Hablar de Rock Nica es hablar de oposición, de rebeldía contra el sistema, de protesta. Desde inicio de los años noventa hasta la fecha, han sido numerosos los grupos que han mezclado las guitarras distorsionadas, las baterías galopantes, gritos, las mechas largas, y la contundencia de un género rebelde, con ese sentir y un mensaje insurrecto.

Este movimiento tuvo acogida en la juventud nicaragüense por varias razones: hubo radios que abrieron los espacios (Radio Pirata, Radio Universidad, Rock Fm), hubo programas televisivos como El Lado Obscuro que apoyaron la realización de videos musicales de los grupos y, ya dentro del siglo cibernauta, la creación de la página www.rocknica.com impulsó también la distribución libre de música, así como un espacio donde promocionarse.

Si bien es cierto que la escena del rock en Nicaragua ha sido predominantemente de tendencia al Metal, no sólo los metaleros han criticado a la sociedad o al gobierno desde la trinchera musical. Bandas como Perrozompopo (Rock Urbano), Grupo Armado (Hard-Progressive Rock), Carga Cerrada (Trash-Groove-Metal), la Baca Loca (Reggae-Country-Rock), C.P.U (Heavy Metal) y Agor (Groove-Metal), han usado su música y su legado para protestar, para oponerse.

Alejandro Mejía: la cara del rock y la protesta

Uno de los máximos exponentes de todo este ámbito es, sin lugar a dudas, Alejandro Mejía. Hijo de Luis Enrique Mejía Godoy, Alejandro apareció en la escena del rock nicaragüense a finales de los ochenta y principios de los noventa. Desde C.P.U. (Contra Políticos Ultrajantes) en 1999, las letras de Alejandro comenzaron a marcar a la juventud rockera que se reunía en la Colinita del Susto, en Managua (Lugar donde se encontraba Radio Pirata, emisora radiofónica principalmente de Rock desde 1991 hasta 2004). “Protestantes”, “Obras y No Palabras”, “Salvemos Xolotlan”, “Seguridad, Honor y Servicio” y “Cristo viene”, fueron algunas de las canciones que sonaron para trastocar al gobierno, a la cultura de lo jóvenes de dañar el ecosistema, a la policía corrupta y a la incongruencia de las iglesias, los sacerdotes y los pastores.

Ya adentrándonos en el siglo XXI, en 2004 una nueva banda de protesta nacería junto a las figuras de Alejandro Mejía y Bikentius Chávez (Dj Revuelta Sonora): Grupo Armado. Esta banda compuso, grabó y produjo “Ecosistema del Sistema”, un verdadero logro para toda la escena, pues aunque no fue el primer disco que se producía por entero en Nicaragua, sí marcó una meta y un paso para todos los grupos que emergían. El disco contenía 12 canciones, entre ellas “Gargola”, “Semaforientos niños”, “Ecosistema del sistema”, “Chinchilillo” e “Ingobernable en las rocas”, cuyas letras trataban el tema de la globalización en Nicaragua, la pobreza y las malas estructuras políticas del país.

Por otra parte,  Grupo Armado fue la primera banda que criticó a los medios de comunicación de manera conceptual. “Síndrome-Necro-Mórbido-Audiovisualmente-Adquirido” mencionaba y narraba el asco que producía la nota roja y el desapruebo que estos músicos tenían a los medios de comunicación. Desgraciadamente, junto al éxito vinieron también cambios de integrantes y diferencias que hasta la fecha no se han arreglado: Para 2006, Grupo Armado se había desarmado.

Con muchas ganas y letras todavía, Alejandro volvería a los escenarios en 2007 con un proyecto muchísimo más maduro en todos los sentidos: Carga Cerrada. La banda se mantiene hasta la fecha con miras a terminar su disco, que contendrá canciones como “Señor gobierno”, “Ladrón y cuenta nueva” y “Clasificados caibiles”, que tratan sobre la política de Nicaragua, la corrupción y la malversación de fondos públicos. Con Carga Cerrada, Alejandro tocó temáticas sobre la violencia hacia la mujer como un nombre, que es una invitación a oponerse: “Que no apaguen tu voz con golpes”.

Alejandro Mejía es obviamente el capítulo más grande y respetado del rock en Nicaragua, es sinónimo de no quedarse callado, de no ser sumiso. Formó parte de varias bandas, y formó a varios músicos que pasaron por sus bandas. Su influencia es innegable: sin Alejandro, no habría Rock nica.

Otros protestantes

Paralelo a los años de C.P.U., Ramón Mejía, con varios amigos y primos, fundaría Perrozompopo, la banda comercialmente más exitosa de Nicaragua. Sus 3 discos (Romper el silencio, Quiero que sepas y Canciones Populares Contestatarias) han marcado un legado de más de 10 años de trabajo en la escena; mezclan dentro del rock, la trova, fussion, rap, letras fuertes y percusiones que gustan a cualquiera y los hace pensar con su mensaje metafórico.

Perrozompopo logró encariñar a una generación escribiendo sobre la juventud y el no dejarse aplastar por el sistema nicaragüense (Romper el silencio, Nos quieren dejar sin pinol, Perrozompopo, Me hubiera gustado y Quiere a tu país); sobre la reivindicación de la mujer (Mujeres del centro y del rio, Ángel del cielo, entre otras); y también acerca de la triste historia que muchos tienen que sufrir: la migración en Costa Rica (Quiero que sepas, Mirando al sur, Deja vu, etc).

Ya para entonces en Nicaragua varias bandas tocaban continuamente dentro de la escena. Q69k, una banda de punk, escribiría canciones como “Globaniquilación” y “La rutina cansa”, que más tarde aparecerían en su disco “Exclavos de la Aceleración” (2009).

De corte feminista, Gaby Baca, popularmente conocida como La Baca loca, también incursionaba en la protesta musical con una propuesta reggae country rock de percusiones. Reprochó la violencia psicológica de los hombres y toda la cultura de la mujer como objeto sexual con las canciones “Con la misma moneda” –la cual incluso tiene video musical– y “Todas juntas, todas libres” (junto a Clara Grun y Elsa Basil, otras cantautoras nicaraguenses).

Con su música, Gaby Baca incitaba a tener una mentalidad más congruente con la pachamama en “Por las tortugas caídas”; con “Transparencia”, Gaby exigía que el gobierno rindiera cuenta. Cabe mencionar que la Baca Loca, quien estaba bastante relacionada con movimientos de preservación de especies como las tortugas (de ahí el origen de la canción antes mencionada), ligó al Rock Nica con “Yo no como huevos de tortugas”, campaña que sentaría las bases de la creación del grupo de RockNica-Ecológico.

 Agor, una banda que se autodenomina Metal Protesta, ya gritaba con contundencia: “El que calla, otorga”, “Discurso” y “Error de sistema”, mientras todos los presentes a sus conciertos hacían el headbaggin’ característico a su ritmo. Sus letras son críticas a la política y al mal funcionamiento del país, y como dice una de sus canciones, ellos no se quedaron callados.

RockNica Ecológico

No todo fue criticar al sistema desde los escenarios. Muchos músicos de la escena como Fabio Buitrago (quien además de ser el batero de La Cuneta Son Machin y Perrozompopo, es ecólogo) idearon juntos un movimiento que funcionara de la necesidad de crear conciencia del cuidado al medio ambiente para los jóvenes. Se hacían llamar “RockNica Ecológico”.

Apoyados por la Fundación Amigos del Rio San Juan (FUNDAR), Clara Grun (vocalista de Clara Grun & Electrochinamo), Augusto Mejía (Perrozompopo, La cuneta son machin, etc), Josué Monroy (vocalista de Monroy & Surménage) y Gaby Baca, entre otros, visitaban los colegios para charlar con los chavalos sobre el por qué no botar basura y el mantener una armonía con el ambiente; realizaban también jornadas de limpieza en los alrededores de la laguna de Xiloa, al noroeste de la capital, así como campañas en las que los músicos se plantaban en las calles recogiendo la basura que los vehículos botaban.

La protesta es parte del movimiento desde sus orígenes. El mismo rock es protesta, y Nicaragua es un fehaciente ejemplo de ello.