueron tantos, que organizaciones como Un techo para mi país tuvieron que decir que ya no tenían cupo para más.

Países vecinos como Ecuador, Chile, Colombia, Bolivia han enviado ayuda. Desde México llegó un equipo de rescatistas. Venezuela ha ofrecido 8 toneladas de alimentos. Aunque PPK aseguró que la ayuda enviada por Venezuela para los damnificados de las recientes inundaciones será “obviamente bienvenida”, el premier Fernando Zavala dijo que “Vamos a evaluar la recepción de víveres en el Consejo de Ministros”.  Esto genera suspicacias sobre las tensiones entre ambos mandatarios.

Perú está sumido en agua, lodo y piedras. Pero la tranquilidad se empieza a recuperar con las muestras de solidaridad y los trabajos comunales por quitar desmonte. Del otro lado, los cuestionamientos políticos al gobierno y los alcaldes han empezado a llover.