Han pasado poco más de 1000 días desde que Ollanta Humala, militar en retiro, asumió la presidencia del Perú. En este periodo sus decisiones han generado mayores dudas que certezas entre la población. Las encuestas son sólo una muestra: pasó de una aprobación del 43% de la población en junio del 2012  a sólo el 25% en junio del presente año.

La llamada ‘Gran Transformación’ – plan de gobierno prometido durante la campaña del 2011-  camina a paso lento (aunque se espera que también seguro) y aún tiene varias reformas pendientes. Ello sumado a las críticas de sus opositores por las constantes apariciones de su esposa, Nadine Heredia, en diversos eventos públicos. No han faltado quienes incluso la señalan como candidata para las próximas elecciones presidenciales pese a que la ley lo prohíbe. Pero en Perú, país carente de partidos políticos con arrastre nacional, no hay imposibles; o sino que lo diga un ex presidente de raíces japonesas que pasó de ser rector de una universidad pública a condenado a prisión por violaciones a derechos humanos ; aunque esa ya es otra historia.

Volviendo al desempeño de Ollanta Humala, es necesario darle una mirada a los diferentes sectores que han tenido modificaciones – o al menos se ha hecho el intento- en los casi tres años al mando del país. Cabe precisar que el orden de los puntos detallados a continuación, no refleja jerarquías entre uno y otro:

Políticas sociales. El cartel de ‘inclusión social’ parece que no ha ido de la mano con las rimbombantes noticias de crecimiento económico del país. Si bien se logró un aumento en el salario mínimo de 600 nuevos soles (unos US$215) a 750 nuevos soles (unos US$270), las críticas llegaron cuando el aumento también afectó – gracias a la promulgación de una ley para los funcionarios públicos – a los ministros del Estado. Y es que las cabezas de las distintas carteras del país vieron cómo su salario mensual pasaría de 15600  soles (US$5600) a 30000 (US$10700). Las protestas  no se hicieron esperar. Incluso hace unos días el sector de salud levantó una huelga tras casi un mes de reclamos. ¿El motivo? Mejoras en los salarios.

Sin embargo, no todo lo planteado y aprobado por el gobierno de Humala ha sido cuestionado. Por ejemplo, las subvenciones educativas prometidas y que esperan llegar a las 25 mil al final del 2016 van por buen camino con programas para jóvenes de escasos recursos económicos como Beca 18.

En la línea educativa, sector en el que el empresariado no ha dudado en apostar sus millones de dólares para generar cuantiosas ganancias, el presidente no ha dudado en dar su opinión, y como sucede en Chile, ha decidido declararle la guerra al lucro: “No se permitirá que se estafe a los jóvenes con la ilusión del título profesional”, agregó en el marco del debate por la reforma universitaria. Una reforma que aún debe considerar aportes para mejorar pero que busca nuevos caminos para un país con mucho por contar y que poco se sabe.

Para conocer otras cifras, a partir del último mensaje presidencial, invito a leer la siguiente infografía interactiva con los avances más importantes en diversos sectores del país, así como esta nube de palabras basada en el último mensaje de Humala.

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