Su promesa es clara: mostrar el gran panorama de la literatura joven del continente; calidad que habla por sí sola. Así nace el Proyecto Arraigo/Desarraigo, una iniciativa colaborativa a nivel América Latina que apuesta por unir la literatura, el periodismo y la tecnología.

El Proyecto, impulsado por Distintas Latitudes y Se hacen libros -estudio de servicios editoriales con presencia en México y España-, tiene por objetivo principal difundir la obra de autores latinoamericanos nacidos en la década de los 80, a partir de una plataforma digital de relatos breves y de libre descarga.

Para eso, se convocaron a 22 autores, que representan a 18 países. Cada uno aporta un cuento, pensado para la ocasión, que se irá publicando en la web del proyecto mes a mes.

El proyecto durará doce meses -inició en enero de 2017- y finalizará con la publicación de una antología en versión español e inglés en noviembre. Una de sus búsquedas es la de ir tras los temas que unen a una generación, de ahí se plantea como hilo conductor los arraigos y desarraigos. Los personales y los generacionales. Los geográficos y los sociales. De Canadá a Argentina, la paleta de temas, colores y tonalidades es bien variada. En Distintas Latitudes conversamos con la mexicana Elena Bazán, directora de Se Hacen Libros y coordinadora del Proyecto junto con Jordy Meléndez, para conocer más sobre esta iniciativa:

¿Por qué jóvenes de la década de los ochenta?

Primero, porque nos inspiramos en una maravillosa propuesta que hizo la FIL Guadalajara 2016, que fue llevar escritores latinoamericanos de esta década a la Feria para que presentaran su trabajo; allí tuvimos oportunidad de conocer a varios y crear una primera conexión con estos artistas. La segunda razón es que los coordinadores, y gran parte del equipo gestor que está en Proyecto Arraigo/Desarraigo, somos de esta década. Nos sentimos identificados con los autores y, a la vez, queremos resolver cuáles son los temas que unen a una generación.

¿Cuál consideran que es el aporte del proyecto?

Muchos. Hablo desde mi mundo, el editorial. Este es un proyecto planteado en lo digital desde su propia gestión. No se trata de migrar un producto impreso a una plataforma digital, como muchos otros proyectos o editoriales ya hacen, sino concebir en un formato digital la creación de una antología completa. Además, tomamos el factor regional como premisa, con lo que buscamos enfatizar la creación literaria americana y de proyectos editoriales independientes en nuestro lado del mundo.

Otro aspecto importante es que vivimos en un entorno laboral complejo, en el que la oportunidad de trabajos “formales” o de oficina, entiéndase “no freelance”, es cada vez más reducida. Estamos ante una generación (ochenteros de nuevo) que está buscando cómo crear por su cuenta. En lo editorial, tenemos a un equipo de editores, correctores, diseñadores, formadores y traductores (inglés, español y portugués); todos grandes profesionales que están destacando en sus áreas con proyectos independientes. En Proyecto Arraigo/Desarraigo también estamos generando nuestros proyectos propios y autogestionamos nuestro trabajo; para mí, se vale, y es una manera de generar más oportunidades.

¡Y la literatura! Leer ficción para entender la realidad. Es una de las tantas bellezas que la literatura nos aporta. Yo no he visitado la mayoría de los países de dónde vienen nuestros autores, pero al leerlos estoy conociendo un poco de ellos.

¿Qué les parece que une a estos jóvenes más allá de ser escritores y ochenteros?

El amor, la pasión, las ganas de ir más allá. Eso significa cruzar fronteras, y todos ellos lo han hecho físicamente o a través de sus obras.

¿Creen que (siendo joven) se puede vivir de ser escritor en Latinoamérica?

Desde mi experiencia como editora, he visto muchos casos de éxito. Pocos (aún) de jóvenes escritores que puedan vivir completamente de sus letras, pero en todos los casos sí se distingue que se pueden posicionar bien como escritores, y que con el paso de los años y su trabajo lo van a lograr. Ahora, hay que recordar que vivir de lo que nos gusta no se refiere únicamente a lo económico, en este sentido, todos los escritores que he conocido, de todas las edades, viven de ser escritores.

¿Todos los cuentos y sus autores se identifican de alguna manera con el arraigo-desarraigo? ¿De qué formas?

Cada uno decide cómo. Hasta ahora, de todos los relatos que hemos trabajado, el arraigo o desarraigo como la estancia o la salida de un espacio físico son lo común, pero cada uno le da su lectura a eso. Te sorprendería de cuántas formas, y tan diversas, se entiende un tema común.

¿Cuáles son los pasos a seguir en este proyecto?

Primero, lanzar cada mes entre tres y seis cuentos, publicar sus entrevistas, buscar prensa para difundir su trabajo, hasta llegar a noviembre, mes en el que lanzaremos en la web la antología completa. En diciembre culminaremos esta primera fase de Proyecto Arraigo/Desarraigo con la edición bilingüe de la antología, y entonces llegará la convocatoria de 2018 para la nueva edición del Proyecto. El próximo año haremos el mismo ejercicio, pero con otro género: la crónica. Nuestra meta es que esta iniciativa mantenga vivo el interés por nuestra literatura en América, nuestros escritores, nuestro periodismo cultural y la gran capacidad editorial que hay en este lado del mundo.