La discusión está planteada: ¿Pueden las feministas bailar reguetón? ¿Es el perreo un baile que cosifica a la mujer? ¿Y si a las mujeres les gusta? “El reguetón es solo un género musical, es el contenido de las letras lo que puede hacer o no de un perreo, un perreo feminista”. Así saldan una discusión más que actual las integrantes de Torta Golosa, un dúo referente del reguetón feminista latinoamericano, en entrevista con Distintas Latitudes.

No hay ninguna puesta en escena detrás de lo que hacen Osa y Sultana, las integrantes de Torta Golosa. Desde sus casas, en Santiago de Chile, miran directo a la cámara, se ríen, bailan, una computadora les da letra, y las bases bajadas de internet, el ritmo. Vibran con cada palabra, cada canción. “El feminismo disidente no me quita lo caliente”, explican en una de sus canciones, dejando claro lo que significa el feminismo para ellas: un activismo desde el goce.

Activistas, feministas, camionas, lesbianas luchando por el antirracismo, el anticolonialismo, el antiadultocentrismo: así se definen las Torta Golosa, y sus luchas, que defienden a través de sus canciones y de la pedagodía popular y feminista que hacen. Como con su canción Las mujeres abortamos, donde explican cómo hacer un aborto con misoprostol. Ellas dijeron: “No somos cantantes, pero cantamos; no somos escritoras, pero escribimos; no somos bailarinas pero bailamos; tenemos las puras ganas y la rabia”. De ahí el feminismo.

Además de la banda, trabajan de forma independiente: Osa es doctora y Sultana vende comida vegana. “Los horarios no nos toman, y mucho menos los jefes y las órdenes. Somos feministas de tiempo completo”, dijeron. Ambas son del interior de Chile. Torta Golosa surgió a través de mucho tiempo libre, más un “lesbiandrama”, más no tener trabajo, más risas, más charlas cotidianas. Al doble sentido de la palabra “Torta” (el de lesbiana y el de repostería), se le suma el “golosa”. Pueden ser empalagosas.

No queremos el género en nuestros cuerpos, menos en nuestra música

Si bien se identifican principalmente con el reguetón, también han pasado por el dancehall, el rap, y la cumbia. Para las Torta Golosa el reguetón es una cuestión política, “porque tiene un sentido de clase y de raza”. “Es un ritmo negro, originalmente de Centroamérica y el Caribe, que llega a Chile y lo escuchan ‘las clases bajas’. El reguetón es un ritmo ‘flaite’ [vulgar] en Chile, y hay un gran rechazo a estos ritmos por ser considerados machistas, pero eso es una condición que atraviesa prácticamente a todos los estilos musicales y pensamos que en ese ataque al reguetón es que se devela el clasismo y el racismo”, explicaron. Están en contra de que el reguetón “no es música de calidad” y de que “nos digan qué escuchar y cuál es la música buena, que, por supuesto tiene un origen europeo y/o anglo, y nunca la buena música es de Abya Yala [continente americano] o esta tierra”, remataron.

Poliamor, patriarcado, descolonizar, heterocuriosa, camionas, dedótrame, celos, te falta feminismo, mujer paisaje, lesbiandrama: son objetos de sus canciones. Con estos temas buscan principalmente incomodar y generar crítica. Pero a la vez, intentan que Torta Golosa sea para las lesbianas feministas un “espacio de seguridad”, donde se pueden “expresar artísticamente, y además pedagogizar”. “Que el activismo tenga una parte más juguetona, una parte que puede hacer disputable una pista de baile”, dijeron.

Cada vez son más las mujeres con un discurso feminista y antisistema que defienden su lugar en el escenario del hip hop, reguetón, cumbia y rap latinoamericanos. Algunas de ellas. ¡A perrear!

Torta Golosa, Chile:

Chocolate Remix, Argentina:

Krudas Cubensi, Cuba:

Rebeca Lane, Guatemala:

Caye Cayejera, Ecuador: