En Lima se está viviendo un duelo entre la Feria Internacional del Libro –FIL, la oficial-, la que cada año reúne a miles de personas y la ANTI FIL -la feria alternativa e independiente. La segunda se ha atrevido a desafiar a la Cámara del Libro Peruana, con una propuesta ¿radical? que busca abrir los espacios culturales sin costo alguno para el público. Todo nació por el desagrado de los artistas frente al costo de la entrada a la Feria, que este año equivale a dos dólares.

Varios escritores se manifestaron frente a esta alza y la medida de cobrarles un monto mayor a las editoriales independientes por el stand en la Feria, calificando esta medida como una forma de elitizar la cultura y excluir.

Los representantes de la FIL afirmaron que el alza se traduciría en mejores condiciones de los servicios en la Feria. Sin embargo, la respuesta no ha calmado la ola de críticas de los usuarios en las redes sociales.

No nos gusta la FIL, hacemos otra

Franco Osorio, Piero Ramos y Efraín Altamirano – tres poetas limeños- se reunieron durante un mes para planificar la ANTI FIL. La conspiración inició en casa de Franco Osorio y fue creciendo, poco a poco empezaron a incluir más personas en la organización. Franco afirma que la cultura no debe ser sólo para quienes pueden pagarla y que por eso los artistas están creando opciones más inclusivas.

La ANTI FIL critica el lucro en la cultura, el precio alto de los libros, el poco espacio que se le da a las editoriales independientes y el poco acceso que tienen millones de peruanos a eventos culturales de calidad. El evento de protesta inició con cero presupuesto y se está autogestionando: todos los colectivos colaboran de manera voluntaria, explicó Efraín Altamirano para Distintas Latitudes. Su presupuesto total será 15 veces menor que la Feria del Libro, pues el espacio es prestado, y ofrecerá opciones para toda la familia, bajo el principio de gratuidad en la entrada y talleres, además de permitirse el trueque.

Siete poetas se tomaron las calles del centro de Lima

Siete poetas armaron un recital en las calles para invitar a la ANTI FIL. La policía limeña se paró frente a ellos, vigilante. Cinco minutos pueden hablar, cinco minutos pueden recitar en voz alta, luego se callan y se retiran, les dijeron.

Los poetas no se fueron, cargaron sus libros y caminaron dos cuadras más abajo y otra vez leyeron versos. ¿Hay mayor amenaza que la poesía?, preguntaban. Con este tipo de intervenciones y hasta el 17 de julio, Lima se llenará de intervenciones artísticas y de protestas creativas.

En esta oportunidad, un total de 10 colectivos artísticos y culturales participan en la organización de la ANTI FIL, entre libreros y fanzineros, que ofrecerán conciertos, conversatorios, talleres, cuentacuentos, performance y presentaciones de libros.

La ANTI FIL ha ganado espacio en los medios de comunicaciones limeños por su carácter rebelde, y a solo días de su lanzamiento oficial, ha causado tal revuelo que los medios locales se preguntan si realmente dará pelea. Ya lo veremos.