María Elena, 68, Oaxaca, México

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Su negocio consiste en venderte algo después de cada corte de cabello. Desde Oaxaca y sin terminar la primaria, María Elena vino a la Ciudad de México. Aprendió a cortar el cabello y hace 40 años abrió la estética a la que le puso el nombre de su hija Gabriela. Hoy corta el cabello, ofrece y vende, pero quien cobra es su hijo, el último, que tiene la mitad del rostro paralizado por el cáncer.

Con las manos aceitosas y cubiertas de pequeñas tiras negras, María Elena se dirige a un estante de tres niveles que funciona soporte para varios frascos. Toma un spray cuyo envase transparente deja ver una sustancia parecida al suavizante de telas y lo rocía sin preguntar. “Es como una loción pero que te va a ayudar a que se desenrede”, dice después de escuchar el estornudo de su cliente. “No uso lociones”, responde entonces el joven. “Por eso. Es como las lociones, que se quita el olor”.

Oaxaca, México

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León Ramírez

Ciudad de México, 1993. Reportero formado en una revista de tecnología, varios talleres de periodismo y la UNAM.